*** OBLIGACIÓN (WS)

Comemos vidas ajenas para vivir.
La difunta chuleta con el cadáver del repollo.
El menú es una necrología.

Incluso las mejores personas
tienen que comerse algo muerto, digerir,
para que sus sensibles corazones
no dejen de latir.

Incluso los poetas más líricos.
Incluso los ascetas más austeros
mastican y se tragan algo
que seguro que crecía por ahí.

Me cuesta conciliar esto con los buenos dioses.
A menos que, crédulos,
a menos que, ingénuos,
todo su poder sobre la tierra se lo entregaran a la naturaleza.
Y es ésta, insensata, la que nos impone el hambre,
y ahí donde hay hambre
se acaba la inocencia.

Al hambre se le unen inmediatamente los sentidos:
el gusto, el olfato y el tacto, y la vista,
porque no es indiferente de qué alimentos se trata
y en qué platos van servidos.

Hasta el oído toma parte
en lo que sucede
porque en la mesa no rara vez se charla alegremente.

***
Wislawa Szymborska, Obligación –

No hay comentarios

Be the first to start the conversation!

Puedes dejar un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s