*** Para mi Hermano: Desaparecido en Combate en 1943 (T.M.)

Dulce hermano, en las horas que no duermo,
Mis ojos son flores para tu tumba.
Y si comer mi pan no puedo,
Mis ayunos vivirán como sauces donde moriste.
Si en el calor no encuentro agua para mi sed,
Mi sed será un manantial para ti, pobre viajero.

¿Dónde, en qué tierra desolada y humeante
Yace tu pobre cuerpo, perdido y exánime?
¿Y en qué paisaje de tragedia
Tu espíritu infeliz ha perdido el camino?

Ven, halla en mi trabajo un lugar de descanso
Y en mis pesares descansa tu cabeza,
O, más bien, llévate mi vida y sangre
Y cómprate un lecho mejor.

O llévate mi aliento y llévate mi muerte
Y cómprate un mejor reposo.

Cuando todos los hombres de guerra estén muertos
Y hundidas en el fango se hallen las banderas,
Aún dirán a los hombres tu cruz y la mía
Que murió Cristo en cada una por ambos.

Pues entre los escombros de tu abril Cristo yace muerto
Y llora Cristo en las ruinas de mi primavera:
El precio de su llanto
En tu mano frágil y solitaria caerá
Para comprarte el retorno a tu país:

El silencio de sus lágrimas caerá
Cual campanadas en tu tumba extraña.
Escúchalas y ven: te llaman a casa.

***
Thomas Merton, Para mi Hermano: Desaparecido en Combate en 1943 –