Archives For Moniciones dominicales

zakladka-2a-adwent-2012-2


Versión imprimible


Lecturas


MONICIÓN INICIAL (opción 1)

Iniciamos el Adviento.

La espera de Aquel «que es, que era y que va a venir».

La venida de Aquel que vino y que mostró el camino a la plenitud, es decir: a la salvación.

Pero debemos entrar en este camino. Cada uno. Personalmente.

Personalmente aceptando la invitación. Transformando nuestra vida.

Y esto significa que hay mucha oscuridad, injusticia.

En cada uno de nosotros.  Entre nosotros.

Por eso —iniciando este tiempo de gracia— llamamos:

¡Ven pronto, Señor! Que tu justicia baje del cielo. Que transforme este mundo.

A cada uno de nosotros.


MONICIÓN INICIAL (opción 2)

Iniciamos el Adviento.

Por eso el Evangelio nos dirá que estemos preparados. Que no vivamos dormidos. Porque Aquel que ha de venir, quiere ser esperado. Quiere que vivamos despiertos y dispuestos a recibirlo cuando venga —como ladrón— en la noche de nuestra vida.

***

Estemos pues atentos. Estemos alerta.

Para que podamos verlo.

Porque ahora —en esta Santa Misa— Él también viene.

En su Palabra. Y en su Cuerpo.


MONICIÓN INICIAL (opción 3)

Iniciamos el Adviento.

Tiempo de vigilante y alegre espera del Señor que viene.

Viene a estar con nosotros. En todas nuestras situaciones.

A habitar en medio de nosotros. A vivir con nosotros y en nosotros. A colmar las distancias que nos dividen y nos separan.

Viene a llamar a la puerta de cada hombre y de cada mujer de buena voluntad.

Para traernos el don de la fraternidad, de la concordia y de la paz.

***

Estemos pues atentos. Estemos alerta.

Para que podamos verlo.

Porque ahora —en esta Santa Misa— Él también viene.

En su Palabra. Y en su Cuerpo.


MONICIÓN INICIAL (opción 4)

Iniciamos el Adviento. Tiempo de espera.

Vigilante y alegre espera del Señor que vendrá para juzgar a vivos y muertos.

A la vez nos preparamos para revivir el misterio de Su primera venida: la celebración de Su nacimiento en el portal de Belén.

***

El Evangelio de hoy nos dirá que estemos alerta. Que no vivamos dormidos.

Porque Aquel que ha de venir, quiere ser esperado.

Quiere que estemos despiertos y bien dispuestos a recibirlo cuando venga —como ladrón— en la noche de nuestra vida.

***

Estemos pues atentos. Estemos alerta.

Para que podamos verlo.

Porque ahora —en esta Santa Misa— Él también viene.

En su Palabra. Y en su Cuerpo.


MONICIÓN INICIAL (opción 5)

Comenzamos un nuevo año cristiano con el Adviento. Este tiempo cargado de esperanza que nos ofrece la Iglesia como preparación para celebrar con gozo el Nacimiento de nuestro Salvador.

Es un tiempo de alegría. Pero también tiempo propicio para cambiar de mentalidad. Vivir la conversión. Hacer gestos significativos de fraternidad. Y dar frutos de justicia.

Es lo que el Señor espera de nosotros.

Con el corazón abierto participemos en esta Celebración Santa y recibamos con gozo al Señor que viene a salvarnos.


ORACIÓN UNIVERSAL

Alegres por el anuncio de la venida del Señor, oremos, hermanos, a Dios nuestro Padre.

A cada petición diremos: ¡Ven a visitar tu pueblo, Señor!

1. Por la santa Iglesia de Dios. Para que despierte del sueño, deseche las obras de las tinieblas y se revista con las armas de la luz. OREMOS

2. Por nuestra Patria. Para que renazcan entre nosotros la esperanza, la prosperidad, la justicia y la paz. OREMOS

3. Por los que sufren a causa de la enfermedad, el desempleo o la pobreza. Para que encuentren consuelo en el Señor y ayuda oportuna en nuestro amor concreto. OREMOS

4. Por aquellos que durante este año se alejaron de la Iglesia. Para que este Adviento vuelvan a Casa. OREMOS

5. Por quienes viven hoy el Retiro Nueva Vida. Para que el Señor que viene les muestre su misericordia y les haga experimentar su salvación. OREMOS

6. Por los que en otros años celebraron el Adviento con nosotros y ya no están. Para que Dios premie su fidelidad, perdone sus faltas y los reciba en la Asamblea de los Santos. OREMOS

7. Por nosotros y por nuestra Comunidad. Para que en este Adviento vivamos despiertos en la fe, firmes en la oración y atentos a las necesidades de los demás. OREMOS

Escucha, Padre todopoderoso, nuestras oraciones y derrama sobre nosotros los dones de tu gracia, para que quienes confiamos en la venida de tu Hijo, nos veamos libres de todo mal. Por Jesucristo nuestro Señor.


 

Pope Francis hugs Rabbi Skorka and Abboud, during his visit to the Western Wall in Jerusalem's Old City

Versión imprimible


MONICIÓN DE ENTRADA

La Eucaristía en el Día del Señor es un momento cuando sentimos muy cerca lo que Dios desea hacer con nosotros.

***

Pero la tentación que podemos tener -los que nos reunimos alrededor del altar- es no querer ver ni reconocer el bien que hacen quienes «no son de los nuestros» o no piensan como nosotros.

Por eso hoy, la Palabra de Dios nos da una lección importante:

El Espíritu del Señor lo abarca todo y sopla donde quiere.

***

Dispongámonos con el mejor ánimo a recibir esta enseñanza de Jesús.

Y que su Palabra y ejemplo nos abran los ojos.

Para que miremos con gratitud el bien que nos rodea.

Venga de quien venga.


ORACIÓN UNIVERSAL

Invoquemos ahora a Dios nuestro Padre, suplicándole por las necesidades de toda la humanidad, rogándole que, por su bondad, se acuerde de nosotros con misericordia.

A cada petición diremos: ¡Escúchanos, Padre!

1. Por nuestra Madre la Iglesia. Para que nos enseñe a mirar con simpatía a quienes hacen el bien y construyen la paz, aunque no sean de los nuestros. OREMOS

2. Por nuestros gobernantes y legisladores. Para que protejan los derechos de los más débiles y desprotegidos. OREMOS

3. Por quienes entre nosotros sufren discriminación por cualquier causa. Para que Dios se muestre con ellos como verdadero Padre. OREMOS

4. Por nosotros. Para que nos abramos al encuentro personal y al diálogo con todos, también con quienes piensan distinto de nosotros. OREMOS

Escucha, Padre, estas peticiones de tus hijos e hijas y derrama sobre nuestro mundo la abundancia de tu misericordia. Por Jesucristo nuestro Señor.


maxresdefault

Versión imprimible

MONICIÓN DE ENTRADA

Un domingo más nos reunimos para celebrar la presencia de Dios entre nosotros,

para escuchar su Palabra,

y para alimentarnos en su Mesa.

Dispongámonos a vivir con intensidad y alegría este Encuentro con el Señor.

Él es quien nos regala el don de la fe.

Él es quien despierta en nosotros el deseo de seguirle.

Él es quien nos hace capaces de reconocerlo como único Señor y Maestro.

***

Que Él abra nuestros ojos y nuestro corazón,

para que podamos decirle con el apóstol Pedro:

«Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna».

ORACIÓN UNIVERSAL

Invoquemos ahora a Dios nuestro Padre, suplicándole por las necesidades de toda la humanidad, rogándole que, por su bondad, se acuerde de nosotros con misericordia.

A cada petición diremos: Tú tienes, Señor, Palabras de vida eterna.

1. Por nuestra Iglesia de León. Para que el Señor ilumine nuestro caminar y nos mueva a trabajar con ilusión y generosidad.  OREMOS

2. Por los dirigentes de las naciones. Para que defiendan a los más débiles y necesitados. OREMOS

3. Por los padres de familia, los maestros y educadores. Para que al comenzar un nuevo curso escolar, se comprometan a formar a los niños y jóvenes en los valores que nos hacen libres, generosos y sabios. OREMOS

4. Por nuestros difuntos. Para que el Señor los reciba con misericordia en la Casa del Cielo. OREMOS

5. Por todos nosotros. Para que la participación en la Eucaristía nos lleve a hacer algo por nuestros hermanos necesitados. OREMOS

Escucha, Padre, estas peticiones de tus hijos e hijas y derrama sobre nuestro mundo la abundancia de tu misericordia. Por Jesucristo nuestro Señor.

Versión imprimible

MONICION DE ENTRADA

Hoy el Señor nos invitará a darle lo mejor de nosotros mismos.

No nos podemos conformar con darle a cuentagotas unos minutos de oración o medio cumplir con la Misa de precepto.

El Señor espera de nosotros algo más. Algo que nos cueste de veras. Algo que demuestre que somos suyos y que Él es importante para nosotros.

Dejemos que la Palabra de hoy nos cuestione.

Dejemos que el Espíritu ilumine hoy las tinieblas de nuestro egoísmo, nos libre de nuestras ataduras y nos enriquezca.

Para que descubriéndonos ricos en amor seamos capaces de dar lo mejor de nosotros: capaces de darnos a nosotros mismos.

ORACION UNIVERSAL

A cada petición diremos: ¡Danos un corazón generoso, Señor!

1. Por la Santa Iglesia de Dios: para que iluminada por el Espíritu Santo muestre a todos los hombres la sobreabundante riqueza de la gracia de Cristo. OREMOS

2. Por los que gobiernan las naciones: para que jamás aparten a sus súbditos del camino que conduce a  Cristo. OREMOS

3. Por los que sufren y por los que están en peligro: para que el Señor les conceda el auxilio del Ángel de la paz y los guarde de todo mal. OREMOS

4. Por los que nada comparten y sólo tienen afanes materiales: para que descubran las bendiciones de ser generosos con Dios y con los demás. OREMOS

5. Por los que están en camino de conversión: para que Dios les abra la puerta de su misericordia. OREMOS

6. Por las personas que cuidan la limpieza y decoro de nuestro Templo: para que su trabajo nos ayude a vivir en una continua acción de gracias. OREMOS

7. Por nuestros difuntos: para que el Señor les perdone sus pecados, les abra las puertas del cielo y los conduzca al lugar del descanso eterno. OREMOS

8. Por todos nosotros: para que se nos note -donde quiera que nos encontremos, en nuestros actos y en nuestra generosidad- que el Señor es importante para nosotros. OREMOS