Archivos para Monición de entrada

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Lecturas


MONICIÓN INICIAL (opción 1)

Hoy es la Fiesta de la Santísima Trinidad: resumen de todo el Año Litúrgico.

Hemos celebrado la Navidad.

Hemos celebrado la Pasión de Cristo.

Su Resurrección.

Su Ascensión a los cielos.

Hemos celebrado la Venida del Espíritu Santo.

Se nos contó la Historia de nuestra Salvación.

Y hoy es el momento de fijarnos en el misterio de Dios. Que es amor.

Aquel que es amor es mayor que aquel que ama.

***

Tú que eres amor, perdona nuestras  debilidades, flaquezas y pecados.

Abre nuestros corazones al misterio de Tu presencia.


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Lecturas Misa Vespertina de la Vigilia


Lecturas Misa del Día


MONICIÓN INCIAL (opción 1)

El color rojo —en la tradición cristiana— significa  la sangre de los mártires.

Pero en la liturgia de hoy el rojo adquiere un significado muy diferente: es el símbolo del fuego. El fuego del Espíritu Santo que baja para llenar la faz de la tierra y los corazones de quienes lo reciben.

Así culmina el Tiempo Pascual en el cual contemplamos el misterio de nuestra salvación. Este misterio debe bajar a nuestros corazones y a nuestras mentes para transformarlos.

Ahora viene el tiempo del Espíritu Santo y de su trabajo interior en nosotros.

***

Señor, purifícanos con el fuego de tu Espíritu.

Purifica nuestros corazones.

Para que estemos abiertos al misterio de Tu presencia.


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Lecturas


MONICIÓN INICIAL (opción 1)

Hoy celebramos el misterio de la Ascensión de Jesús.

Que es la preparación de su Nueva Venida y a la vez el anuncio de su eterna presencia en medio de nosotros.

El anuncio de la presencia del Señor que reina.

Y que tiene poder para conducirnos —a cada uno— a la salvación, a salvar nuestra vida.


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Lecturas


MONICIÓN DE ENTRADA (opción 1)

Estamos en el sexto domingo de Pascua. Seguimos celebrando el misterio de la Resurrección.

Pero Cristo ya anuncia a los discípulos su pronta partida.

A la vez nos promete la llegada del Paráclito — Aquel que estará cerca. No sólo con nosotros, sino en nosotros. Él será nuestros oídos y nuestros ojos para que podamos oír y ver la presencia de Cristo. Hasta el fin de nuestra vida. Hasta el fin del mundo.

***

Creemos, Señor, que estás entre nosotros.

Purifícanos de nuestros pecados y debilidades.

Disipa toda oscuridad en nuestros corazones.

Para que no nos alejemos de Ti.    


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Lecturas


MONICIÓN INICIAL (opción 1)

Estamos ya en el quinto Domingo de Pascua.

Es la quinta vez que volvemos a vivir  —siempre de nuevo—  este gran misterio de nuestra fe: que estamos llamados a la vida, no a la muerte.

***

Señor, ábrenos a Tu gracia, poder y misericordia.

Ábrenos.

Para que podamos recibir Tu perdón.

Y participemos dignamente en esta Santa Misa.


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Lecturas


MONICIÓN INICIAL (opción 1)

Hoy el Señor viene a nosotros como el Buen Pastor.

Que es la puerta.

Puerta que abre ante nosotros un espacio de vida plena.

Sin Él estaríamos como recluidos. Él nos abre el camino.

No es una salida fácil, sino un camino al que somos invitados.

Porque Él es el camino, la verdad y la vida.

Esta Santa Misa también es un camino, que tomamos.

Camino que nos conduce a la vida.

***

Señor, purifícanos, para que crucemos esa puerta que eres Tú y encontremos el camino…


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Lecturas


MONICIÓN INICIAL (opción 1)

En el Evangelio de hoy dos discípulos van en camino a Emaús.  Desanimados. Con ojos incapaces de ver. No comprenden las palabras del Señor. Y sólo el gesto de partir el pan les abre los ojos.

Estos dos discípulos representan a cada uno de nosotros.

Porque todos nuestros caminos llevan a Emaús.

       ***

Señor, purifica nuestros corazones.

Para que nuestros oídos y nuestros ojos se abran a Tu presencia.

Para que podamos ver.

Que Tú estás con nosotros.


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Lecturas


MONICIÓN INICIAL (opción 1)

El Señor Resucitado se presenta ante nosotros como Misericordioso, lleno de gracia, lleno de amor para todo aquel que se abre a su Presencia.

A cada uno le deja mirar sus heridas.

Victoriosas.

Que Le infligió su amor por los hombres.

***

Señor, abrázanos con tu misericordia.

Perdona nuestros pecados.

Purifícanos de toda oscuridad que llevamos dentro.

Para que —con los ojos de la fe— Te podamos ver.

Resucitado.


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Lecturas


MONICIÓN INICIAL

En esta tarde Santa, a la misma hora aproximadamente en la que Jesús se reunió con sus discípulos para celebrar la Cena Pascual, nosotros, como comunidad creyente, nos unimos también a su Mesa, reviviendo aquel momento entrañable.

Jesús, sabía que aquella era su «ultima cena». Sabía que estaba decretada su muerte.  Por eso, antes de despedirse de los suyos, quiso resumir con unos gestos todo el sentido de su vida y de su Palabra: partió el pan y se los dio a sus discípulos. Tomó una copa de vino y la repartió entre ellos: «Hagan esto en memoria mía».

Una vez terminada la Cena, se quitó el manto, echó agua en una jofaina y se puso a lavarles pies a los que estaban con Él.

Desde entonces, generaciones de cristianos, de todos los tiempos y de todas las razas, han conservado vivos estos recuerdos y los han transmitido hasta nosotros.

Vivamos con intensidad este momento, dejándonos transformar por la Palabra de Dios y por la comunión en su Cuerpo, y así crezca la fraternidad entre todos los hombres.


MONICIÓN ANTES DEL LAVATORIO DE LOS PIES

Lo que hemos escuchado en el Evangelio -el gesto de servicio humilde que realizó Jesús- lo repetirá ahora quien preside nuestra Celebración.

Porque nuestro Maestro y Señor dijo: «si yo les he lavado los pies, también ustedes deben lavarse los pies los unos a los otros».

Y pidamos todos, en la sinceridad de nuestro corazón, que el recuerdo de este gesto de Jesús, nos ayude a ser, cada vez más, servidores sencillos y humildes de nuestros hermanos.


ORACIÓN  UNIVERSAL

Seguros de que Dios nos escucha siempre y confiando en su amor y su misericordia, llevemos ante Él nuestra plegaria.

A cada petición diremos: ¡Señor, ten piedad!

1. Para que la Iglesia sea hogar de misericordia y servicio para todos los hombres. OREMOS

2. Para que los sacerdotes sean fieles ministros de la Eucaristía y vivan intensamente aquello que celebran. OREMOS

3. Para que crezcan en el corazón de los hombres sentimientos se generosidad y de perdón. OREMOS

4. Para que los que se sienten solos y abandonados encuentren motivos de confianza y esperanza. OREMOS

5. Para que los que viven hundidos en el mal encuentren una mano amorosa que los ayude a levantarse. OREMOS

6. Para que aprendamos a servirnos unos a otros con amor fraterno y humildad. OREMOS

Escúchanos, Padre, y otorga a quienes celebramos la Cena del Señor que seamos capaces de amar hasta el extremo a nuestros hermanos. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.


MONICIÓN ANTES DEL TRASLADO DEL SANTÍSIMO SACRAMENTO

La Liturgia de hoy terminará con la procesión para llevar al Santísimo Sacramento hasta el Monumento, donde se reservará el Cuerpo de Cristo para la Comunión de mañana.

Una vez cerrada la urna del depósito, después de unos momentos de adoración, el sacerdote y los ministros se retirarán en silencio y se desnudará el altar.

***

Hoy no vamos a recibir la bendición del sacerdote, ni se nos dirá: «Pueden ir en paz». Porque esta Misa no termina [hoy]. Esta Misa apenas ha empezado; y se va a prolongar durante el Triduo Sacro hasta culminar el Sábado por la noche, con la Vigilia Pascual.

Es por eso que hoy -como en aquel Jueves Santo- el Señor nos pide también a nosotros: «Quédense aquí y velen conmigo».

Para que hagamos nuestra la noche de Su agonía.

Y nos preparemos para vivir lo que Él vivió en el Viernes Santo.

Y así podamos vivir también el milagro de la Pascua y levantarnos de nuestros sepulcros en la Noche Santa de la Resurrección.

[***

Hoy el Templo Parroquial estará abierto hasta las 10 de la noche.

Los Oficios de la Pasión del Señor iniciarán mañana en punto de las 5 pm.

El Viacrucis y la Procesión del Silencio a las 8 de la noche.]


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Lecturas


MONICIÓN INICIAL

Cercana ya la Noche Santa de la Pascua,

—después de habernos preparado con nuestra penitencia y obras de caridad—

nos disponemos hoy a entrar en los misterios de la Semana Mayor.

Misterios que empezaron con la entrada de Jesús en Jerusalén, entre voces de júbilo: ¡Hosanna! ¡Viva el Hijo de David! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor!

Pero luego —como veremos en la lectura de la Pasión—  se escuchó aquel tremendo grito de la muchedumbre: ¡Crucifícalo!

Cada uno de nosotros cabe entre estas dos palabras:

«Hosanna» y «Crucifícalo».

***

Pidámosle hoy al Señor que nos conceda un poco de amor y un poco de tiempo para acompañarlo en estos días santos lo más cerca posible.


ORACIÓN DE LOS FIELES

Oremos ahora con fe, y pidamos que la vida nueva que nace de la cruz de Jesús llegue al mundo entero.

A cada petición diremos: ¡Por la Pasión de tu Hijo, escuchanos Señor!

1. Para que el Redentor del mundo, que en la cruz excusó a los ignorantes y pidió perdón por ellos, tenga piedad de los fieles que han caído en el pecado, les dé valor para recurrir al Sacramento de la Penitencia y les conceda el gozo del perdón y de la paz. OREMOS

2. Para que la Sangre de Jesús, derramada en la cruz, reconcilie con Dios a los que aún están lejos, a causa de la ignorancia, la indiferencia o la maldad. OREMOS

3. Para que el Señor, que en la cruz experimentó la amargura de sentirse triste y abandonado, se apiade de los enfermos, los afligidos y los oprimidos y les envíe a su ángel para que los conforte. OREMOS

4. Para que el Señor, que recibió en su Reino al ladrón arrepentido, se apiade de nosotros, nos dé sentimientos de contrición y nos admita, después de la muerte, en su paraíso. OREMOS

Concédenos, Padre, que contemplando la pasión y muerte de tu Hijo, participemos de su vida nueva que Tú quieres para todos los hombres. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.


2 Peter 1:16. Eyewitnesses Of His Majesty


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Lecturas


MONICIÓN INICIAL

Venimos aquí porque necesitamos un milagro.

Necesitamos que Jesús quite hoy nuestra piedra.

Y nos llame por nuestro nombre.

Necesitamos oír su voz que nos llame a salir fuera.

A pasar de la muerte a la vida.

En ese sentido espiritual.

***

Señor, desde el abismo de nuestros pecados clamamos a ti.

Purifícanos.

Danos una nueva oportunidad. 


ORACIÓN UNIVERSAL

En este tiempo de Cuaresma roguemos a Dios nuestro Padre para que escuche nuestras humildes plegarias.

A cada petición diremos: ¡Abre nuestros sepulcros, Señor!

1. Por la santa Iglesia de Dios. Para que transmita —con sus gestos y palabras— la vida nueva en Cristo: nuestra Pascua. OREMOS

2. Por los que dirigen los destinos de los pueblos. Para que den vida y esperanza a los más necesitados. OREMOS

3. Por los que viven escondidos en sus tumbas de tristeza, egoísmo, guerras, envidias o desesperanza. Para que como Lázaro escuchen el grito de Cristo que los llama a una nueva vida. OREMOS

4. Por los que han perdido el sentido de la vida, por los que se refugian en la droga o el alcohol, por los que ven el suicidio como la única puerta de salida. Para que la ternura de Cristo sane sus corazones. OREMOS

5. Por quienes en otros años celebraron la Cuaresma y hoy no se encuentran entre nosotros. Para que disfruten de la Vida Eterna junto al Padre. OREMOS

6. Por los que como Marta y María pasan por el trance doloroso de perder a un ser querido. Para que la Palabra de Dios ponga esperanza en sus vidas.  OREMOS

7. Por todos nosotros. Para que la participación de la Eucaristía nos haga crecer en caridad y comunión fraterna. OREMOS

Escucha, Padre de bondad, al pueblo que te suplica, para que lo que no se atreve a esperar por sus propios méritos, lo alcance gracias a la pasión de tu Hijo, que vive y reina contigo por los siglos de los siglos. Amén.


 

2 Peter 1:16. Eyewitnesses Of His Majesty


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Lecturas


MONICIÓN INICIAL

En el Evangelio de este cuarto domingo de Cuaresma, Jesús toca e ilumina los ojos de un hombre.

Se trata de un mendigo.

Un ciego de nacimiento.

***

Ese mendigo nos representa a todos.

Ese ciego es cada uno de nosotros.

***

Lávanos, Señor, de nuestras cegueras.

De esa oscuridad que llevamos dentro.

Para que podamos ver.

Y Te veamos a Ti.

Que Tú eres nuestro Salvador.


ORACIÓN UNIVERSAL

Oremos ahora al Señor, nuestro Dios, para que la luz de Cristo aleje de nuestro mundo las tinieblas del pecado y de la muerte.

A cada petición diremos: ¡Abre nuestros ojos, Señor!

1. Por la Santa Iglesia de Dios. Para que —como Jesús— sepa acercarse amorosamente a quienes viven en situaciones de oscuridad y de dolor. OREMOS

­­­­­­­­­­­­­­­­2. Por los pueblos que viven la ceguera de la guerra, del odio y del rencor. Para que encuentren la paz y el diálogo. OREMOS

3. Por quienes atraviesan momentos de oscuridad en sus vidas. Para que hallen en Cristo la luz que anhelan sus corazones. OREMOS

4. Por los niños y los jóvenes. Para que lleven una vida iluminada y se mantengan lejos de toda tiniebla. OREMOS

5. Por nosotros mismos. Para que el Señor cure nuestra ceguera, nos saque de la oscuridad e ilumine nuestra vida con su luz y su alegría. OREMOS

Escucha, Padre de bondad, estas súplicas que salen de nuestros corazones conmovidos por lo que vemos a nuestro alrededor y concédenos lo que más necesitamos y no nos atrevemos a pedirte. Por Jesucristo nuestro Señor.


2 Peter 1:16. Eyewitnesses Of His Majesty


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Lecturas


 MONICIÓN INICIAL (opción 1)

Hemos venido a encontrarnos con Aquel que nos conoce profundamente.

Y sabe que somos seres necesitados.

En cada momento necesitamos luz. Para guiarnos.

Y agua viva. Para tener vida.

De eso nos hablará el Evangelio de hoy.

***

Purifícanos, Señor, con agua viva.

Y apaga nuestra sed.


MONICIÓN INICIAL (opción 2)

Después de dos semanas de camino hacia la Pascua, iniciamos hoy una segunda etapa de tres domingos que son los centrales de la Cuaresma. En cada uno de ellos, nos encontraremos con un personaje entrañable en el que podremos vernos reflejados. Estamos hablando de la samaritana, el ciego de nacimiento y Lázaro.

Hoy, nos detendremos ante Jesús dialogando con una mujer junto a un pozo. Ella simboliza todas nuestras ansias, limitaciones y necesidades que en Jesús encuentran remedio, por el don de su Espíritu, simbolizado en el agua.

Dispongámonos a encontrarnos con Él, para que nos dé de esa agua que puede saciar la sed de nuestro corazón.


ORACIÓN UNIVERSAL

Presentemos ahora nuestras plegarias a Dios Padre, que calmó la sed del pueblo en el desierto y por medio de su Hijo dio a la Samaritana el agua de la vida.

A cada petición diremos: ¡Sacia nuestra sed, Señor!

1. Por la Santa Iglesia de Dios. Para que sea verdadera fuente de agua viva, manantial que sacia la sed de los sedientos más pobres de este mundo. OREMOS

2. Por los dirigentes de las naciones. Para que como Moisés, estén atentos a las necesidades de sus pueblos. OREMOS

3. Por los niños y jóvenes. Para que conozcan a Jesús, el Agua Viva, y no malgasten su vida tras otras aguas que no dan la felicidad.  OREMOS

4. Por los que viven alejados de la fe y de la Comunidad cristiana. Para que encuentren en Cristo la Fuente de Agua que sacia nuestra sed más profunda.  OREMOS

5. Por nuestra Comunidad Parroquial. Para que la participación de la Eucaristía vaya transformando nuestro corazón, como el encuentro con Jesús cambió a la Samaritana.  OREMOS

6. Por todos nosotros. Para que nuestras privaciones voluntarias durante esta Cuaresma sean una oportunidad de compartir nuestros bienes con los necesitados. OREMOS

Atiende, Padre, con bondad nuestras suplicas y escucha también las otras que llevamos ocultas en el corazón. Por Jesucristo, nuestro Señor.


 

2 Peter 1:16. Eyewitnesses Of His Majesty


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Lecturas


MONICIÓN INICIAL (opción 1)

La semana pasada acompañamos a Jesús en el momento de la prueba.

Hoy —junto con Él— subimos al monte —un monte muy alto— para ser testigos de su transfiguración.

Subimos a este Monte con la esperanza de que también a nosotros esta luz nos transforme y renueve.

***

Purifica nuestros ojos, Señor.

Para que podamos mirar tu rostro. Transfigurado.

Haznos subir a las alturas.

Levanta nuestros corazones.

Y purifícanos.


MONICIÓN INICIAL (opción 2)

El domingo pasado, el Tentador condujo a Jesús a un monte elevado.

Hoy, el segundo Domingo de Cuaresma, es Jesús quien nos conduce al Monte Santo, para transfigurarse ahí en presencia de los discípulos, y así mostrarnos el camino que lleva a la transformación. Para que nosotros también entremos en la luz. En la luz que ve y que permite ver más, más profundamente.

***

Purifícanos, Señor, para que veamos tu gloria, cuando vengas a nosotros en tu Evangelio y en el Pan que es tu Cuerpo.


MONICIÓN INICIAL (opción 3)

Cristo es la luz que ilumina nuestra vida.

Por eso nos reunimos aquí: para entrar en su luz, en su vida. Para que quedemos transformados.

***

También hoy el Evangelio nos conducirá a un monte. Pero no al monte de las tentaciones —como el primer Domingo de Cuaresma— sino al Monte Tabor, monte santo, donde Cristo se transfiguró en presencia de sus discípulos.

***

Señor, purifícanos y envuélvenos en tu luz.

Para que seamos dignos del encuentro contigo.


MONICIÓN INICIAL (opción 4)

El Evangelio del domingo pasado nos llevó al desierto junto con Jesús, donde Él luchó con las fuerzas de las tinieblas.

Hoy nos encontraremos en el Monte de la Transfiguración. Pero no para observar, sino para que nuestros corazones queden transformados.

***

Purifícanos, Señor, para que veamos Tu gloria.

Para que junto contigo nos encontremos en la gloria del Tabor.


MONICIÓN INICIAL (opción 5)

El tiempo de Cuaresma es un tiempo de santas paradojas, de santas tensiones.

El Evangelio de hoy muestra a Cristo en su gloria, transfigurado.

El domingo pasado hemos visto su prueba, su combate con las fuerzas del mal.

Hoy nos muestra su gloria y su luz, preparándonos —como lo hizo en otro tiempo con los discípulos— para vivir de manera más profunda, pero también más valiente, el misterio de su Pasión, a través de la cual se resucita a la vida nueva.

***

Señor, purifícanos de nuestros pecados.

Para que veamos tu rostro transfigurado.

Haznos subir a las alturas.

Levanta nuestros corazones.

Y purifícanos.


MONICIÓN INICIAL (opción 6)

Hoy es el segundo domingo de Cuaresma. La segunda estación en nuestro camino hacia Jerusalén, donde entraremos el Domingo de Ramos junto con Jesús, para vivir el misterio de su pasión y resurrección.

Hoy se presenta ante nosotros transfigurado. Tentado y transfigurado, se presenta ante nosotros para fortalecernos.

***

Purifica nuestros ojos, Señor.

Para que podamos mirar tu rostro, transfigurado.

Haznos subir a las alturas.

Levanta nuestros corazones.

Y purifícanos.


MONICIÓN INICIAL (opción 7)

En nuestro camino de conversión, el pasado domingo tuvimos la oportunidad de acompañar a Jesús en la experiencia del desierto.

Hoy —segundo domingo de cuaresma— Jesús nos invita a vivir la experiencia del monte Tabor. Para descubrir en Él toda la luz, toda la grandeza y toda la fuerza de Dios.

Frente a nuestros miedos, Cristo transfigurado nos ofrece una señal cargada de esperanza: si seguimos su camino, nuestras vidas y nuestro mundo tienen futuro. Aunque antes tengamos que pasar por la cruz.


ORACIÓN UNIVERSAL

En este tiempo de salvación que Dios nos da para que nos acerquemos más a Él, presentémosle nuestras plegarias, y pidámosle que su luz ilumine toda oscuridad.

A cada petición diremos: ¡Ilumínanos con tu Palabra, Señor!

1. Por nuestra madre la Iglesia. Para que en medio de las oscuridades y angustias de nuestro mundo, sea signo de la esperanza que viene de Dios. OREMOS

2. Por los pueblos que sufren las atrocidades de la guerra. Para que el Señor les conceda paz y concordia.  OREMOS

3. Por los que viven agobiados por la esclavitud del pecado. Para que encuentren la luz de Cristo en sus vidas. OREMOS

4. Por los que sufren cualquier clase de mal, especialmente por aquellos que son víctima de nuestros errores y pecados. Para que Dios sea su fortaleza. OREMOS

5. Por los seminaristas de nuestra Arquidiócesis. Para que perseveren en su vocación y se preparen con entusiasmo para servir al pueblo de Dios como pastores según el corazón de Cristo. OREMOS

6. Por todos nosotros. Para que durante esta Cuaresma nos atrevamos a privarnos de algo en bien de los pobres y necesitados. OREMOS

Escucha, Señor, nuestras plegarias, y derrama sobre el mundo entero tu gracia, tu amor y tu perdón. Por Jesucristo nuestro Señor.


 

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Lecturas


 MONICIÓN INICIAL (opción 1)

La Cuaresma es el tiempo cuando el Señor viene a nosotros de una manera especial. A nosotros que tenemos un corazón inquieto, pero lleno de esperanza. Deseoso de conocer el camino que conduce a la paz.

***

Durante los cuarenta días la liturgia se viste de morado.

El color morado indica seriedad.

No la tristeza. Sino la seriedad.

Seriedad en la búsqueda de la mayor verdad acerca de nosotros:

— Que somos hijos de Dios.

— Y que sólo en Él encontramos la verdadera paz.


MONICIÓN INICIAL (opción 2)

Iniciamos los días sagrados de la Cuaresma: un tiempo de gracia, una oportunidad de encontrar de nuevo todo aquello que conocemos bien, pero que debemos ir descubriendo siempre de nuevo, siempre más plenamente, más profundamente.

Que esta santa Misa sea un nuevo inicio: un verdadero, nuevo inicio del tiempo de transformación y renovación en nuestra vida.

***

Purifícanos, Señor y cambia nuestros corazones, para que escuchemos tus palabras, las que quieres decirnos en este tiempo sagrado.


MONICIÓN INICIAL (opción 3)

Estamos dando los primeros pasos en nuestro camino cuaresmal, tiempo intenso de trabajo espiritual para cada uno de nosotros.

Pero también tiempo de enorme esperanza en que algo realmente importante pueda suceder en mi vida.

***

Purifícanos, Señor. Para que Te veamos presente entre nosotros. En tu Palabra y en tu Cuerpo.


MONICIÓN INICIAL (opción 4)

El Señor que viene siempre de nuevo, nos ofrece su gracia y su paz.

De manera especial, el tiempo de Cuaresma no es tiempo de tristeza, sino tiempo de su gracia, de su paz, que nos transforma y convierte.

***

Purifícanos, Señor, para que podamos percibirte presente y recibamos tu gracia y tu paz.


MONICIÓN INICIAL (opción 5)

A la misericordia divina nos confiamos en esta Liturgia del Domingo.

Y entramos con ella en este profundo trabajo espiritual que llamamos Cuaresma: un tiempo de reflexión, de seriedad y de conversión.

***

Purifícanos, Señor, para que seamos dignos de escuchar tu Palabra y recibir tu Cuerpo.


MONICIÓN INICIAL (opción 6)

Iniciamos la Cuaresma: tiempo de penitencia, pero no de tristeza.

Tiempo de renovación interior. De transformación. Y por eso tiempo de esperanza y de nueva energía que recibimos de Dios que trabaja en nosotros.

Que esta Santa Misa nos abra a colaborar con la gracia divina, en este tiempo que ha de prepararnos para que experimentemos en nuestra vida la resurrección de Cristo.

***

Purifícanos, Señor, de todo aquello que no nos deja verTe en cada momento de nuestra vida.


MONICIÓN INICIAL (opción 7)

El Señor dijo que estaría con nosotros todos los días, hasta el fin del mundo.

De manera especial está con nosotros en este tiempo santo de Cuaresma.

Tiempo de conversión.

Tiempo de transformación interior.

De intenso trabajo espiritual.

***

Empezamos la Cuaresma el pasado Miércoles.

Y ahora nos vamos adentrando más y más profundamente en el esfuerzo de irnos conociendo, de descubrir quiénes somos ante Dios.

No tanto fijándonos en nosotros, sino en Él y en Su Palabra.

***

Purifícanos, Señor, para que con alegría participemos en estos grandes misterios de nuestra fe.


MONICIÓN INICIAL (opción 8)

El pasado miércoles, con la imposición de la ceniza, comenzábamos este período de cinco semanas que llamamos Cuaresma y que culminará en la celebración más importante de los cristianos: la Pasión, la Muerte y la Resurrección de Jesús: la Pascua del Señor.

Hoy la Iglesia nos invita a vivir una experiencia de desierto: a entrar  en ese espacio simbólico de encuentro con nosotros mismos y con Dios, donde se experimenta la tentación, y donde hay que decidir por quién apostamos.

***

Jesús nos propone que nos atrevamos a dar la misma respuesta que Él.


ORACIÓN UNIVERSAL

Instruidos por los ejemplos del Señor Jesús, que se entregó en el desierto a la oración, pidamos, hermanos, a Dios nuestro Padre, que escuche nuestras humildes plegarias.

A cada petición diremos: ¡No nos dejes caer en la tentación!

1. Por todo el pueblo cristiano. Para que en este tiempo sagrado tenga mayor hambre de la Palabra de Dios. OREMOS

2. Por los dirigentes de las naciones. Para se esfuercen en superar las tentaciones de la violencia y del poder injusto. OREMOS

3. Por los que se sienten tristes o tentados. Para que sean sostenidos por la gracia de Dios. OREMOS

4. Por los que participan de la Pasión de Cristo por la enfermedad y los sufrimientos. Para que alcancen fortaleza y paciencia. OREMOS

5. Por nosotros. Para que nuestras privaciones voluntarias durante esta Cuaresma sean una oportunidad de compartir nuestros bienes con los que menos tienen. OREMOS

Dios todopoderoso y eterno, escucha las oraciones de tu pueblo, perdona sus pecados y purifica su espíritu, para que cuantos con amor observamos las penitencias cuaresmales, obtengamos la paz y la misericordia. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.