Archivos para Domingo 30 ciclo A moniciones

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MONICIÓN DE ENTRADA

Una vez más comenzamos la semana reuniéndonos en torno a la Mesa del Señor:

porque necesitamos su Espíritu,

porque fuimos creados por amor y sentimos la necesidad de amar y de ser amados,

porque nuestro corazón no encuentra paz hasta que encuentre el verdadero amor,

porque cuando nos falta el amor, nuestra vida pierde el sentido y nos desviamos.

***

La Liturgia de este Domingo nos recordará que lo importante -por encima de todo- es amar, porque el amor viene de Dios.

Él es nuestra fuerza. Él nos protege y nos libera. Es nuestro refugio. Nuestro castillo. Nuestro salvador.

Dejémonos amar por Él.

Para quedar transformados.

Para vivir como hijos.

Y para amarnos como hermanos.

ORACIÓN UNIVERSAL

Oremos al Dios y Padre de misericordia, para que a nadie le falte la ayuda de nuestra caridad.

A cada petición diremos: ¡Manifiéstanos tu Amor, Señor!

1. Por nuestra Madre la Iglesia: para que aprenda a amar a todo sus hijos y su compasión se extienda a los más alejados. OREMOS

2. Por los gobernantes de las naciones: para que asistidos por la Sabiduría Divina promuevan leyes que procuren el bien común y el entendimiento fraternal entre los pueblos. OREMOS

3. Por los que se sienten solos, incomprendidos, tristes o amargados: para encuentren en Dios su fortaleza, su roca y su refugio. OREMOS

4. Por los matrimonios cristianos y por todas las familias: para que se dejen inundar por el Amor de Cristo y sean hogares felices. OREMOS

5. Por los Ministros Extraordinarios de la Sagrada Eucaristía: para que –llenos de amor al Cuerpo de Cristo- lo reconozcan y lo sirvan con amor en el Cuerpo sufriente de los enfermos y sus familias. OREMOS

6. Por nuestros difuntos: para que gocen de la plenitud del Amor junto a Dios nuestro Padre. OREMOS

7. Por nosotros mismos y por nuestra Comunidad: para que comprendamos que no hay amor a Dios sin amar al prójimo. OREMOS

Escucha, Padre, nuestras súplicas y concédenos cumplir plenamente el mandamiento de amarte a Ti con todo el corazón y al prójimo como a nosotros mismos. Por Jesucristo, nuestro Señor.