Archivos para Domingo 28 de junio 2015 moniciones

woman_issue_of_blood

Versión imprimible

MONICIÓN INICIAL (opción 1)

Hemos venido a Aquel que es la fuente de la vida,

que creó al hombre no para la muerte sino para la vida

y que alimenta esta vida todos los días,

especialmente en Su día:

el Domingo,

el Día del Señor que resucitó.

Precisamente hoy es este Día.

Hoy es este momento.

Hemos venidos por el alimento que

sostiene nuestra vida.

MONICIÓN INICIAL (opción 2)

Como cada domingo, nuestra fe en el Señor nos reúne para celebrar la Eucaristía.

Sin duda, en nuestras familias existen problemas y sufrimientos: unas veces debidos a la pobreza, otras veces debidos al pecado, a la enfermedad o a la muerte.

De estas realidades nos va a hablar hoy la Palabra de Dios, para ofrecernos un rayo de luz, de esperanza y de consuelo.

Dispongámonos a celebrar con fe esta Santa Misa y dejémonos tocar por el poder sanador del Evangelio y del Cuerpo del Señor.

ORACIÓN UNIVERSAL

Elevemos nuestra plegaria al Señor, para que venga pronto en nuestra ayuda y nos escuche, conforme a su clemencia.

A cada petición diremos: ¡Cura nuestras heridas, Señor!

1. Por los sacerdotes de la Iglesia. Para que con su ministerio den alegría y esperanza al pueblo cristiano. OREMOS

2. Por los gobernantes de las naciones. Para que trabajen por la paz del mundo y no olviden a los más necesitados. OREMOS

3. Por los que tienen heridas en el cuerpo o en el alma. Para que descubran en Jesucristo la fuente de su curación. OREMOS

4. Por los que viven desilusionados y por los que han abandonado la Iglesia y la fe. Para que encuentren el camino de regreso a Casa. OREMOS

5. Por los difuntos de nuestras familias. Para que, tocados por el amor poderoso de Dios, vivan en la paz y en la alegría de la vida eterna. OREMOS

6. Por nosotros y por nuestra Comunidad Parroquial. Para que nos dejemos tocar por el Señor que pasa y así demos frutos de vida cristiana. OREMOS

Dios fiel en el socorro, que jamás desoyes al pobre ni olvidas al que se encuentra encadenado, escucha nuestras plegarias y en tu ternura vuelve a nosotros tus ojos. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.