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MONICIÓN INICIAL

¿Por qué buscan entre los muertos a Aquel que vive? ¡No está aquí! ¡Ha resucitado!

Esta noche,

en todo el mundo,

en todos los lugares donde hay cristianos,

ha resonado esta gran noticia,

se ha encendido el Cirio Pascual,

y se ha elevado hacia Dios el canto gozoso del Aleluya.

Hoy celebramos la Pascua del Señor y le damos gracias porque también nosotros hemos recibido la Vida Nueva de Cristo resucitado.

¡Celebremos pues con alegría y ánimo esta gran victoria de nuestro Dios, porque con Él también nosotros hemos pasado de la muerte a la vida!

ORACIÓN UNIVERSAL

Llenos de gozo por la resurrección de Jesucristo y renovados en el Espíritu, presentémosle nuestras súplicas al Señor.

A cada petición diremos: ¡Jesús resucitado, escúchanos!

1. Por la santa Iglesia de Dios: para que con gozo y firmeza dé testimonio perseverante de la resurrección de Cristo. OREMOS

2. Por los que gobiernan las naciones: para que trabajen por la paz del mundo, a fin de que todos los pueblos puedan vivir en justicia y libertad. OREMOS

3. Por todos los hombres: para que lleguen a gozar de la paz que Cristo trajo a los apóstoles. OREMOS

4. Por todos los que sufren: para que su tristeza se vea transformada en una alegría que nadie les podrá arrebatar nunca. OREMOS

5. Por quienes van a participar en el próximo Curso Emaús: para que el encuentro con Jesús-Palabra haga arder sus corazones y los convierta en testigos de la alegría de la Pascua. OREMOS

6. Por todos los que murieron con la esperanza de la resurrección: para que los admita a gozar de su presencia. OREMOS

7. Por todos nosotros: para que sepamos descubrir cada día más plenamente el significado de nuestro bautismo y de nuestra pertenencia a la Iglesia. OREMOS

Señor Jesucristo, que con tu resurrección renovaste la creación entera, infunde tu Espíritu en nosotros, para que amando como Tú amas, seamos testigos de la Vida Nueva que por el Bautismo hiciste brotar en nuestros corazones. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

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RECEPCIÓN DE LOS SANTOS ÓLEOS

(Terminada la Oración de los Fieles)

Monitor:

En estos momentos, antes de preparar el Altar para el Santo Sacrificio, haremos entrega a nuestro Párroco de los santos Óleos, es decir los aceites que fueron bendecidos y consagrados esta mañana en la Santa Iglesia Catedral por el Pastor de nuestra Arquidiócesis, Mons. Alfonso Cortés.

 Empieza la procesión con los aceites y la asamblea entona el Pueblo de Reyes

Ministro (al llegar al presbiterio):

Reverendo Padre, hemos visto la obra maravillosa de Dios al participar en la Misa Crismal. El señor Arzobispo nos entregó estos Óleos, para que nosotros te los diéramos a ti y ellos nos sigan transmitiendo la vida de Dios. Él te los encomienda a ti, como responsable de esta Comunidad Parroquial y a todos nos envía un saludo y su bendición.

Monitor:

Todos respondemos: Demos gracias a Dios.

Monitor:

El Óleo de los Enfermos.

Sacerdote:

Que los enfermos que son ungidos con este Óleo experimenten la compasión de Cristo y su amor redentor, en el cuerpo y el alma. 

Monitor:

Todos respondemos: Bendito seas por siempre, Señor.

Monitor:

El Óleo de los Catecúmenos.

Sacerdote:

Que mediante la unción con este Óleo, los que van a recibir las aguas salvadoras del Bautismo, sean fortalecidos por Cristo para resistir el poder de Satanás y rechazar el mal en todas sus formas. 

Monitor:

Todos respondemos: Bendito seas por siempre, Señor.

Monitor:

El Santo Crisma.

Sacerdote:

Que mediante la unción con este Crisma perfumado, los niños y adultos que son bautizados y confirmados, y los sacerdotes que son ordenados, experimenten el don de la gracia del Espíritu Santo.

Monitor:

Todos respondemos: Bendito seas por siempre, Señor.

Monitor:

Nos podemos sentar.

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MONICIÓN INICIAL

En esta tarde Santa, a la misma hora aproximadamente en la que Jesús se reunió con sus discípulos para celebrar la Cena Pascual, nosotros, como comunidad creyente, nos unimos también a su Mesa, reviviendo aquel momento entrañable.

Jesús, sabía que aquella era su «ultima cena». Sabía que estaba decretada su muerte. Por eso, antes de despedirse de los suyos, quiso resumir con unos gestos todo el sentido de su vida y de su Palabra: partió el pan y se los dio a sus discípulos. Tomó una copa de vino y la repartió entre ellos: «Hagan esto en memoria mía».

Una vez terminada la Cena, se quitó el manto, echó agua en una jofaina y se puso a lavarles pies a los que estaban con Él.

Desde entonces, generaciones de cristianos, de todos los tiempos y de todas las razas, han conservado vivos estos recuerdos y los han transmitido hasta nosotros.

Vivamos con intensidad este momento, dejándonos transformar por la Palabra de Dios y por la comunión en su Cuerpo, y así crezca la fraternidad entre todos los hombres.

MONICIÓN ANTES DEL LAVATORIO DE LOS PIES

Lo que hemos escuchado en el Evangelio -el gesto de servicio humilde que realizó Jesús- lo repetirá ahora quien preside nuestra Celebración.

Porque nuestro Maestro y Señor dijo: «si yo les he lavado los pies, también ustedes deben lavarse los pies los unos a los otros».

Y pidamos todos, en la sinceridad de nuestro corazón, que el recuerdo de este gesto de Jesús, nos ayude a ser, cada vez más, servidores sencillos y humildes de nuestros hermanos.

ORACIÓN UNIVERSAL

Seguros de que Dios nos escucha siempre y confiando en su amor y su misericordia, llevemos ante Él nuestra plegaria.

A cada petición diremos: ¡Señor, ten piedad!

1. Para que la Iglesia sea hogar de misericordia y servicio para todos los hombres. OREMOS

2. Para que los sacerdotes sean fieles ministros de la Eucaristía y vivan intensamente aquello que celebran. OREMOS

3. Para que crezcan en el corazón de los hombres sentimientos se generosidad y de perdón. OREMOS

4. Para que los que se sienten solos y abandonados encuentren motivos de confianza y esperanza. OREMOS

5. Para que los que viven hundidos en el mal encuentren una mano amorosa que los ayude a levantarse. OREMOS

6. Para que aprendamos a servirnos unos a otros con amor fraterno y humildad. OREMOS

Escúchanos, Padre, y otorga a quienes celebramos la Cena del Señor que seamos capaces de amar hasta el extremo a nuestros hermanos. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.