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MONICIÓN INICIAL (opción 1)

Hemos venido a Aquel que es la fuente de la vida,

que creó al hombre no para la muerte sino para la vida

y que alimenta esta vida todos los días,

especialmente en Su día:

el Domingo,

el Día del Señor que resucitó.

Precisamente hoy es este Día.

Hoy es este momento.

Hemos venidos por el alimento que

sostiene nuestra vida.

MONICIÓN INICIAL (opción 2)

Como cada domingo, nuestra fe en el Señor nos reúne para celebrar la Eucaristía.

Sin duda, en nuestras familias existen problemas y sufrimientos: unas veces debidos a la pobreza, otras veces debidos al pecado, a la enfermedad o a la muerte.

De estas realidades nos va a hablar hoy la Palabra de Dios, para ofrecernos un rayo de luz, de esperanza y de consuelo.

Dispongámonos a celebrar con fe esta Santa Misa y dejémonos tocar por el poder sanador del Evangelio y del Cuerpo del Señor.

ORACIÓN UNIVERSAL

Elevemos nuestra plegaria al Señor, para que venga pronto en nuestra ayuda y nos escuche, conforme a su clemencia.

A cada petición diremos: ¡Cura nuestras heridas, Señor!

1. Por los sacerdotes de la Iglesia. Para que con su ministerio den alegría y esperanza al pueblo cristiano. OREMOS

2. Por los gobernantes de las naciones. Para que trabajen por la paz del mundo y no olviden a los más necesitados. OREMOS

3. Por los que tienen heridas en el cuerpo o en el alma. Para que descubran en Jesucristo la fuente de su curación. OREMOS

4. Por los que viven desilusionados y por los que han abandonado la Iglesia y la fe. Para que encuentren el camino de regreso a Casa. OREMOS

5. Por los difuntos de nuestras familias. Para que, tocados por el amor poderoso de Dios, vivan en la paz y en la alegría de la vida eterna. OREMOS

6. Por nosotros y por nuestra Comunidad Parroquial. Para que nos dejemos tocar por el Señor que pasa y así demos frutos de vida cristiana. OREMOS

Dios fiel en el socorro, que jamás desoyes al pobre ni olvidas al que se encuentra encadenado, escucha nuestras plegarias y en tu ternura vuelve a nosotros tus ojos. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

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MONICIÓN DE ENTRADA

Celebramos hoy el nacimiento del Precursor del Mesías.

Es Juan el Bautista: el niño imposible de venir, el niño imposible de nacer: un niño engendrado cuando ha llegado la vejez y la esperanza está marchita.

Un niño que viene después del absurdo de la esterilidad.

Un bebé, por cuya boca y los llantos y las risas, Dios vuelve a hablar a su pueblo.

Este es Juan Bautista: la voz que prepara camino a la Palabra, que es Cristo.

Bendito sea este día, porque en la tarde de nuestra vida, cuando ya todo parece apagarse, el Señor crea las obras de su gracia, suscita una nueva fe, un nuevo paso de su Espíritu y un nuevo gozo y realiza en nosotros lo que parecía imposible.

Para que su promesa se cumpla y su gloria crezca.

ORACIÓN UNIVERSAL

Oremos confiados al Señor, que eligió a Juan Bautista para anunciar a los hombres el Reino de Cristo.

A cada petición diremos:

¡Bendice a tu pueblo, Señor!

1. Por la santa Iglesia de Dios. Para que anuncie a Cristo de tal manera que los hombres de nuestro tiempo puedan reconocerlo. OREMOS

2. Por nuestros gobernantes. Para que realicen su tarea con dedicación y espíritu de servicio, para el progreso y el bienestar de todos los habitantes de nuestro País. OREMOS

3. Por quienes viven esclavizados por el pecado. Para que encuentren en su camino una voz que los llame a la conversión. OREMOS

4. Por los niños y jóvenes. Para que puedan desarrollar los talentos que Dios les ha dado. OREMOS

5. Por nosotros, que nos alegramos con el nacimiento del Precursor del Mesías. Para que seamos un pueblo bien dispuesto para el Evangelio. OREMOS

Bendice, Padre de misericordia, a tu pueblo que pone su confianza en la intercesión de San Juan Bautista, y derrama tu amor sobre el mundo entero. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

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MONICIÓN INICIAL

En el Evangelio de hoy, Jesús calmará los ánimos turbados de sus discípulos que, en medio del mar, sienten miedo, porque el viento y las olas sacuden la barca.

Es una invitación para nosotros a confiar en el Señor en medio de contrariedades, pues también nosotros tenemos nuestras tormentas y -como los apóstoles- a menudo sentimos miedo y dudamos.

***

Hoy el Señor viene a salvarnos de aquello que intenta hundirnos.

***

Disfrutemos de su presencia que nos devuelve la tranquilidad y la paz.

ORACIÓN UNIVERSAL

A Dios nuestro Padre, que nos ama y se interesa por nosotros, presentémosle nuestras necesidades.

A cada petición diremos: ¡Sálvanos, Señor!

1. Por el Papa, los obispos y sacerdotes. Para que ante las dificultades de su ministerio, se vean siempre confortados por la presencia del Señor. OREMOS

2. Por los dirigentes de las naciones. Para que el Señor los asista con la luz de su Espíritu. OREMOS

3. Por los que sufren crisis de fe. Para que en la tempestad se haga presente el Señor y tranquilice sus ánimos atormentados. OREMOS

4. Por las familias y matrimonios cristianos. Para que el Señor calme las tormentas que se generan en la vida diaria. OREMOS

5. Por todos nosotros y por nuestra Comunidad. Para que nunca perdamos la esperanza de llegar a buen puerto. OREMOS

Padre todopoderoso, que siempre nos acompañas en nuestro peregrinar, concédenos experimentar a diario tu presencia salvadora que nunca nos abandona. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

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MONICION INICIAL (opción 1)

Dejando el alboroto de la calle

el ruido

y todas nuestras preocupaciones

entramos en el espacio de silencio

para escuchar hoy la Voz más importante

la Voz con la que Dios nos habla

llamándonos  a cada uno por nuestro nombre

***

Pidámosle al Señor que nos abra

para Lo escuchemos

MONICION INICIAL (opción 2)

Como cada domingo, nos reunimos hoy a celebrar el descanso en el Señor quien nos llama y desea compartir con nosotros los secretos del Reino.

Nosotros somos campo donde Dios siembra su semilla de gracia, de amor y de verdad.

Es un regalo que se nos entrega para crezca y dé frutos sabrosos de una vida completa.

Recibamos con fe y con sencillez esta semilla del Reino.

Démosle hoy una oportunidad en nosotros y celebremos con alegría la generosidad de nuestro Dios.

ORACION UNIVERSAL

Con humildad y confianza acudamos a Dios Padre, y oremos por todas las necesidades de nuestra vida y por la humanidad entera.

A cada petición diremos: ¡Siembra tu Palabra en nosotros, Señor!

1. Por la santa Iglesia de Dios. Para que siga sembrando con gozo en el campo del mundo el Evangelio de Jesucristo. OREMOS

2. Por los gobernantes. Para que siembren esperanza y ayuden a los más débiles de la sociedad. OREMOS

3. Por los padres de familia. Para que asuman con responsabilidad la hermosa tarea de educar a sus hijos como ciudadanos y como cristianos. OREMOS

4. Por los niños y los jóvenes. Para que lo sembrado en sus vidas a lo largo del año escolar produzca frutos abundantes. OREMOS

5. Por nuestros difuntos. Para que el Señor los haga florecer en el Reino de los cielos. OREMOS

6. Por nosotros y por nuestra Comunidad. Para que crezcamos dando frutos de unidad y de amor. OREMOS

Escucha, Padre, nuestra oración, y haz que cada día conozcamos y vivamos más intensamente la Palabra que ha sembrado en nosotros tu Hijo Jesucristo. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

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MONICIÓN DE ENTRADA

Celebramos este viernes la Solemnidad del Corazón de Jesús.

Una fiesta cargada de un profundo significado:

– Miramos el Corazón herido de Cristo que es fuente de nuestra salvación y casa de nuestras vidas y de nuestros caminos.

– Contemplamos el Corazón traspasado y abierto del Salvador que nos enseña que el amor verdadero hay que vivirlo de cara a los demás.

Hoy queremos pedirle al Señor que su Corazón sea nuestro centro y nuestro apoyo, nuestro consuelo y nuestro descanso.

Y que nos ayude a tener un corazón como el Suyo: sensible, acogedor, sencillo, que perdona, ama y construye, que da esperanza y es capaz de ponerse en el lugar del otro.

ORACIÓN UNIVERSAL

Acudamos a Jesús, descanso de nuestras almas fatigadas, y abrámosle nuestros corazones.

A cada petición diremos: ¡Rey amantísimo, ten piedad de nosotros!

1. Para que el Señor purifique y santifique sin cesar su Iglesia con el agua y la sangre que brotaron de su corazón. OREMOS

2. Para que el Señor, Rey y centro de todos los corazones, atraiga a sí a los que aún lo desconocen y a los que, habiendo experimentado su amor, se han alejado de Él. OREMOS

3. Para que Cristo alivie con su amor los sufrimientos de quienes han experimentado la decepción de los amores humanos y de los que se sienten rechazados o traicionados en el amor. OREMOS

4. Para que Dios nos conceda encontrar descanso en el corazón de su Hijo, abierto por la lanza del soldado. OREMOS

Padre, que en Jesús nos has mostrado tu misericordia, escucha ahora nuestras plegarias y llena el mundo entero de tu bondad. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

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MONICIÓN INICIAL

Respondiendo a la invitación del Señor nos reunimos de nuevo para escuchar su Palabra y para alimentarnos con su Pan.

Él conoce la realidad del mal y del pecado que nos acecha continuamente.

Él conoce nuestras preocupaciones, nuestras esperanzas y nuestras luchas cotidianas.

Él quiere ser luz para nuestros pasos y fortaleza en medio de «sufrimientos».

Con sencillez de corazón y con gran alegría dispongámonos a recibir a Aquél que viene a salvarnos.

ORACIÓN UNIVERSAL

Unidos a todos los que luchan por vencer los males de nuestro mundo, oremos al Señor pidiéndole su ayuda.

A cada petición diremos: ¡Sálvanos, Señor!

1. Por la Santa Iglesia de Dios. Para que comunique a todos los hombres la alegría y la esperanza del Reino de Dios. OREMOS

2. Por nuestra Patria. Para que con nuestra participación ciudadana responsable contribuyamos al bien común y el bienestar de todos. OREMOS

3. Por las familias cristianas: para que eduquen a sus hijos en sentimientos de respeto y amor hacia los demás. OREMOS

4. Por los sufren: para que encuentren consuelo en nuestro amor eficaz. OREMOS

5. Por nosotros: para que no nos limitemos a escuchar la Palabra de Dios, sino que la pongamos en práctica. OREMOS

Recibe, Señor, con bondad, nuestras plegarias y concédenos con abundancia lo que más necesitamos. Por Jesucristo nuestro Señor.

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PROCESIÓN DEL CORPUS CHRISTI

Terminada la Oración después de la Comunión se expone el Santísimo en el Altar.

En los cielos y en la Tierra…

L1: He aquí el pan de los ángeles, hecho viático nuestro: verdadero pan de los hijos.

S: (Padrenuestro, Avemaría, Gloria)

L2: Figuras lo representaron: Isaac fue sacrificado, el cordero pascual, inmolado, el maná nutrió a nuestros padres.

S: (Padrenuestro, Avemaría, Gloria)

L1: Buen Pastor, pan verdadero, ¡oh Jesús! Ten piedad. Apaciéntanos y protégenos.

S: (Padrenuestro, Avemaría, Gloria)

 ***

L1: El día de Jueves Santo, el Señor, nos dijo: «Tomen y coman, tomen y beban».

Hoy, el Señor, va delante: sale a nuestras calles y plazas para que -nosotros junto con Él- seamos testigos y testimonio de su amor y de su entrega.

S: Señor, presente en la Hostia Santísima, Tú eres nuestro alimento: Tú eres verdaderamente el Pan bajado del cielo. Tú eres el Buen Pastor. Tú eres el Camino. 

Esta noche queremos llevarte a las calles de esta Parroquia tuya. Esta noche, Señor, Te pedimos:         

L2: Guíanos por los caminos de nuestra historia. 

L1: Sigue mostrando a la Iglesia y a sus pastores el camino recto. 

L2: Mira a la humanidad que sufre, que vaga insegura entre tantos interrogantes. 

L1: Mira el hambre física y psíquica que la atormenta. 

L2: Da a los hombres el pan para el cuerpo y para el alma. 

L1: Dales trabajo. 

L2: Dales luz.

L1: Dales a ti mismo. 

L2: Purifícanos y santifícanos a todos.

L1: Haznos comprender que nuestra vida sólo puede madurar y alcanzar su auténtica realización mediante la participación en tu pasión, mediante el «sí» a la cruz, a la renuncia, a las purificaciones que tú nos impones.

L2: Une a tu Iglesia: une a la humanidad herida. Danos tu salvación. Amén.

      Cantemos al Amor de los Amores…

      Inicia la Procesión

 

 

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1ER ALTAR

L2: Al Salvador alabemos, que es nuestro pastor y guía. Alabémoslo con himnos y canciones de alegría.

S: (Padrenuestro, Avemaría, Gloria)

L2: Alabémoslo sin límites y con nuestras fuerzas todas, pues tan grande es el Señor, que nuestra alabanza es poca.

S: (Padrenuestro, Avemaría, Gloria)

L2: Gustosos hoy aclamamos a Cristo, que es nuestro pan, pues él es el pan de vida, que nos da vida inmortal.

S: (Padrenuestro, Avemaría, Gloria)

***

L1: Al llevar la Eucaristía por nuestras calles, queremos introducir el Pan bajado del cielo en nuestra vida diaria.

L2: Queremos que Jesús camine por donde caminamos nosotros. Queremos que Jesús viva donde vivimos nosotros.

L1: Nuestro mundo, nuestra existencia debe transformarse en su templo.

L2: En esta noche, como Comunidad Parroquial, proclamamos que la Eucaristía es todo para nosotros: que la Eucaristía es nuestra vida misma y la fuente del amor que vence la muerte.

L1: Esta noche reconocemos que de la Comunión con Cristo Eucaristía brota la caridad que transforma nuestra existencia y sostiene el camino de todos nosotros hacia la Patria Celestial.

S: Les diste el pan bajado del cielo…

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2º ALTAR

L1: Doce eran los que cenaban y les dio pan a los doce. Doce entonces lo comieron, y, después, todos los hombres.

S: (Padrenuestro, Avemaría, Gloria)

L1: Sea plena la alabanza y llena de alegres cantos; que nuestra alma se desborde en todo un concierto santo.

S: (Padrenuestro, Avemaría, Gloria)

L1: Hoy celebramos con gozo la gloriosa institución de este banquete divino, el banquete del Señor.

S: (Padrenuestro, Avemaría, Gloria)

 ***

L2: Llevamos a Cristo, presente en la figura del pan, por los calles de nuestra ciudad. Encomendamos estas calles, estas casas, nuestra vida diaria, a su bondad.

L1: Que nuestras calles sean calles de Jesús. Que nuestras casas sean casas para Él y con Él. Que nuestra vida de cada día esté impregnada de su presencia.

L2: Con este gesto, ponemos ante sus ojos los sufrimientos de los enfermos, la soledad de los jóvenes y los ancianos, las tentaciones, los miedos, toda nuestra vida.

L1: La procesión quiere ser una gran bendición pública para nuestra Parroquia:  Cristo es, en persona, la bendición divina para el mundo. Que su bendición descienda sobre todos nosotros.

S: Les diste el pan bajado del cielo…

 

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3ER ALTAR

L2: Esta es la nueva Pascua, Pascua del único Rey, que termina con la alianza tan pesada de la ley.

S: (Padrenuestro, Avemaría, Gloria)

L2: Esto nuevo, siempre nuevo, es la luz de la verdad, que sustituye a lo viejo con reciente claridad.

S: (Padrenuestro, Avemaría, Gloria)

L2: En aquella última cena Cristo hizo la maravilla de dejar a sus amigos el memorial de su vida.

S: (Padrenuestro, Avemaría, Gloria)

***

L2: A cada invocación responderemos: Quédate con nosotros, Señor.

L1: Señor Jesús, Tú eres la vida de la familia: Quédate con nosotros, Señor.

L2: Cuando Tú estás en la familia, el hogar es un manantial de vida y alegría: Quédate con nosotros, Señor.

L1: Tú eres la vida del niño gestado en el vientre materno: Quédate con nosotros, Señor.

L2: Tú eres la vida del anciano o enfermo que transita hacia la tarde de su vida: Quédate con nosotros, Señor.

L1: Tú eres la vida del joven que estudia, trabaja y sueña con un futuro digno y prospero: Quédate con nosotros, Señor.

L2: Tú eres la vida de los jóvenes que dejándolo todo te siguen en la vocación sacerdotal o religiosa: Quédate con nosotros, Señor.

L1: Tú eres la vida de los jóvenes que enamorados te siguen y amándose en ti van descubriendo la vocación maravillosa del matrimonio: Quédate con nosotros, Señor.

L2:  ¡Jesucristo Señor de la vida! Te suplicamos, Delante de tu Santísimo Cuerpo Sacramentado que hagas de nosotros +agua que apague la sed de los hombres, +pan partido para los hermanos, +luz para los que caminan en tinieblas, +vida para los que van a tientas en las sombras de muerte.

S: Les diste el pan bajado del cielo…

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4º ALTAR

L1: Enseñados por la Iglesia, consagramos pan y vino, que a los hombres nos redimen, y dan fuerza en el camino.

S: (Padrenuestro, Avemaría, Gloria)

L1: Es un dogma del cristiano que el pan se convierte en carne, y lo que antes era vino queda convertido en sangre.

S: (Padrenuestro, Avemaría, Gloria)

L1: Hay cosas que no entendemos, pues no alcanza la razón; mas si las vemos con fe, entrarán al corazón.

S: (Padrenuestro, Avemaría, Gloria)

***

L2: A cada invocación responderemos: Quédate con nosotros, Señor.

L1: Señor, Tú eres la vida del trabajador: obrero, artesano, profesional, empresario, comerciante, que en el sacrificio de cada día descubren que con sus luchas y cansancios construyen la Patria: Quédate con nosotros, Señor.

L2: Tú eres la vida de los animadores de la sociedad: de los gobernantes y políticos, de los maestros, de los artistas, de los periodistas y los intelectuales, de los guardianes de la seguridad publica: Quédate con nosotros, Señor.

L1: Tú eres la vida de los pastores, sacerdotes y religiosos, Mensajeros del Don de Dios que es alegría y paz, bondad y misericordia para los corazones cansados: Quédate con nosotros, Señor.

L2: Tú eres la vida del pobre en todas sus manifestaciones de miseria: del que necesita trabajo, del que tiene hambre y frió, del que no tiene vivienda, del que está enfermo, del que vive en la calle, del que está preso, del que sufre física y moralmente: Quédate con nosotros, Señor.

L1: ¡Jesucristo Señor de la vida! Te suplicamos, Delante de tu Santísimo Cuerpo Sacramentado que hagas de nosotros +agua que apague la sed de los hombres, +pan partido para los hermanos, +luz para los que caminan en tinieblas, +vida para los que van a tientas en las sombras de muerte.

S: Les diste el pan bajado del cielo…

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5º ALTAR

 L2: Bajo símbolos diversos y en diferentes figuras, se esconden ciertas verdades maravillosas, profundas.

S: (Padrenuestro, Avemaría, Gloria)

L2: Su sangre es nuestra bebida; su carne, nuestro alimento; pero en el pan o en el vino Cristo está todo completo.

S: (Padrenuestro, Avemaría, Gloria)

L2: Quien lo come no lo rompe, no lo parte ni divide; él es el todo y la parte; vivo está en quien lo recibe.

S: (Padrenuestro, Avemaría, Gloria)

 ***

L1: Los Apóstoles recibieron el don de la Eucaristía en la intimidad de la última Cena, pero este don estaba destinado a todos, al mundo entero.

L2: Precisamente por eso hay que proclamarlo y exponerlo abiertamente, para que cada uno pueda encontrarse con «Jesús que pasa», como acontecía en los caminos de Galilea, de Samaria y de Judea, para que cada uno, recibiéndolo, pueda quedar curado y renovado por la fuerza de su amor.

L1: Ponemos ahora en el altar a todos aquellos que sufren en el cuerpo y el alma alguna dolencia, por los que sufren enfermedades en fase terminal, por los que se encuentran solos y abandonados en los hospitales y carecen de cualquier ayuda. Para que suscite el Señor una Palabra de Vida, y lleve un mensaje de esperanza a todos los atribulados.

L1: ¡Jesucristo Señor de la vida! Te suplicamos, Delante de tu Santísimo Cuerpo Sacramentado que hagas de nosotros +agua que apague la sed de los hombres, +pan partido para los hermanos, +luz para los que caminan en tinieblas, +vida para los que van a tientas en las sombras de muerte.

S: Les diste el pan bajado del cielo…

 

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6º ALTAR

L1: Puede ser tan sólo uno el que se acerca al altar, o pueden ser multitudes:  Cristo no se acabará.

S: (Padrenuestro, Avemaría, Gloria)

L1: Lo comen buenos y malos, con provecho diferente; no es lo mismo tener vida que ser condenado a muerte.

S: (Padrenuestro, Avemaría, Gloria)

L1: A los malos les da muerte y a los buenos les da vida. ¡Qué efecto tan diferente tiene la misma comida!

S: (Padrenuestro, Avemaría, Gloria)

*** 

L2: Señor, en esta estación te consagramos las familias del mundo entero, todos los matrimonios, en especial los que se encuentran en dificultad, los padres y los hijos, los niños no nacidos, las jóvenes parejas y los novios.

L1: Te suplicamos, Jesús, por todos nuestros parientes y seres queridos.Condúcelos a la luz de la verdad, consérvalos siempre en esa verdad y concédeles el don de la perseverancia.

L2: Te pedimos por nuestros parientes, padres y madres; por nuestros hermanos y hermanas, por cada uno de ellos en particular; por nuestros abuelos y abuelas y toda nuestra familia; por nuestros amigos más íntimos; por nuestros maestros y alumnos, por nuestros vecinos, por todos aquellos que nos quieren bien y por los que no nos quieren; por nuestros enemigos; por los que nos insultan y calumnian.

L1: Te pedimos por ellos, no sólo en esta vida, sino también en su muerte, para que tengan la dicha de morir en gracia de Dios, para que Dios se digne admitirlos a su presencia. Amén

S: Les diste el pan bajado del cielo…

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7º ALTAR

L2: Si lo parten, no te apures; sólo parten lo exterior; en el mínimo fragmento entero late el Señor.

S: (Padrenuestro, Avemaría, Gloria)

L2: Cuando parten lo exterior sólo parten lo que has visto; no es una disminución de la persona de Cristo.

S: (Padrenuestro, Avemaría, Gloria)

L2: El pan que del cielo baja es comida de viajeros. Es un pan para los hijos. ¡No hay que tirarlo a los perros!

S: (Padrenuestro, Avemaría, Gloria)

 ***

L1: En esta estación te entregamos, Señor, a nuestros seres queridos difuntos.

L2: Concédeles El descanso eterno, y que la luz perpetua los ilumine.

L1: Dios misericordioso, que nos perdonas y quieres la salvación de todos los hombres, imploramos tu clemencia para que, por la intercesión de María Santísima y de todos los santos, concedas a las almas de nuestros padres, hermanos, hijos, parientes, amigos y bienhechores, que han salido de este mundo, la gracia de llegar a la reunión de la eterna felicidad. Amén.

S:  Les diste el pan bajado del cielo…

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ESTACION FINAL EN EL TEMPLO PARROQUIAL

L1: Isaac, el inocente, es figura de este pan, con el cordero de Pascua y el misterioso maná.

S: (Padrenuestro, Avemaría, Gloria)

L1: Ten compasión de nosotros, buen pastor, pan verdadero. Apaciéntanos y cuídanos y condúcenos al cielo.

S: (Padrenuestro, Avemaría, Gloria)

L1: Todo lo puedes y sabes, pastor de ovejas, divino. Concédenos en el cielo gozar la herencia contigo.

S: (Padrenuestro, Avemaría, Gloria)

 ***

L2: Como los discípulos del Evangelio, te imploramos, Señor Jesús: ¡Quédate con nosotros, Señor!

L1: Tú, divino Caminante, experto de nuestros caminos y conocedor de nuestro corazón, no nos dejes prisioneros de las sombras de la noche.

L2: Ampáranos en el cansancio, perdona nuestros pecados, orienta nuestros pasos por el camino del bien.

L1: Bendice a los niños, a los jóvenes, a los ancianos, a las familias y particularmente a los enfermos. Bendice a los sacerdotes y a las personas consagradas. Bendice a la humanidad.

L2: Danos el gusto de una vida plena, que nos ayude a caminar sobre esta tierra como peregrinos seguros y alegres, mirando siempre hacia la meta de la vida sin fin.

¡Quédate con nosotros, Señor!

S: Les diste el pan bajado del cielo…

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MONICIÓN INICIAL (opción 1)

Hoy es Corpus Christi.

Un día grande.

Un día para caer de rodillas ante la grandeza del Dios-Amor.

Como Comunidad Parroquial nos encontramos en torno al altar, para celebrar y aclamar con nuestros cantos a la Fuente de nuestras alegrías, a Aquel que nos acompaña en medio de nuestras vidas: a Cristo el Señor, que en el Sacramento de su Cuerpo y de su Sangre ha querido quedarse con nosotros, para que todos conozcan su nombre y experimenten su misericordia.

Celebremos esta Solemnidad de la Eucaristía, honrando el Cuerpo de Cristo.

Honremos el Cuerpo de Cristo, comulgando con su persona, con sus sentimientos y actitudes.

Honremos el Cuerpo de Cristo, acercándonos a los demás con el mayor respeto y disponibilidad, porque ellos son también el Cuerpo de Cristo.

Que la Eucaristía de este Día sea un acto de fe, de esperanza y de caridad: porque DIOS ESTÁ AQUÍ, para saciar nuestras hambres y para urgir nuestras más generosas entregas.

MONICIÓN INICIAL (opción 2)

Celebramos hoy al Amor de los amores: a Cristo el Señor que quiso quedarse con nosotros como compañero de viaje en este nuestro caminar hacia la Casa del Padre.

Él nos prometió su presencia y nos la dejó en la Eucaristía.

Con amor y con fe participemos en esta Santa Celebración.

Escucharemos la Palabra de Dios y nos acercaremos a comulgar el Cuerpo del Señor, conscientes que -al quedarse Él en nuestros corazones- nos envía a amar a los demás con el amor con que Él nos ama.

ORACIÓN UNIVERSAL

Oremos a Cristo el Señor, que invita a todos a su mesa y entrega su Cuerpo y su Sangre para la vida del mundo.

A cada petición diremos: ¡Alimenta a tu pueblo, Señor!

1. Por los sacerdotes que presiden nuestras Asambleas Eucarísticas. Para que a ejemplo de Cristo Jesús, el Sumo y Eterno Sacerdote, imiten -en su manera de vivir- lo que celebran en el Sacramento del Altar. OREMOS

2. Por los pueblos de toda la tierra. Para que en el Cuerpo y la Sangre de Cristo -entregados por la vida del mundo- encuentren la paz y la vida en abundancia que anhelan. OREMOS

3. Por los pobres y por los que sufren necesidad. Para que encuentren en nosotros -quienes nos alimentamos del pan de Jesucristo- una ayuda activa y solidaria. OREMOS

4. Por los enfermos. Para que Cristo Jesús -que con su sangre cura nuestras heridas- les de salud y esperanza. OREMOS

5. Por las familias de nuestra Comunidad. Para que alimentadas por el pan de la Eucaristía, progresen en el amor que todo lo une y perfecciona. OREMOS

6. Por los que han muerto. Para que Cristo el Señor -cuyo Cuerpo es el remedio de la inmortalidad- los haga participar en su Resurrección. OREMOS

7. Por nosotros que celebramos esta Solemnidad del Corpus Christi. Para que el Pan de la Palabra y el Pan Eucarístico, sacien nuestra hambre de Dios. OREMOS

Dios nuestro, siempre fiel a tus promesas, que con amor alimentas a tu pueblo, escucha nuestras oraciones y acrecienta en nosotros el deseo de saciarnos de Ti, para que fortalecidos con el Cuerpo y la Sangre de Cristo, avancemos por la senda de la vida hasta llegar a la asamblea de los santos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Trinidad de Muller

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MONICIÓN INICIAL

Hoy es la Fiesta de la Santísima Trinidad:

resumen de todo el Año Litúrgico,

coronamiento de este despliegue del Amor Divino en la historia de nuestra salvación, desde la creación del mundo – pasando por el Nacimiento de Cristo y su Resurrección – hasta la Venida del Espíritu Santo.

Con inmensa gratitud y alegría celebremos hoy a nuestro Dios y abramos de para en par las puertas de nuestra vida a tanto Amor.

Para quedar transformados.

Para vivir como hijos.

Y para amarnos como hermanos.

ORACIÓN UNIVERSAL

Movidos por el Espíritu Santo, dirijamos nuestras plegarias al Padre por medio de Jesucristo.

A cada petición diremos: ¡Ten misericordia de nosotros, Señor!

1. Por la Santa Iglesia de Dios. Para que sea un recinto de verdad y de amor, de libertad, de justicia y de paz. OREMOS

2. Por las autoridades de nuestra Patria. Para que en sus decisiones busquen el bien común y no olviden a los más débiles. OREMOS

3. Por los pobres, por los enfermos, por los que sufren, por los que nadie quiere. Para que encontremos modos de ayudarles en sus necesidades. OREMOS

4. Por los padres de familia. Para que no descuiden las necesidades espirituales de sus hijos. OREMOS

5. Por los niños y jóvenes que se están preparando para celebrar el sacramento de la Confirmación o de la Primera Eucaristía y por sus familias. Para que abran sus corazones a la acción del Espíritu de Jesús. OREMOS

6. Por todos nosotros. Para que seamos dóciles a la voz del Espíritu, fuente de comunión y de amor fraterno. OREMOS

Escucha, Padre, nuestra oración, y danos tu Espíritu Santo. Por Jesucristo, nuestro Señor.

*** Tu rostro (V.M.)

18 de mayo de 2015 — Deja un comentario

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Hoy quise ser Narciso y mirarme
En el agua de la fuente
Para verme hermoso
Y el agua me devolvió
Tu rostro
Tan bello
Que hasta el sol
Algo de brillo perdió
Yo sólo sonreí
Feliz

***
Víctor Moya, Tu rostro –

*** Madurez (R.R.)

18 de mayo de 2015 — Deja un comentario

Madurez es la habilidad de vivir con alegría en un mundo imperfecto –
***
Richard Rohr, What the Mystics Know –

*** La paloma real

12 de abril de 2015 — Deja un comentario

Nasruddin llegó a ser primer ministro del rey. En cierta ocasión, mientras deambulaba por el palacio, vio por primera vez en su vida un halcón real.
Hasta entonces, Nasruddin jamás había visto semejante clase de paloma. De modo que tomó unas tijeras y cortó con ellas las garras, las alas y el pico del halcón.
«Ahora pareces un pájaro como es debido», dijo. «Tu cuidador te ha tenido muy descuidado».

*** Burlado (E. M.)

14 de marzo de 2015 — Deja un comentario

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Trazó un círculo que fuera me dejaba:
Hereje, un rebelde, algo que se descartaba.
Pero el Amor y yo el ingenio tuvimos que le ganó:
¡Trazamos un círculo que lo incluyó!

***
Edwin Markham, Burlado –

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No vine sólo por decirte
(aunque también) que no volveré nunca,
y que nunca podré olvidarte.

Emprendo la tarea
(imposible, si es que algo hay imposible)
de racionalizar, interpretar, reconstruir y desandar
aquellas fábulas y hechizos
que gracias a ti fueron realidad.

Recupero los pasos iniciados a la orilla del río
y que desembocaban en “Kiss Bar” (aunque no estoy
seguro dónde estaba el principio y dónde el fin).

Estoy cansado, muy cansado.
Don Antonio Machado dijo hace más de sesenta años
“Soy viejo porque tengo más de setenta años,
que es mucha edad para un español”.
(Sin comentarios).

He vivido días radiantes
gracias a ti. Entre mis dedos se escurrían
cristalinas las horas, agua pura. Benditas sean.

Fue un tercer grado carcelario:
regresas a la cárcel por la noche,
por el día ―espejismo― te sientes libre, libre, libre.
Nadie pudo, ni puede, ni podrá por los siglos de los siglos
arrebatarme tanta felicidad.

Yo no he venido ―te lo dije―
para decirte adiós. Sé que no me echarás de menos,
y eso que yo soñaba ser todo para ti
como tú lo eres todo para mí.
¡Ay vanidad de vanidades y todo vanidad!

No te importuno más (ni siquiera sé si me escuchas).
Bebo el último whisky en el “Kiss Bar”,
la última margarita en “Santa Fe”,
rodeo luego la ciudad y su muralla de agua
en la que ya no queda nada que fue mío.

Desisto de adentrarme en su recinto,
no tengo fuerzas para celebrar
la melancólica liturgia de la separación
Sólo deseo ya dormir, dormir,
tal vez soñar…
____________________________
José Hierro, En son de despedida
(De Cuaderno de Nueva York, 1998)

*** La señal de Jonás

25 de febrero de 2015 — Deja un comentario

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La gente de nuestro tiempo somos una gente perversa. Pedimos una señal. Pero no se nos dará ninguna señal, sino la señal de Jonás – Lucas 11, 29


Debemos entrar al interior oscuro de la ballena para saber lo que es esencial. Quizá también otros nos arrojarán por la borda para que lleguemos a la orilla correcta. La señal de Jonás. Una señal perturbadora. Sólo entonces llegaremos a saber lo que Dios estaba haciendo y cómo de correcto era lo que hacía. Y tendremos un mensaje que dar. Pero sólo entonces. Después de haber sido escupidos en la orilla correcta. Y todo esto a pesar de nuestros mejores esfuerzos para evitarlo.

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Y, ¡qué pensarían de mí! Todo el mundo se enteraría de que Huck Finn había ayudado a un negro a conseguir la libertad, y si volvía a ver a alguien del pueblo tendría que ser para agacharme y lamerle las botas de vergüenza. Así son las cosas, alguien hace algo que está mal y después no quiere cargar con las consecuencias.

Se cree que mientras pueda esconderse no tendrá que pasar vergüenza. Y ésa era mi situación. Cuanto más lo estudiaba más me remordía la conciencia, y más malvado, rastrero y desgraciado me sentía. Y, por fin, cuando de repente me di cuenta del todo de que era la mano de la Providencia que me daba en la cara y me decía que mi maldad era algo conocido de siempre allá en el cielo, porque le había robado su negro a una pobre vieja que nunca me había hecho nada malo, y ahora me demostraba que siempre hay Alguien que lo ve todo y que no permite que se hagan esas maldades más que hasta un punto determinado, casi me caí al suelo de miedo que me dio. Bueno, hice todo lo que pude para facilitarme las cosas diciéndome que me habían criado mal, de manera que no era todo culpa mía, pero dentro de mí había algo que repetía: «Estaba la escuela dominical y podrías haber ido; y si hubieras ido te habrían enseñado que a la gente que hace las cosas que tú has hecho por ese negro le espera el fuego eterno».

Aquello me hizo temblar. Y decidí ponerme a rezar y ver si podía dejar de ser un mal chico y hacerme mejor. Así que me arrodillé. Pero no me salían las palabras. ¿Por qué no? No valía de nada tratar de disimulárselo a Él. Ni a mí tampoco. Sabía muy bien por qué no salían de mí. Era porque mi alma no estaba limpia; era porque no me había arrepentido; era porque estaba jugando a dos paños. Hacía como si fuera a renunciar al pecado, pero por dentro seguía empeñado en el peor de todos. Trataba de obligar a mi boca a decir que iba a hacer lo que estaba bien y lo que era correcto y escribir a la dueña de aquel negro para comunicarle dónde estaba; pero en el fondo sabía que era mentira, y Él también. No se pueden rezar mentiras, según comprendí entonces.

De manera que estaba lleno de problemas, todos los problemas del mundo y no sabía que hacer. Por fin tuve una idea y me dije: “Voy a escribir una carta y después intentaré rezar”. Y bueno, me sentí asombrado de como me volví a sentir ligero como una pluma inmediatamente y sin más problemas. Así que agarré una hoja de papel y un lápiz, sintiéndome muy contento y animado, y me senté a escribir: «Señorita Watson, su negro fugitivo Jim está aquí dos millas debajo de Pikesville y lo tiene el señor Phelps, que se lo devolverá por la recompensa si lo manda a buscar».

Me sentí bueno y limpio de pecado por primera vez en mi vida y comprendí que ahora podía rezar. Pero no lo hice enseguida, sino que solté el papel y me quedé sentado, pensando en lo afortunado que era que todo hubiese sucedido así, y cuan cerca había estado de perderme e ir al infierno. Y seguí pensando. Y me puse a pensar en nuestro viaje por el río. Y vi a Jim delante de mí, continuamente, de día y de noche, a veces a la luz de la luna, a veces en plena tempestad, flotando delante, hablando y cantando, y riendo.

Pero no sé por qué no pude encontrar nada que me endureciera el corazón contra él, sino todo lo contrario. Le había visto hacer mi guardia después de la suya, en vez de despertarme, para que yo pudiera seguir durmiendo. Vi lo contento que se puso cuando regresé saliendo de la niebla; y cuando fui otra vez hasta él en el pantano, allá donde hacían la vendetta, y en otras ocasiones parecidas.

Y siempre me llamaba su niño, y me mimaba, y hacía todo lo que se le ocurría por mí, y pensé en lo bueno que siempre era. Y por último, pasando revista, llegué al momento en que le había salvado cuando les dije a los hombres aquellos que teníamos la viruela a bordo, y él dio tantas muestras de agradecimiento, y dijo que yo era el mejor amigo que Jim había tenido jamás, y el único que tenía ahora. Y entonces levanté la cabeza y vi la carta.

Estaba cerca, la agarré y la levanté en la mano. Yo temblaba porque tenía que decidirme, de una vez y para siempre, entre dos cosas, y lo sabía. Pensé unos instantes, conteniendo el aliento, y después me dije:

—Bueno, pues iré al infierno entonces.

Y rompí la carta.

______________________________________________

Mark Twain, Las Aventuras de Huckleberry Finn

***

Para avanzar hacia una visión moral madura y responsable debemos superar la moral inmoral del meramente convencional (a menudo racista, sexista, heterosexista, etc.), autoritario y tiránico Superego.

La Conciencia y el Superego son estructuras psíquicas diferentes y a menudo en conflicto. Lo ilustra el dilema de Huck (Las Aventuras de Huckleberry Finn de Mark Twain).

El dilema de Huck consiste en que mientras su Conciencia le pide que proteja a Jim, un esclavo fugitivo y su querido amigo, el Superego racista que él ha interiorizado de su cultura exige que lo entregue a las autoridades. Después de una agonizante lucha mental entre estos dos imperativos en conflicto, Huck finalmente llega a aceptar que él “irá al infierno”, y desafía a su Superego punitivo haciéndole caso a la voz su Conciencia que lo empuja a amar.

__________________________________________________________________

Donald L. Carveth, Superego, conscience, and the nature and types of guilt

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Construí mi casa junto al mar.
No sobre la arena, que quede claro:
no sobre la arena movediza.
Y la construí de piedra.

Una casa bien sólida
junto al mar profundo.
Y llegamos a conocernos bien, el mar y yo.
Buenos vecinos.
No es que hayamos hablado mucho.
Nos mirábamos en los silencios.
Respetuosos, manteniendo nuestra distancia,
pero observando nuestros pensamientos a través de la franja de arena.
Siempre, la franja de arena nuestra frontera,
siempre, la arena de por medio.

Y entonces, un día,
– y yo aún no sé como ha sucedido –
el mar vino.
Sin avisar.

Sin invitación, y sin embargo
no de súbito ni apresuradamente, sino moviéndose a través de la arena como el vino,
no tanto como el flujo de agua, sino más bien como el flujo de sangre.
Despacio, pero viniendo.
Despacio, pero fluyendo como una herida abierta.
Y pensé en la fuga, y pensé en el ahogamiento y pensé en la muerte.
Y mientras yo pensaba, el mar estuvo avanzando, hasta llegar a mi puerta.
Y yo supe, entonces, que no había ni fuga, ni muerte, ni ahogo.
Que cuando el mar llama a tu puerta, dejan de ser vecinos,
Bien conocidos vecinos, amigos a distancia,
Y le entregas tu casa para un castillo de coral,
Y aprendes a respirar bajo el agua.
_________________________________
Carol Bieleck, Respirando bajo el agua –

(Traducción del inglés: tmz)

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MONICIÓN INCIAL

Hoy es el día de Pentecostés.

Hoy es la Fiesta del Espíritu.

Es la Fiesta del aire de Dios que nos permite vivir, respirar y ser.

Es la Fiesta del perdón.

Para todos.

En este día Dios derrama su amor sobre la Iglesia.

***

¡Que venga el Espíritu Paráclito!

¡Que llene nuestros corazones!

¡Que encienda en ellos el fuego de su amor!

¡Y renueve la faz de la tierra!

ORACIÓN UNIVERSAL

En esta Fiesta de Pentecostés oremos a Dios Padre para que envíe su Espíritu, renueve su Iglesia y transforme al mundo entero.

A cada petición diremos: ¡Ven Espíritu Santo!

1. Por la santa Iglesia de Dios. Para que -vivificada y rejuvenecida por el Espíritu que procede del Padre y del Hijo– comunique a todo el mundo la vida nueva que Cristo viene a traernos. OREMOS

2. Por nuestros gobernantes. Para que el Espíritu Santo –luz que penetra en las almas– los asista con su sabiduría. OREMOS

3. Por los pobres, los enfermos y todos los que se sienten sin ánimo ante la vida. Para que el Espíritu Santo –fuente de todo consuelo– cure sus heridas y los colme de esperanza y de fortaleza. OREMOS

4. Por nuestros difuntos. Para que el Espíritu Santo –Señor y dador de vida– los lleve al gozo de la vida eterna. OREMOS

5. Po nosotros y por nuestra Comunidad. Para que el Espíritu Santo –luz santificadora– nos ilumine y nos guíe por el camino de la vida abundante. OREMOS

Danos, Padre, tu Espíritu, para que nos construya como Comunidad fraterna, en la que Jesucristo sea anunciado y reconocido como Salvador. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

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MONICIÓN DE ENTRADA

El tiempo pascual va terminando.

Se acerca el Día de Pentecostés.

Y hoy estamos celebrando la Ascensión del Señor a los cielos.

Es una Fiesta de gran alegría, porque vemos a Cristo glorificado.

Y también porque -con su entrada al cielo- Jesús nos abre el camino a la vida eterna. Y nos deja una puerta abierta por la que nosotros también entraremos a formar parte de esa gran fiesta y alegría eterna que existen junto a Dios.

***

Jesús vuelve junto al Padre, pero misteriosamente sigue presente entre nosotros y nos deja la misión de ser testigos de su Evangelio en todo momento y lugar.

Con gran alegría celebremos esta Eucaristía, convencidos de que nuestro camino en este mundo es un camino lleno de Dios que nos conduce hacia nuestra verdadera Patria en los cielos.

ORACIÓN UNIVERSAL

A Cristo resucitado que subió al Cielo y está siempre presente en su Iglesia, entreguémosle todos nuestros afanes y preocupaciones.

A cada petición diremos: ¡Señor, envíanos tu Espíritu!

1. Por la Iglesia. Para que llena de la fuerza del Espíritu Santo anuncie el Evangelio a toda creatura. OREMOS

2. Por los que gobiernan las naciones. Para que siembren la paz y la armonía entre todos los pueblos. OREMOS

3. Por quienes sufren enfermedades, preocupaciones o injusticias. Para que encuentren en el Señor alivio para sus dificultades. OREMOS

4. Por los que andan alejados de la Iglesia. Para que elevando los ojos al cielo descubran a su Creador y Redentor. OREMOS

5. Por nosotros. Para que con nuestra vida demos un claro testimonio de fe cristiana y con nuestras palabras ayudemos a sembrar la semilla del Evangelio en nuestra sociedad. OREMOS

Concédenos, Señor, la ayuda de tu bondad y según tu promesa acompáñanos siempre con tu presencia hasta el fin de los tiempos. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

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MONICIÓN DE ENTRADA

Estamos ya en el sexto Domingo de Pascua: el último antes de la Ascensión del Señor.

Hemos recorrido un muy amplio camino desde aquella Vigilia Pascual que nos comunicó la alegre noticia de la Victoria de Cristo Resucitado.

Ha sido tiempo de alegría y de conversión.

El Espíritu Santo –quien nos conducirá a la verdad plena— ya está cerca.

Aprovechemos cada Eucaristía de este tiempo para recibir todo el amor que Dios nos ofrece.

Y para ir purificando

–en este manantial que es el Corazón de Jesús–

todos los amores que hayamos conocido

y todos los amores que tengamos ahora mismo.

ORACIÓN UNIVERSAL

Invoquemos a Dios, nuestro Padre, suplicando que extienda los beneficios de la resurrección de su Hijo a todos los hombres.

A cada petición diremos: ¡Padre, muéstranos tu amor!

1. Por la Santa Iglesia de Dios. Para que sea signo de amor en un mundo lleno de guerras e injusticias. OREMOS

2. Por quienes gobiernan las naciones. Para que se esfuercen en alcanzar la concordia entre sus ciudadanos y la paz entre los pueblos. OREMOS

3. Por las familias cristianas. Para que eduquen a sus hijos en sentimientos de respeto y amor hacia los demás. OREMOS

4. Por los que viven solos y por los que se sienten faltos de cariño. Para que encuentren un corazón que les brinde ese amor que viene de lo alto. OREMOS

5. Por nuestras mamás. Para que el Señor las llene de su amor, premie sus desvelos y trabajos, y reciba sus lágrimas y sacrificios. OREMOS

6. Por nosotros. Para que sepamos reconocer –agradecidos– las maravillas que el amor de Dios realiza en nuestras vidas. OREMOS

Escucha, Padre santo, nuestras humildes súplicas y completa nuestra alegría enviándonos tu Espíritu Santo prometido por tu Hijo, que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

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MONICIÓN INICIAL

Pascua es tiempo de florecer y crecer.

Pascua es la primavera del alma.

Es un tiempo para acercarnos más a Jesús y para vivir la alegría que Él nos da.

***

Precisamente hoy el Señor Resucitado nos invitará a vivir muy unidos a Él, como los sarmientos están unidos a la vid.

Cada domingo -cuando venimos a celebrar la Eucaristía- fortalecemos y renovamos esta unión.

Y Él viene a nosotros,

nos limpia,

nos poda,

y nos llena de su vida.

Para que demos fruto abundante:

Para nosotros.

Y para nuestros hermanos.

ORACIÓN UNIVERSAL

A Jesús resucitado, vida y esperanza de la humanidad entera, presentémosle nuestras plegarias.

A cada petición diremos: ¡Jesús Resucitado, Escúchanos!

1. Por la Santa Iglesia de Dios. Para que sea una verdadera Comunidad y produzca los frutos del amor y la unidad. OREMOS

2. Por los gobernantes. Para que la familia humana -en todos los países del mundo- viva en paz, justicia y libertad. OREMOS

3. Por los que han roto con toda práctica religiosa y se han apartado de Dios. Para que sean iluminados por la fe en Cristo Resucitado. OREMOS

4. Por los difuntos de nuestras familias. Para que gocen del Señor en la vida nueva. OREMOS

5. Por nuestra Comunidad parroquial. Para que se deje alimentar y podar por su Señor y produzca frutos de vida y de amor. OREMOS

Escucha, Señor Jesús, nuestra oración, y condúcenos hacia la vida plena que Dios el Padre nos ofrece. Tú, que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

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MONICIÓN INICIAL

Hoy es el cuarto Domingo de Pascua.

Hoy el Resucitado viene a nosotros como Pastor: el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.

El que nos conoce y nos defiende, porque le importamos.

El que da su vida por nosotros y nos alimenta con su Cuerpo y con su Sangre.

***

En este clima, la Iglesia entera vive hoy la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones.

Pidamos al Señor que siga suscitando entre nosotros todas las vocaciones necesarias, para que nuestra Comunidad y nuestro mundo puedan sentirse pastoreados en nombre del Resucitado.

ORACIÓN UNIVERSAL

A Dios, Padre todopoderoso, que resucitó a Jesús, nuestro jefe y salvador, presentémosle nuestras plegarias.

A cada petición diremos: ¡Escúchanos, Padre!

1. Por el papa, los obispos, sacerdotes y diáconos. Para que pastoreen la Iglesia con amor y sacrificio. OREMOS

2. Por quienes ejercen la autoridad en nuestra Patria. Para que nos gobiernen con justicia y capacidad de servicio. OREMOS

3. Por los enfermos y los que viven en soledad. Para que en Cristo -el Buen Pastor que a todos conoce y a todos ama- encuentren la luz y la esperanza. OREMOS

4. Por los jóvenes. Para que de entre ellos surjan líderes que la Iglesia y el mundo de hoy necesitan. OREMOS

5. Por los niños que se preparan para celebrar el sacramento de la Confirmación o de la Primera Eucaristía y por sus familias. Para que se dejen guiar por Jesús el  Buen Pastor. OREMOS

6. Por nuestra Comunidad Parroquial, pequeño rebaño de Cristo. Para que conozca mejor a su Señor y le siga con fe y con amor. OREMOS

7. Por todos nosotros. Para que respondamos con generosidad y entrega a la misión que el Señor nos confía. OREMOS

Padre Santo, que has querido que tu Hijo Jesús sea el verdadero pastor de tu pueblo, acoge nuestras súplicas y haznos discípulos de Aquél que no ha venido a ser servido sino a servir y dar la vida por todos y que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

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MONICIÓN INICIAL

En ambiente de la alegría pascual nos reunimos para celebrar nuestra cita con el Señor Resucitado que con su misteriosa presencia nos impulsa a caminar por sendas de vida nueva.

Como lo hizo en otro tiempo con los discípulos de Emaús, Él nos invita ahora a su doble mesa de la Palabra y de la Eucaristía.

Él mismo nos abrirá el entendimiento para que comprendamos las Escrituras y aceptemos el plan que Dios tiene para nosotros.

ORACIÓN UNIVERSAL

Al Señor Jesús, que se hizo compañero de camino de los discípulos que dudaban de Él, pidámosle que acompañe también a su Iglesia que peregrina entre las dificultades e incertidumbres de esta vida.

A cada petición diremos: «Quédate con nosotros, Señor»

1. Por la Iglesia, comunidad de los creyentes en Cristo. Para que siempre irradie al mundo la alegría de la Pascua. OREMOS

2. Por todos los que buscan a Dios con sinceridad de corazón. Para que descubran en Cristo la imagen viva del Padre. OREMOS

3. Por los que viven decepcionados, caminando sin fe y sin esperanza. Para que el Señor Jesús camine junto a ellos, abra sus ojos y encienda sus corazones. OREMOS

4. Por todos los agentes de pastoral de nuestra Comunidad. Para que se fortalezcan en el compromiso apostólico de cada día y en el anhelo de santidad y de comunión. OREMOS

5. Por nuestras familias. Para que nuestra vida sea iluminada por el esplendor de la Pascua del Señor. OREMOS

6. Por nosotros aquí reunidos. Para que seamos capaces de reconocer la presencia del Señor Resucitado en el prójimo que camina a nuestro lado, en las Sagradas Escrituras y en el Pan de la Eucarístía. OREMOS

Señor Jesús, concédenos, en esta Pascua, la gracia de reconocerte en tu Palabra y en tus Sacramentos, para que caminemos por nuestra vida con amor y esperanza. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

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MONICIÓN INICIAL

Estamos dando los primeros pasos en este tiempo gozoso que es la Cincuentena Pascual.

Tiempo para experimentar en nuestra vida diaria el poder de la Resurrección del Señor y sus frutos.

Entre ellos el don del Espíritu, la paz y la reconciliación: regalos que han salido del corazón traspasado del Señor de la Misericordia.

***

Toda alma que cree y tiene confianza en la Misericordia de Jesús, la obtendrá.

ORACIÓN UNIVERSAL

A Cristo -que fue entregado por nuestros pecados y resucitó para nuestra justificación, y está presente en medio de nosotros- pidámosle que escuche la oración de su Iglesia.

A cada petición diremos: ¡Quédate con nosotros, Señor!

1. Por la Iglesia extendida por todo el mundo. Para que viva con plenitud el gozo pascual y lo extienda a través de su testimonio y misericordia para con todos. OREMOS

2. Por nuestro País. Para que seamos constructores de una paz auténtica, buscando el diálogo, la reconciliación y el bienestar de todos. OREMOS

3. Por quienes tienen dificultades para creer. Para que encuentren en la Comunidad un testimonio que los atraiga e ilumine. OREMOS

4. Por los enfermos que se van acercando a la experiencia de la muerte. Para que la fe en Jesús llene sus corazones de esperanza. OREMOS

5. Por cuantos sufren en el cuerpo o en el espíritu. Para que encuentren en el Señor Resucitado el alivio y la fortaleza que necesitan y -en nosotros- el cariño y un amor solidario. OREMOS

7. Por cuantos estamos aquí reunidos, celebrando la Pascua, y por nuestras familias. Para que nos dejemos encontrar por el Señor Resucitado y transmitamos la alegría de la Vida Nueva a todos los que nos rodean. OREMOS

Señor Jesús, concédenos, en esta Pascua, la gracia de reconocerte en tu Palabra y en tu Eucaristía, para que caminemos por nuestra vida con amor y esperanza. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

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MONICIÓN INICIAL (opción 1)

¿Por qué buscan entre los muertos a Aquel que vive? ¡No está aquí! ¡Ha resucitado!

***

Esta noche,

en todo el mundo,

en todos los lugares donde hay cristianos,

ha resonado esta gran noticia,

se ha encendido el Cirio Pascual,

y se ha elevado hacia Dios el canto gozoso del Aleluya.

***

Hoy celebramos la Pascua del Señor. Y le damos gracias porque también nosotros hemos recibido la Vida Nueva de Cristo resucitado.

¡Participemos con gran alegría y ánimo en este Memorial de la Victoria de nuestro Dios, porque con Él también nosotros hemos pasado de la muerte a la vida!

MONICIÓN INICIAL (opción 2)

Hoy es el Domingo de los Domingos.

El día más importante del año cristiano.

El corazón de nuestra fe.

El día en que celebramos la Resurrección del Señor.

El día de la Nueva Creación.

El día en que Cristo se nos muestra

en su transformada,

resucitada,

humanidad,

En la que también nosotros,

los bautizados,

participamos.

Nosotros,

los llamados a una nueva vida,

a una transformación mística

en hijos de Dios.

***

Que el Señor nos purifique de todo lo viejo

y abra nuestros ojos,

para que podamos verlo,

vivo entre nosotros.

MONICIÓN INICIAL (opción 3)

Anoche,

en todo el mundo,

en todos los lugares donde hay cristianos,

en medio de la oscuridad,

se ha encendido el Cirio Pascual,

que significa:

la Luz de Cristo

entrando en nuestra vida.

En la vida donde hay tanta oscuridad,

tanta tristeza,

entra la Luz verdadera:

Luz que no sólo ilumina el espacio en el que vivimos,

sino también nuestros corazones y nuestras mentes

para que vivamos con más plenitud y más sabor nuestra vida.

***

Celebremos con alegría espiritual esta Pascua del Señor.

Dejémonos encontrar hoy por Aquel que venció a la muerte,

que está vivo,

y nos da una nueva vida.

ORACIÓN UNIVERSAL

Llenos de gozo por la Resurrección de Jesucristo y renovados en el Espíritu, presentémosle nuestras súplicas al Señor.

A cada petición diremos: ¡Jesús resucitado, escúchanos!

1. Por la santa Iglesia de Dios. Para que con gozo y firmeza dé testimonio perseverante de la Resurrección de Cristo. OREMOS

2. Por los que gobiernan las naciones. Para que trabajen por la paz del mundo, a fin de que todos los pueblos puedan vivir en justicia y libertad. OREMOS

3. Por todos los hombres. Para que lleguen a gozar de la paz que Cristo trajo a los apóstoles. OREMOS

4. Por todos los que sufren. Para que su tristeza se vea transformada en una alegría que nadie les podrá arrebatar nunca. OREMOS

5. Por todos los que murieron con la esperanza de la resurrección. Para que los admita a gozar de su presencia. OREMOS

6. Por todos nosotros. Para que sepamos descubrir cada día más plenamente el significado de nuestro bautismo y de nuestra pertenencia a la Iglesia. OREMOS

Señor Jesucristo, que con tu Resurrección renovaste la creación entera, infunde tu Espíritu en nosotros, para que amando como Tú amas, seamos testigos de la Vida Nueva que por el Bautismo hiciste brotar en nuestros corazones. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

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MONICIÓN INICIAL (Antes de la entrada del sacerdote)

En la celebración de hoy contemplaremos el sufrimiento y la muerte del Inocente.

Con Él ofreceremos al Padre las muertes violentas de inocentes y culpables,

las muertes lentas de jóvenes y ancianos,

nuestras propias muertes

y todo el misterio del sufrimiento.

No es una misa:

la Iglesia no celebra misa en este día.

Pero no estamos en unas exequias, ni guardando luto.

Por eso el color de hoy es rojo: es el primer acto del Misterio Pascual.

Escucharemos el relato completo de la Pasión según San Juan.

Oraremos por las necesidades de la Iglesia y del mundo entero.

Nos acercaremos a venerar el madero de la Cruz del Señor.

Y terminaremos recibiendo el Cuerpo de Cristo entregado por nosotros, que reservamos anoche en el Monumento.

***

Ahora vamos a comenzar esta celebración. (De pié y) En silencio absoluto recibiremos al sacerdote y junto con él nos arrodillaremos, orando ante Jesús desde lo más profundo de nuestro corazón.

MONICIÓN ANTES DE LA ORACIÓN UNIVERSAL

La cruz de Jesús es vida para todos.

En este momento de nuestra celebración vamos a elevar nuestras súplicas a Dios para que NADIE quede fuera de ese amor, de esa vida que brota del árbol de la Cruz.

Como cada Viernes Santo, lo haremos con una especial solemnidad.

MONICIÓN ANTES DE LA VENERACIÓN DE LA CRUZ Y COLECTA

En la liturgia de esta tarde, la Cruz de Jesucristo ocupa el centro de nuestro encuentro.

Signo de dolor, de humillación, de amor, de victoria, de salvación.

Vamos a adorarla, a besarla.

Adorar la Cruz es adorar a Cristo.

Es agradecerle su entrega por amor, un amor que da la vida para librarnos de la muerte y el sinsentido.

Es contemplar a los que, como Él, hoy están crucificados, a los que son víctimas de la maldad y el olvido humano.

La Cruz de Jesús es luz que ilumina nuestros sufrimientos, nuestras cruces personales y comunitarias.

Por eso ahora la recibiremos solemnemente, manifestando nuestra fe y agradecimiento a nuestro Salvador.

El sacerdote, al mostrarnos la Cruz, irá diciendo: «Miren el árbol de la Cruz donde estuvo clavado Cristo, el Salvador del mundo». A esta invitación nosotros responderemos: «Vengan y adoremos». Y todos nos iremos acercando a venerar la Cruz.

***

Del mismo modo, hoy se recoge una ofrenda que la Iglesia universal destina a apoyar a los cristianos de Tierra Santa. Es una comunidad pequeña que pasa desapercibida y sufre la marginación. Es una comunidad muy pobre que vive el drama del olvido y desprecio como minoría en un entorno hostil.

Al entregar nuestra ofrenda, no pensemos que pagamos para venerar la Cruz. Es un acto de amor y de solidaridad hacia quienes viven la injusticia y sufren a diario.

MONICIÓN ANTES DE LA COMUNIÓN

Hoy no celebramos la Eucaristía.

Hoy contemplamos a Jesús muerto en la cruz, mientras esperamos celebrar la Eucaristía de la Noche de Pascua.

Pero también en esta espera nos acompaña el Cuerpo del Señor entregado por nosotros. Por eso ahora comulgaremos de la Eucaristía que celebramos ayer.

Desde su cruz el Señor se nos entrega como alimento, para que tengamos fuerzas y valor para cargar nuestras propias cruces.

MONICIÓN FINAL (Después de la oración sobre el Pueblo)

Acabamos de celebrar la Liturgia de la Pasión de Señor.

Hoy a las 8 de la noche reviviremos el Vía Crucis caminando por las calles de nuestra vida

y cerraremos el día con la Procesión del Silencio.

***

Tras la muerte del Señor, el mundo se sumerge en un silencio que parece sin fin.

Por eso también nosotros nos retiraremos ahora en silencio, esperando la Noche santa de la Pascua.

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MONICIÓN INICIAL

En esta tarde Santa, a la misma hora aproximadamente en la que Jesús se reunió con sus discípulos para celebrar la Cena Pascual, nosotros, como comunidad creyente, nos unimos también a su Mesa, reviviendo aquel momento entrañable.

Jesús, sabía que aquella era su «ultima cena». Sabía que estaba decretada su muerte. Por eso, antes de despedirse de los suyos, quiso resumir con unos gestos todo el sentido de su vida y de su Palabra: partió el pan y se los dio a sus discípulos. Tomó una copa de vino y la repartió entre ellos: «Hagan esto en memoria mía».

Una vez terminada la Cena, se quitó el manto, echó agua en una jofaina y se puso a lavarles pies a los que estaban con Él.

Desde entonces, generaciones de cristianos, de todos los tiempos y de todas las razas, han conservado vivos estos recuerdos y los han transmitido hasta nosotros.

Vivamos con intensidad este momento, dejándonos transformar por la Palabra de Dios y por la comunión en su Cuerpo, y así crezca la fraternidad entre todos los hombres.

MONICIÓN ANTES DEL LAVATORIO DE LOS PIES

Lo que hemos escuchado en el Evangelio -el gesto de servicio humilde que realizó Jesús- lo repetirá ahora quien preside nuestra Celebración.

Porque nuestro Maestro y Señor dijo: «si yo les he lavado los pies, también ustedes deben lavarse los pies los unos a los otros».

Y pidamos todos, en la sinceridad de nuestro corazón, que el recuerdo de este gesto de Jesús, nos ayude a ser, cada vez más, servidores sencillos y humildes de nuestros hermanos.

ORACIÓN UNIVERSAL

Seguros de que Dios nos escucha siempre y confiando en su amor y su misericordia, llevemos ante Él nuestra plegaria.

A cada petición diremos: ¡Señor, ten piedad!

1. Para que la Iglesia sea hogar de misericordia y servicio para todos los hombres. OREMOS

2. Para que los sacerdotes sean fieles ministros de la Eucaristía y vivan intensamente aquello que celebran. OREMOS

3. Para que crezcan en el corazón de los hombres sentimientos se generosidad y de perdón. OREMOS

4. Para que los que se sienten solos y abandonados encuentren motivos de confianza y esperanza. OREMOS

5. Para que los que viven hundidos en el mal encuentren una mano amorosa que los ayude a levantarse. OREMOS

6. Para que aprendamos a servirnos unos a otros con amor fraterno y humildad. OREMOS

Escúchanos, Padre, y otorga a quienes celebramos la Cena del Señor que seamos capaces de amar hasta el extremo a nuestros hermanos. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

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RECEPCIÓN DE LOS SANTOS ÓLEOS

(Terminada la Oración de los Fieles)

Monitor:

En estos momentos, antes de preparar el Altar para el Santo Sacrificio, haremos entrega a nuestro Párroco de los santos Óleos, es decir los aceites que fueron bendecidos y consagrados esta mañana en la Santa Iglesia Catedral por el Pastor de nuestra Arquidiócesis, Mons. Alfonso Cortés.

 Empieza la procesión con los aceites y la asamblea entona el Pueblo de Reyes

Ministro (al llegar al presbiterio):

Reverendo Padre, hemos visto la obra maravillosa de Dios al participar en la Misa Crismal. El señor Arzobispo nos entregó estos Óleos, para que nosotros te los diéramos a ti y ellos nos sigan transmitiendo la vida de Dios. Él te los encomienda a ti, como responsable de esta Comunidad Parroquial y a todos nos envía un saludo y su bendición.

Monitor:

Todos respondemos: Demos gracias a Dios.

Monitor:

El Óleo de los Enfermos.

Sacerdote:

Que los enfermos que son ungidos con este Óleo experimenten la compasión de Cristo y su amor redentor, en el cuerpo y el alma. 

Monitor:

Todos respondemos: Bendito seas por siempre, Señor.

Monitor:

El Óleo de los Catecúmenos.

Sacerdote:

Que mediante la unción con este Óleo, los que van a recibir las aguas salvadoras del Bautismo, sean fortalecidos por Cristo para resistir el poder de Satanás y rechazar el mal en todas sus formas. 

Monitor:

Todos respondemos: Bendito seas por siempre, Señor.

Monitor:

El Santo Crisma.

Sacerdote:

Que mediante la unción con este Crisma perfumado, los niños y adultos que son bautizados y confirmados, y los sacerdotes que son ordenados, experimenten el don de la gracia del Espíritu Santo.

Monitor:

Todos respondemos: Bendito seas por siempre, Señor.

Monitor:

Nos podemos sentar.

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«EL SEÑOR NOS NECESITA» (Lc 19, 43)

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MONICIÓN INICIAL

Cercana ya la Noche Santa de la Pascua,

después de habernos preparado con nuestra penitencia y nuestras obras de caridad,

nos disponemos hoy a entrar en los misterios de la Semana Mayor,

misterios que empezaron con la entrada de Jesús en la Ciudad Santa de Jerusalén.

***

Hoy es el Domingo de Ramos.

Hoy escucharemos el Evangelio de la Pasión.

Hoy Nuestro Señor cumple su misión de Siervo y nos entrega su vida.

***

Que el Señor nos conceda el amor y el tiempo para acompañarlo en estos días santos lo más cerca posible.

ORACIÓN DE LOS FIELES

Oremos ahora con fe, y pidamos que la vida nueva que nace de la cruz de Jesús llegue al mundo entero.

 A cada petición diremos: ¡Por la Pasión de tu Hijo, escúchanos Señor!

1. Para que el Redentor del mundo, que en la cruz excusó a los ignorantes y pidió perdón por ellos, tenga piedad de los fieles que han caído en el pecado, les dé valor para recurrir al Sacramento de la Penitencia y les conceda el gozo del perdón y de la paz. OREMOS

2. Para que la Sangre de Jesús, derramada en la cruz, reconcilie con Dios a los que aún están lejos, a causa de la ignorancia, la indiferencia o la maldad. OREMOS

3. Para que el Señor, que en la cruz experimentó la amargura de sentirse triste y abandonado, se apiade de los enfermos, los afligidos y los oprimidos y les envíe a su ángel para que los conforte. OREMOS

4. Para que el Señor, que recibió en su Reino al ladrón arrepentido, se apiade de nosotros, nos dé sentimientos de contrición y nos admita, después de la muerte, en su paraíso. OREMOS

Concédenos, Padre, que contemplando la pasión y muerte de tu Hijo, participemos de su vida nueva que Tú quieres para todos los hombres. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

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MONICIÓN INICIAL

Estamos ya a las puertas de la Semana Mayor, que iniciaremos el próximo domingo, el Domingo de Ramos.

Y para prepararnos a vivir estos Días Santos, nuestra Madre la Iglesia nos introducirá hoy en el misterio de la semilla de trigo que cae en la tierra y muere para dar mucho fruto.

La semilla –Jesucristo– es plantada para producir frutos de salvación.

La semilla –nuestra propia vida– tiene que ser plantada y producir frutos de salvación para nosotros, para nuestros hermanos y para nuestro mundo.

Celebremos esta Santa Misa unidos en comunión espiritual con los cristianos del mundo entero y aprovechemos el tiempo de Cuaresma que nos queda, para que muera lo que tiene que morir.

ORACIÓN UNIVERSAL

Imploremos, hermanos, a Quien tiene todo poder en el cielo y en la tierra y pidámosle que escuche benignamente nuestras preces.

A cada petición diremos: ¡Danos, Señor, un corazón nuevo!

1. Por la Santa Iglesia de Dios que peregrina en México. Para que fiel al Evangelio de Cristo siembre en nuestra tierra la semilla de paz y de esperanza. OREMOS

2. Por nuestros gobernantes. Para que busquen el bien común y defiendan a los más desprotegidos. OREMOS.

3. Por los enfermos y por todos los que sufren. Para que encuentren luz y fuerza en la cruz salvadora de Jesucristo. OREMOS

4. Por cuantos buscan sinceramente el rostro de Dios. Para que reciban la plenitud del perdón. OREMOS

5. Por nosotros que queremos ver a Jesús. Para que seamos capaces de reconocerlo en los más pobres y necesitados. OREMOS

Protégenos, Señor, Salvador nuestro, y concédenos misericordiosamente tus auxilios temporales y eternos. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.