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Lecturas


MONICIÓN INICIAL (opción 1)

Hoy celebramos el misterio de la Ascensión de Jesús.

Que es la preparación de su Nueva Venida y a la vez el anuncio de su eterna presencia en medio de nosotros.

El anuncio de la presencia del Señor que reina.

Y que tiene poder para conducirnos —a cada uno— a la salvación, a salvar nuestra vida.


MONICIÓN INICIAL (opción 2)

Hoy es el séptimo Domingo de Pascua. Y nuestra Madre la Iglesia nos invita a celebrar el misterio de la Ascensión del Señor.

Es una Fiesta llena de gozo y de esperanza, porque no se trata de un alejamiento o simple despedida del Resucitado, sino del comienzo de un nuevo modo de Su presencia:

– en todo espacio y tiempo,

– cerca de cada uno de nosotros.

***

***

En nuestra vida nunca estamos solos.

Siempre contamos con este Abogado poderoso:

 –el Crucificado y Resucitado–

que subió al Cielo,

que nos guía y que nos espera,

que nos defiende y nos envía.

Y que está con nosotros.

Todos los días.

Hasta el fin del mundo. 


MONICIÓN INICIAL (opción 3)

El tiempo pascual va terminando.

Se acerca el Día de Pentecostés.

Y hoy estamos celebrando la Ascensión del Señor.

Es una Fiesta de gran alegría

porque vemos a Cristo glorificado.

Y también porque con su entrada al cielo

Jesús nos abre el camino a la vida eterna

y nos deja una puerta abierta

por la que nosotros también entraremos

a formar parte de esa gran fiesta y alegría completa

que existen junto a Dios.

***

Celebremos esta Eucaristía dominical con gran alegría,

sabiendo de que nuestro camino en este mundo

es un camino querido por Dios

que nos conduce hacia nuestra verdadera Patria en los cielos.


MONICIÓN INICIAL (opción 4)

El tiempo pascual va terminando.

Se acerca el Día de Pentecostés.

Y hoy estamos celebrando la Ascensión del Señor a los cielos.

Es una Fiesta de gran alegría, porque vemos a Cristo glorificado.

Y también porque -con su entrada al cielo- Jesús nos abre el camino a la vida eterna. Y nos deja una puerta abierta por la que nosotros también entraremos a formar parte de esa gran fiesta y alegría eterna que existen junto a Dios.

***

Jesús vuelve junto al Padre, pero misteriosamente sigue presente entre nosotros y nos deja la misión de ser testigos de su Evangelio en todo momento y lugar.

Con gran alegría celebremos esta Eucaristía, convencidos de que nuestro camino en este mundo es un camino lleno de Dios que nos conduce hacia nuestra verdadera Patria en los cielos.


ORACIÓN UNIVERSAL

A Cristo resucitado que subió al Cielo y está siempre presente en su Iglesia, entreguémosle todos nuestros afanes y preocupaciones.

A cada petición diremos: ¡Quédate con nosotros Señor!

1. Por nuestra Madre la Iglesia. Para que llena de amor y ternura sepa acercarse a todas las personas y las lleve al encuentro con Cristo. OREMOS

2. Por los que gobiernan las naciones. Para que siembren paz y armonía entre los pueblos. OREMOS

3. Por los que trabajan en los Medios de Comunicación Social. Para que entiendan su profesión como un servicio a la dignidad del ser humano y al bien de la sociedad. OREMOS

4. Por los que andan alejados de la Iglesia. Para que elevando los ojos al Cielo descubran a su Creador y Redentor. OREMOS

5. Por nuestros jóvenes y seminaristas que van a participar en el Campamento Deportivo. Para que experimenten la alegría de la amistad en Cristo que es el camino, la verdad y la vida. OREMOS

6. Por quienes murieron con la esperanza de la resurrección. Para que el Señor les conceda el gozo de la eterna bienaventuranza. OREMOS

7. Por nosotros y por nuestra Comunidad. Para que con nuestra vida, nuestras actitudes y palabras contribuyamos a transformar nuestro mundo en un lugar de encuentro, de proximidad y de paz. OREMOS

Concédenos, Señor, la ayuda de tu bondad y según tu promesa acompáñanos siempre  con tu presencia hasta el fin de los tiempos. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.


 

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Dos mitades del alma: Contemplación y Acción

Por Thomas M. Huckleberry[1]


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Jesús está en su camino a Jerusalén y se detiene en la casa de sus amigas Marta y María.[2] Marta sale de la casa para saludarlo, mientras María se sienta a los pies del Señor y permanece escuchando sus palabras.

Allí vemos inmediatamente una diferencia en tipos de personalidad. La personalidad activa de Marta, la ocupada, la organizadora, desea hacer que las cosas sucedan. Y María es la calmada, reservada, el tipo contemplativo, ella se queda sentada a los pies de Jesús, escuchándolo.

Marta es capaz de hacer muchas cosas. Pero como —suele suceder— algunas cosas fallan. Se le escapan de las manos. No lo puede controlar todo. No todo sale como ella quisiera.

Y entonces —en medio de sus muchas tareas y quehaceres— se vuelve insoportable. Para los demás y para ella misma. Y sin embargo ella sólo está tratando de conseguir preparar una buena comida, quiere ser hospitalaria.

Va hacia el lugar donde Jesús está hablando y se convierte en una especie de terrorista doméstico, mostrando su enojo y frustración. Trata de descargar este sentimiento suyo de malestar en los demás. Quiere que los demás se enteren.

Creo que todos nos identificamos y simpatizamos con Marta. ¿Quién no se ha sentido a veces como ella?

Marta está claramente en un estado de sufrimiento, aislada, paranoica, enojada, abrumada, se siente abandonada. Está estresada. Fragmentada. Frustrada. Desintegrada. Amargada.

***

En un nivel espiritual más profundo las dos hermanas no representan sólo dos tipos de personalidad, sino las dos mitades del alma humana. Esto se ve en la manera cómo Jesús responde a Marta.

Con calma y de manera amistosa, Jesús le explica a Marta, en primer lugar, que ella está fuera de contacto consigo misma. Jesús dice su nombre dos veces para traerla de vuelta: «Marta, Marta, te estás quejando y preocupándose por tantas cosas», le dice. «Te inquietas y agitas por muchas cosas».

Jesús no la culpa, sino que diagnostica su problema al señalar cómo se ha separado de su otra mitad: su hermana. Él le dice a Marta que ella se ha vuelto inmanejablemente estresada por sus muchas tareas, mientras que «sólo una cosa es necesaria».

¿Podríamos decir que la única cosa necesaria es restablecer la amistad entre las hermanas en su propia casa?

Marta y María no son sólo dos tipos de personalidad. Ciertamente, los seres humanos presentamos tipos diferentes, algunos extrovertidos, solucionadores de problemas, otros son tipos más tranquilos que se conforman con sentarse en un rincón y escuchar.

Jesús está diciendo más que eso. Marta y María representan los dos aspectos del alma humana que necesitan amigarse y vivir juntos de una manera integrada y total en la casa del alma.

***

Marta es obviamente el símbolo de la actividad, pero la actividad que ha perdido contacto con la experiencia de sí misma. Ella manifiesta las consecuencias de la acción que ha perdido contacto con la contemplación.

Marta y María son hermanas, están viviendo en la misma casa y ambas son igualmente amigas de Jesús. Así que tenemos las dos mitades del alma humana.

La «única cosa necesaria» es que las dos partes de nuestro ser, contemplación y acción, se integren y se armonicen.

Marta y María son hermanas, dos dimensiones complementarias de la persona. Sin la quietud de María en el centro, sentada a los pies del Maestro escuchando, nos volveríamos como Marta, irritables, quejosos, descontentos, distraídos, insoportables. Al final no seríamos productivos en el trabajo que hacemos.

De hecho, tanto Marta como María están trabajando, una exteriormente y otra interiormente. La contemplación no es un escape de nuestra vida productiva. Es parte de nuestro trabajo y nos ayuda a realizar la otra parte mejor. María y Marta son como dos compartimentos de un mismo corazón. No solamente se complementan la una a la otra, sino que necesitan una de la otra para tener una vida completa.

El error de Marta es no entender que María también estaba trabajando en un «trabajo interior», contemplando a Jesús.

Es necesario incluir la contemplación, el silencio, en nuestras vidas, en nuestro trabajo.

El descanso es un tipo de trabajo, también necesario. Se necesita trabajar y descansar para que la vida continúe y sea viable.


Esta es la ley de los espacios blancos entre las palabras.


Trabajar compulsivamente arruina la vida familiar y la salud. El que hace esto piensa que el descanso y las vacaciones no son productivas.

El descanso y la contemplación son el trabajo que yace debajo de cualquier otro trabajo. La oración es parte de este trabajo.

Las dos hermanas representan las dos caras de la naturaleza humana. Jesús está allí para reinstaurar la armonía entre ellas. Marta y María son hermanas inseparables. De alguna manera todos somos Marta y María, casi siempre fuera de equilibrio.

***

Jesús dice algo que podría ser malinterpretado como algo descalificador hacia Marta: «María ha escogido la mejor parte, que no le será quitada».

En realidad, Jesús está diciendo que se trata de ser antes que de hacer y que la calidad de nuestro ser determina la calidad y la eficacia de todas nuestras acciones.

No sabemos cómo responde Marta. ¿Levantará sus manos en desesperación y saldrá golpeando la puerta, o de repente se calmará y hará lo que debería haber hecho en un principio, es decir: pedir a María que la ayude? Sería la prueba del trabajo de María. Si María hubiera dicho «No. Estoy contemplando, déjame en paz», se habría mostrado su trabajo como inauténtico. Si hubiera dado un salto y para ayudar, su otro lado habría estado en armonía.

Todos somos Marta y María. El desequilibrio está representado aquí por Marta. Lo único necesario es conseguir que las dos mitades del alma estén en amistad y equilibrio.

Hay muchas formas en que esto se puede hacer.

Lo más importante es —por supuesto— recuperar el trabajo que María está haciendo. Marta había olvidado el valor de la «no-acción» de María: a  pesar de que María parece no estar haciendo nada, ella está trabajando: escuchando, prestando atención y permaneciendo en silencio.

No es para despreciar a Marta que llevamos dentro, sino para recordarnos que el ser viene antes del hacer. Que si no estamos en relación con nosotros mismos—en una armonía esencial— si no estamos en contacto con nuestro centro, con Dios que vive en nosotros, entonces, todas nuestras actividades se nos volverán una carga insoportable.

¿Cómo recuperamos esta unidad, esa harmonía interior? ¿Cómo se reconcilia esas dos mitades de nuestro ser: el activo y el contemplativo, para que podamos hacer todas las cosas que nos toca hacer no de manera estresada, enojados, sino en alegría, en paz?

Es muy importante esa pregunta.

Lo que podemos decir es que Marta y María al principio de la historia aparecen como dos tipos de personalidad. Al final de la historia nos movemos hacia un sentido profundo del misterio del ser humano. Marta y María aparecen ahora como dos mitades del alma humana, que necesitan estar en equilibrio y armonía.

[1] Adaptado de: Laurence Freeman, The Two Halves of the Human Soul —

[2] Lc 10, 38-42.


 

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Lecturas


MONICIÓN DE ENTRADA (opción 1)

Estamos en el sexto domingo de Pascua. Seguimos celebrando el misterio de la Resurrección.

Pero Cristo ya anuncia a los discípulos su pronta partida.

A la vez nos promete la llegada del Paráclito — Aquel que estará cerca. No sólo con nosotros, sino en nosotros. Él será nuestros oídos y nuestros ojos para que podamos oír y ver la presencia de Cristo. Hasta el fin de nuestra vida. Hasta el fin del mundo.

***

Creemos, Señor, que estás entre nosotros.

Purifícanos de nuestros pecados y debilidades.

Disipa toda oscuridad en nuestros corazones.

Para que no nos alejemos de Ti.    


MONICIÓN DE ENTRADA (opción 2)

Estamos en el sexto domingo de Pascua, el último antes de la Ascensión del Señor.

***

Hemos recorrido un muy amplio camino desde aquella Vigilia Pascual que nos comunicó la alegre noticia de la Victoria del Resucitado.

Ha sido tiempo de alegría y de conversión.

El Espíritu Santo –el Espíritu del Padre y del Hijo– ya está cerca.

Aprovechemos cada Eucaristía de este tiempo para recibir todo el amor que Dios nos ofrece.

Aprovechemos cada día que Dios nos regala para responder a este amor amándonos los unos a los otros como Cristo nos enseñó.


ORACIÓN UNIVERSAL

Invoquemos a Dios, nuestro Padre, suplicando que extienda los beneficios de la resurrección de su Hijo a todos los hombres.

A cada petición diremos: ¡Escúchanos, Padre!

1. Por la Santa Iglesia de Dios. Para que el Espíritu de Jesús la renueve y haga de ella un signo vivo de amor y de esperanza. OREMOS

2. Por quienes gobiernan las naciones. Para que se esfuercen en alcanzar la concordia entre sus ciudadanos y la paz entre los pueblos. OREMOS

3. Por las familias cristianas. Para que eduquen a sus hijos en sentimientos de respeto y amor hacia los demás. OREMOS

4. Por los que viven solos y por los que se sienten faltos de cariño. Para que encuentren un corazón que les brinde ese amor que viene de lo alto. OREMOS

5. Por los jóvenes de nuestra Comunidad que participarán en el próximo Campamento Deportivo. Para que descubran en Cristo luz y guía que necesitan en sus vidas. OREMOS

6. Por nuestros difuntos. Para que sean unidos a la gloria del Resucitado. OREMOS

7. Por nosotros. Para que sepamos reconocer agradecidos las maravillas que el amor de Dios realiza en nuestras vidas. OREMOS

Escucha, Padre santo, nuestras humildes súplicas y completa nuestra alegría enviándonos tu Espíritu Santo prometido por tu Hijo. Que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.


 

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Lecturas


MONICIÓN INICIAL (opción 1)

Estamos ya en el quinto Domingo de Pascua.

Es la quinta vez que volvemos a vivir  —siempre de nuevo—  este gran misterio de nuestra fe: que estamos llamados a la vida, no a la muerte.

***

Señor, ábrenos a Tu gracia, poder y misericordia.

Ábrenos.

Para que podamos recibir Tu perdón.

Y participemos dignamente en esta Santa Misa.


MONICIÓN INICIAL (opción 2)

Estamos ya en el quinto Domingo de Pascua, y poco a poco nos acercamos al misterio de la Ascensión del Señor y la Venida del Espíritu Santo, que completarán el gran misterio de nuestra salvación que celebramos durante la Cuaresma y la Cincuentena Pascual.

Esta salvación se realiza también ahora, cuando nos reunimos para escuchar la Palabra de Dios y para recibir el Pan sagrado de la Eucaristía.

Con sencillez de corazón y con gran alegría dispongámonos a recibir al Señor que viene a salvarnos.


ORACIÓN UNIVERSAL

A Jesús resucitado, vida y esperanza de la humanidad entera, presentémosle nuestras plegarias.

A cada petición diremos: ¡Jesús resucitado, escúchanos!

1. Por la Santa Iglesia de Dios. Para que dé en el mundo un buen testimonio del camino de vida que es Jesús. OREMOS

2. Por los gobernantes. Para que la familia humana —en todos los países del mundo— viva en paz, justicia y libertad. OREMOS

3. Por todos los que no conocen a Cristo. Para que descubran que Él es el Camino, la verdad y la vida. OREMOS

4. Por quienes van a participar en el próximo Curso Juan. Para que sean dóciles al Espíritu de Jesús Maestro. OREMOS

5. Por los difuntos de nuestras familias. Para que gocen de la presencia del Señor en las moradas del cielo. OREMOS

6. Por nosotros. Para que encontremos en Jesús la luz que ilumina nuestro camino y la alegría que renueva nuestro corazón. OREMOS

Escucha, Señor Jesús, nuestra oración, y condúcenos hacia la vida plena que Dios el Padre nos ofrece. Tú, que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.


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Lecturas


MONICIÓN INICIAL (opción 1)

Hoy el Señor viene a nosotros como el Buen Pastor.

Que es la puerta.

Puerta que abre ante nosotros un espacio de vida plena.

Sin Él estaríamos como recluidos. Él nos abre el camino.

No es una salida fácil, sino un camino al que somos invitados.

Porque Él es el camino, la verdad y la vida.

Esta Santa Misa también es un camino, que tomamos.

Camino que nos conduce a la vida.

***

Señor, purifícanos, para que crucemos esa puerta que eres Tú y encontremos el camino…


MONICIÓN INICIAL (opción 2)

Hoy es el cuarto Domingo de Pascua.

Hoy el Resucitado se presenta a nosotros como Pastor.

Como el Cordero de Dios

que quita el pecado del mundo.

Que camina delante de nosotros.

Y nos defiende.

Y nos habla.

Y nos conoce.

Y nos conduce

a las fuentes del agua de la vida.

***

Dejémonos encontrar hoy

por el Buen Pastor.

Dejémonos limpiar

por la sangre

del Cordero.


MONICIÓN INICIAL (opción 3)

Hoy es el cuarto Domingo de Pascua.

Hoy el Resucitado viene a nosotros como Pastor: el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.

El que nos conoce y nos defiende, porque le importamos.

El que da su vida por nosotros y nos alimenta con su Cuerpo y con su Sangre.

***

***

En este clima, la Iglesia entera vive hoy la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones.

Pidamos al Señor que siga suscitando entre nosotros todas las vocaciones necesarias, para que nuestra Comunidad y nuestro mundo puedan sentirse pastoreados en nombre del Resucitado.


ORACIÓN UNIVERSAL

A Dios, Padre todopoderoso, que resucitó a Jesús, nuestro jefe y salvador, presentémosle nuestras plegarias.

A cada petición diremos: ¡Escúchanos, Padre!

1. Por el papa, los obispos, sacerdotes y diáconos. Para que pastoreen la Iglesia con amor y entrega. OREMOS

2. Por quienes ejercen la autoridad en nuestra Patria. Para que nos gobiernen con justicia y capacidad de servicio. OREMOS

3. Por los enfermos y los que viven en soledad. Para que en Cristo —el Buen Pastor que a todos conoce y a todos ama— encuentren luz y esperanza. OREMOS

4. Por los jóvenes. Para que de entre ellos surjan líderes que la Iglesia y el mundo de hoy necesitan. OREMOS

5. Por los niños que se preparan para celebrar el sacramento de la Confirmación o de la Primera Eucaristía y por sus familias. Para que se dejen guiar por Jesús el Buen Pastor. OREMOS

6. Por nuestras mamás. Para que el Señor las llene de su amor, premie sus desvelos y trabajos, y reciba sus lágrimas y sacrificios. OREMOS

7. Por quienes van a participar en el próximo Curso Juan. Para que se dejen encontrar por Cristo el Buen Pastor que viene para que tengamos vida en abundancia. OREMOS

8. Por todos nosotros. Para que respondamos con generosidad y entrega a la misión que el Señor nos confía. OREMOS

Padre Santo, que has querido que tu Hijo Jesús sea el verdadero pastor de tu pueblo, recibe nuestras súplicas y haznos discípulos de Aquél que no ha venido a ser servido sino a servir y dar la vida por todos y que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.


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Lecturas


MONICIÓN INICIAL (opción 1)

En el Evangelio de hoy dos discípulos van en camino a Emaús.  Desanimados. Con ojos incapaces de ver. No comprenden las palabras del Señor. Y sólo el gesto de partir el pan les abre los ojos.

Estos dos discípulos representan a cada uno de nosotros.

Porque todos nuestros caminos llevan a Emaús.

       ***

Señor, purifica nuestros corazones.

Para que nuestros oídos y nuestros ojos se abran a Tu presencia.

Para que podamos ver.

Que Tú estás con nosotros.


MONICIÓN INICIAL (opción 2)

En este ambiente de alegría pascual nos volvemos a reunir para celebrar a Jesús Resucitado, que camina con nosotros, y en medio de la rutina y los desánimos de cada día nos impulsa a vivir como personas nuevas y resucitadas.

Como hizo en otro tiempo con los discípulos de Emaús, Él nos explica el sentido de nuestra historia, sana nuestras heridas, y se nos entrega como alimento para que no desfallezcamos en el camino.

Dejémonos hoy encontrar por Él y pidámosle que nos encienda los corazones mientras nos habla.


MONICIÓN INICIAL (opción 3)

Iluminados por la Resurrección del Señor, nos reunimos para celebrar de nuevo nuestra Misa dominical.

Como hizo un día con los discípulos de Emaús, Cristo nos invita a partir y a compartir el mismo Pan…

Que su alegría colme nuestros corazones de serenidad en el camino de la vida, nos aliente a orar más, a escuchar con amor su Palabra y a participar fraternalmente de sus Sacramentos.


ORACIÓN UNIVERSAL

Como los discípulos de Emaús, pidámosle al Señor Resucitado que se quede con nosotros, que se quede en su Iglesia.

A cada petición diremos: «¡Quédate con nosotros, Señor!»

1. Por la Iglesia, comunidad de los creyentes en Cristo. Para que siempre irradie al mundo la alegría de la Pascua. OREMOS

2. Por los niños y jóvenes que son el futuro de nuestra Nación. Para que guiados por sus padres y maestros aprendan el camino de la verdad, de la honestidad y del bien. OREMOS

3. Por los niños y niñas abandonados que no tienen lo necesario para vivir. Para que encuentren amor y ayuda a los que tienen derecho. OREMOS

4. Por todos los que buscan a Dios con sinceridad de corazón. Para que descubran en Cristo la imagen viva del Padre. OREMOS

5. Por los que viven decepcionados, caminando sin fe y sin esperanza como los discípulos de Emaús. Para que el Señor Jesús camine junto a ellos, abra sus ojos y sane sus corazones. OREMOS

6. Por nosotros aquí reunidos. Para que seamos capaces de reconocer la presencia del Señor Resucitado en el prójimo que camina a nuestro lado, en las Sagradas Escrituras y en el Pan de la Eucaristía. OREMOS

Señor Jesús, concédenos, en esta Pascua, la gracia de reconocerte en tu Palabra y en tus Sacramentos, para que caminemos por nuestra vida con amor y esperanza. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.


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Lecturas


MONICIÓN INICIAL (opción 1)

El Señor Resucitado se presenta ante nosotros como Misericordioso, lleno de gracia, lleno de amor para todo aquel que se abre a su Presencia.

A cada uno le deja mirar sus heridas.

Victoriosas.

Que Le infligió su amor por los hombres.

***

Señor, abrázanos con tu misericordia.

Perdona nuestros pecados.

Purifícanos de toda oscuridad que llevamos dentro.

Para que —con los ojos de la fe— Te podamos ver.

Resucitado.


MONICIÓN INICIAL (opción 2)

En el centro de este Domingo

—con el que se termina la Octava de Pascua—

están las heridas gloriosas de Cristo resucitado:

heridas que nos dejan ver los secretos de Su Corazón

que siempre espera,

siempre perdona,

porque siempre ama.

***

Dejémonos envolver por la entrañable misericordia de nuestro Dios.

Confiemos en su paciencia que siempre nos concede tiempo.

Tengamos el valor de volver a su casa.

De habitar en las heridas de su amor.

Dejando que Él nos ame.

Y seremos también nosotros más capaces

de misericordia,

de paciencia,

de perdón,

y de amor.


MONICIÓN INICIAL (opción 3)

Estamos dando los primeros pasos en este tiempo gozoso que es la Cincuentena Pascual.

Tiempo para experimentar en nuestra vida el poder de la Resurrección del Señor y sus frutos:

El don del Espíritu,

la paz,

y el perdón.

Regalos que han salido del corazón traspasado del Señor de la Misericordia.

***

Toda alma que cree y tiene confianza en la Misericordia de Jesús, la obtendrá.


ORACIÓN UNIVERSAL

A Cristo —que fue entregado por nuestros pecados y resucitó para nuestra justificación, y está presente en medio de nosotros— pidámosle que escuche la oración de su Iglesia.

A cada petición diremos: ¡Quédate con nosotros, Señor!

1. Por la Iglesia extendida por todo el mundo. Para que viva con plenitud el gozo pascual y lo extienda a través de su testimonio y misericordia para con todos. OREMOS

2. Por nuestro País. Para que seamos constructores de una paz auténtica, buscando el diálogo, la reconciliación y el bienestar de todos. OREMOS

3. Por quienes tienen dificultades para creer. Para que encuentren en la Comunidad un testimonio que los atraiga e ilumine. OREMOS

4. Por los enfermos que se van acercando a la experiencia de la muerte. Para que la fe en Jesús llene sus corazones de esperanza. OREMOS

5. Por cuantos sufren en el cuerpo o en el espíritu. Para que encuentren en el Señor Resucitado el alivio y la fortaleza que necesitan y —en nosotros— el cariño y un amor solidario. OREMOS

6. Por cuantos estamos aquí reunidos, celebrando la Pascua, y por nuestras familias. Para que nos dejemos encontrar por el Señor Resucitado y transmitamos la alegría de la Vida Nueva a todos los que nos rodean. OREMOS

Señor Jesús, concédenos, en esta Pascua, la gracia de reconocerte en tu Palabra y en tu Eucaristía, para que caminemos por nuestra vida con amor y esperanza. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.


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Lecturas


MONICIÓN INICIAL (opción 1)

Anoche,

en todo el mundo,

en todos los lugares donde hay cristianos,

en medio de la oscuridad,

se ha encendido el Cirio Pascual, que significa:

la-Luz-de-Cristo-entrando-en-nuestra-vida.

En la vida, donde hay tanta oscuridad,

tanta tristeza,

entra la Luz verdadera.

Luz que no sólo ilumina el espacio en el que vivimos,

sino también nuestros corazones y nuestras mentes,

para que vivamos con más plenitud y más sabor nuestra vida.

***

Celebremos con alegría espiritual esta Pascua del Señor.

Dejémonos encontrar hoy por Aquel que venció a la muerte,

que está vivo,

y nos da una nueva vida.


MONICIÓN INICIAL (opción 2)

¿Por qué buscan entre los muertos a Aquel que vive? ¡No está aquí! ¡Ha resucitado!

         ***

Esta noche,

en todo el mundo,

en todos los lugares donde hay cristianos,

ha resonado esta gran noticia,

se ha encendido el Cirio Pascual,

y se ha elevado hacia Dios el canto gozoso del Aleluya.

***

Hoy celebramos la Pascua del Señor. Y le damos gracias porque también nosotros hemos recibido la Vida Nueva de Cristo resucitado.

¡Participemos con gran alegría y ánimo en este Memorial de la Victoria de nuestro Dios, porque con Él también nosotros hemos pasado de la muerte a la vida!


MONICIÓN INICIAL (opción 3)

Hoy es el Domingo de los Domingos.

El día más importante del año cristiano.

El corazón de nuestra fe.

El día en que celebramos la Resurrección del Señor.

El día de la Nueva Creación.

El día en que Cristo se nos muestra

en su transformada,

resucitada,

humanidad,

En la que también nosotros,

los bautizados,

participamos.

Nosotros,

los llamados a una nueva vida,

a una transformación mística

en hijos de Dios.

***

Que el Señor nos purifique de todo lo viejo

y abra nuestros ojos,

para que podamos verlo,

vivo entre nosotros.


ORACIÓN UNIVERSAL

Llenos de gozo por la Resurrección de Jesucristo y renovados en el Espíritu, presentémosle nuestras súplicas al Señor.

A cada petición diremos:  ¡Jesús resucitado, escúchanos!

1. Por la santa Iglesia de Dios. Para que con gozo y firmeza dé testimonio perseverante de la Resurrección de Cristo. OREMOS

2. Por los que gobiernan las naciones. Para que trabajen por la paz del mundo, para que todos los pueblos puedan vivir en justicia y libertad. OREMOS

3. Por todos los hombres. Para que lleguen a gozar de la paz que Cristo trajo a los apóstoles. OREMOS

4. Por todos los que sufren. Para que su tristeza se vea transformada en una alegría que nadie les podrá arrebatar nunca. OREMOS

5. Por todos los que murieron con la esperanza de la resurrección. Para que los admita a gozar de su presencia. OREMOS

6. Por todos nosotros. Para que sepamos descubrir cada día más plenamente el significado de nuestro bautismo y de nuestra pertenencia a la Iglesia. OREMOS

Señor Jesucristo, que con tu Resurrección renovaste la creación entera, infunde tu Espíritu en nosotros, para que amando como Tú amas, seamos testigos de la Vida Nueva que por el Bautismo hiciste brotar en nuestros corazones. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.


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Lecturas


MONICIÓN INICIAL

(Antes de la entrada del sacerdote)

En la celebración de hoy contemplaremos el sufrimiento y la muerte del Inocente.

Con Él ofreceremos al Padre las muertes violentas de inocentes y culpables.

Las muertes lentas de jóvenes y ancianos.

Nuestras propias muertes.

Y todo el misterio del sufrimiento.

No es una Misa: la Iglesia no celebra Misa en este día.

O mejor dicho: estamos todavía en la Misa que hemos empezado el día de ayer.

Pero no estamos en unas exequias, ni guardando luto.

Por eso el color de hoy es rojo: es el primer acto del Misterio Pascual.

— Escucharemos el relato completo de la Pasión según San Juan.

— Oraremos por las necesidades de la Iglesia y del mundo entero.

— Nos acercaremos a venerar el madero de la Cruz del Señor.

— Y terminaremos recibiendo el Cuerpo de Cristo entregado por nosotros, que reservamos anoche en el Monumento.

***

Ahora vamos a comenzar esta celebración. (De pié y) En silencio absoluto recibiremos al sacerdote, y junto con él nos arrodillaremos, orando ante Jesús desde lo más profundo de nuestro corazón.

 MONICIÓN ANTES DE LA ORACIÓN UNIVERSAL

(Terminada la Homilía y después de un breve espacio de silencio)

La cruz de Jesús es vida para todos.

En este momento de nuestra celebración vamos a elevar nuestras súplicas a Dios para que nadie quede fuera de ese amor, de esa vida que brota del árbol de la Cruz.

Como cada Viernes Santo, lo haremos con una especial solemnidad.

MONICIÓN ANTES DE  LA VENERACIÓN DE LA CRUZ  Y LA COLECTA

(Terminada la Oración Universal)

En la liturgia de esta tarde, la Cruz de Jesucristo ocupa el centro de nuestro encuentro.

Signo de dolor, de humillación, de amor, de victoria, de salvación.

Vamos a adorarla, a besarla.

Adorar la Cruz es adorar a Cristo.

Es agradecerle su entrega por amor: un amor que da la vida para librarnos de la muerte y el sinsentido.

Es contemplar a los que, como Él, hoy están crucificados, a los que son víctimas de la maldad y el olvido humano.

La Cruz de Jesús es luz que ilumina nuestros sufrimientos, nuestras cruces personales y comunitarias.

Por eso ahora la recibiremos solemnemente, manifestando nuestra fe y agradecimiento a nuestro Salvador.

El sacerdote, al mostrarnos la Cruz, irá diciendo: «Miren el árbol de la Cruz donde estuvo clavado Cristo, el Salvador del mundo». A esta invitación nosotros responderemos: «Vengan y adoremos». Y todos nos iremos acercando a venerar la Cruz.

***

Del mismo modo, hoy se recoge una ofrenda que la Iglesia universal destina a apoyar a los cristianos de Tierra Santa. Es una comunidad pequeña que pasa desapercibida y sufre la marginación. Es una comunidad muy pobre que vive el drama del olvido y desprecio como minoría en un entorno hostil.

Al entregar nuestra ofrenda, no pensemos que pagamos para venerar la Cruz. Es un acto de amor y de solidaridad hacia quienes viven la injusticia y sufren a diario.

MONICIÓN ANTES DE LA COMUNIÓN

(Una vez preparado el altar y antes de la procesión al Monumento)

Hoy no celebramos la Eucaristía.

Hoy contemplamos a Jesús muerto en la cruz, mientras esperamos celebrar la Eucaristía de la Noche de Pascua.

Pero también en esta espera nos acompaña el Cuerpo del Señor entregado por nosotros. Por eso ahora comulgaremos de la Eucaristía que celebramos ayer.

Desde su cruz el Señor se nos entrega como alimento, para que tengamos fuerzas y valor para cargar nuestras propias cruces.

MONICIÓN FINAL

(Después de la oración sobre el Pueblo)

Acabamos de celebrar la Liturgia de la Pasión de Señor.

A las 8 de la noche reviviremos el Vía Crucis, caminando por las calles de nuestra vida.

Y cerraremos el día con la Procesión del Silencio.

***

Tras la muerte del Señor, el mundo se sumerge en un silencio que parece sin fin.

Por eso también nosotros nos retiraremos ahora en silencio, esperando la Noche santa de la Pascua.


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misa diaria mayo 2017


El llanto —

30 de marzo de 2017 — Deja un comentario

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Marta afanosa ha extendido el mantel
sopla un caldo demasiado caliente
con su corazón lo enfría
no ha terminado de hornear la carne
no ha acabado de salar 
una vez más se ha puesto a meditar sobre la fe que llora

y queda tanto trabajo por hacer
Lázaro ha vuelto del sepulcro

Justo ahora deja a un lado el plato
Marta —dice— Marta
Jesús lloró a mi lado

***
Jan Twardowski, El llanto —

La buena poesía comienza con
el toque más ligero,
una brisa que llega de la nada,
una llegada apenas susurrada que sana,
una palabra en tu oído,
un ajuste en las cosas,
entonces, como una mano en la oscuridad,
detiene todo el cuerpo,
robándote para una revelación.

En el silencio que sigue
a un gran verso,
puedes sentir cómo Lázaro
—incluso en lo profundo
de la parte de ti más perezosa,
y en la más muerta de miedo—
levanta sus manos
y camina hacia la luz.

***
David Whyte, El toque más ligero —

La rifa —

23 de marzo de 2017 — Deja un comentario


¿Por qué me gané la rifa de ser ciego de nacimiento?

¿Por qué —habiendo tanta gente que hubiera podido nacer ciega— nací yo?
***
La rifa —


 

Redemptoris Custos —

20 de marzo de 2017 — Deja un comentario

Pastores humor


 

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Me llamó la atención una de las primeras preguntas del examen de conciencia sugerido en el librito de la liturgia penitencial presidida por el papa Francisco el pasado 17 de marzo:

«¿He callado voluntariamente pecados graves en la confesión precedente o en confesiones pasadas?»

El hecho de que se mencione esa pregunta quiere decir que se trata de algo que se da en la vida real. 
De hecho, sucede con [relativa] frecuencia. 

La expresión técnica para eso es: una confesión sacrílega, que implica luego las comuniones sacrílegas, etc. etc.

De niño, esas expresiones y esa palabra terrible —sacrilegio— me atormentaban, porque sí que he callado pecados en la confesión: por vergüenza, por miedo, por cobardía, por un instinto de supervivencia.

Era sólo un niño
Un niño que lo único que anhelaba era ser aceptado, tener derecho a pertenecer

No siempre estamos listos para ser honestos
para ser sinceros
para admitir la verdad

No siempre podemos permitirnos ver ciertas cosas
porque queremos sobrevivir
ser aceptados
ser dignos de ser amados
pertenecer
conquistar el mundo

Son nuestras estrategias de supervivencia y de defensa
muy arraigadas
propiciadas por una cierta educación
por una cierta cultura
[creo]

Se ocupa tiempo
—a veces mucho tiempo—
para que nos atrevamos a mirar lo que está oculto en nuestro corazón

para que cambie nuestra imagen de Dios

***
A propósito de una pregunta de un examen de conciencia —