*** La paloma real

12 de abril de 2015 — Deja un comentario

Nasruddin llegó a ser primer ministro del rey. En cierta ocasión, mientras deambulaba por el palacio, vio por primera vez en su vida un halcón real.
Hasta entonces, Nasruddin jamás había visto semejante clase de paloma. De modo que tomó unas tijeras y cortó con ellas las garras, las alas y el pico del halcón.
«Ahora pareces un pájaro como es debido», dijo. «Tu cuidador te ha tenido muy descuidado».

*** Burlado (E. M.)

14 de marzo de 2015 — Deja un comentario

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Trazó un círculo que fuera me dejaba:
Hereje, un rebelde, algo que se descartaba.
Pero el Amor y yo el ingenio tuvimos que le ganó:
¡Trazamos un círculo que lo incluyó!

***
Edwin Markham, Burlado –

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No vine sólo por decirte
(aunque también) que no volveré nunca,
y que nunca podré olvidarte.

Emprendo la tarea
(imposible, si es que algo hay imposible)
de racionalizar, interpretar, reconstruir y desandar
aquellas fábulas y hechizos
que gracias a ti fueron realidad.

Recupero los pasos iniciados a la orilla del río
y que desembocaban en “Kiss Bar” (aunque no estoy
seguro dónde estaba el principio y dónde el fin).

Estoy cansado, muy cansado.
Don Antonio Machado dijo hace más de sesenta años
“Soy viejo porque tengo más de setenta años,
que es mucha edad para un español”.
(Sin comentarios).

He vivido días radiantes
gracias a ti. Entre mis dedos se escurrían
cristalinas las horas, agua pura. Benditas sean.

Fue un tercer grado carcelario:
regresas a la cárcel por la noche,
por el día ―espejismo― te sientes libre, libre, libre.
Nadie pudo, ni puede, ni podrá por los siglos de los siglos
arrebatarme tanta felicidad.

Yo no he venido ―te lo dije―
para decirte adiós. Sé que no me echarás de menos,
y eso que yo soñaba ser todo para ti
como tú lo eres todo para mí.
¡Ay vanidad de vanidades y todo vanidad!

No te importuno más (ni siquiera sé si me escuchas).
Bebo el último whisky en el “Kiss Bar”,
la última margarita en “Santa Fe”,
rodeo luego la ciudad y su muralla de agua
en la que ya no queda nada que fue mío.

Desisto de adentrarme en su recinto,
no tengo fuerzas para celebrar
la melancólica liturgia de la separación
Sólo deseo ya dormir, dormir,
tal vez soñar…
____________________________
José Hierro, En son de despedida
(De Cuaderno de Nueva York, 1998)

*** La señal de Jonás

25 de febrero de 2015 — Deja un comentario

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La gente de nuestro tiempo somos una gente perversa. Pedimos una señal. Pero no se nos dará ninguna señal, sino la señal de Jonás – Lucas 11, 29


Debemos entrar al interior oscuro de la ballena para saber lo que es esencial. Quizá también otros nos arrojarán por la borda para que lleguemos a la orilla correcta. La señal de Jonás. Una señal perturbadora. Sólo entonces llegaremos a saber lo que Dios estaba haciendo y cómo de correcto era lo que hacía. Y tendremos un mensaje que dar. Pero sólo entonces. Después de haber sido escupidos en la orilla correcta. Y todo esto a pesar de nuestros mejores esfuerzos para evitarlo.

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Y, ¡qué pensarían de mí! Todo el mundo se enteraría de que Huck Finn había ayudado a un negro a conseguir la libertad, y si volvía a ver a alguien del pueblo tendría que ser para agacharme y lamerle las botas de vergüenza. Así son las cosas, alguien hace algo que está mal y después no quiere cargar con las consecuencias.

Se cree que mientras pueda esconderse no tendrá que pasar vergüenza. Y ésa era mi situación. Cuanto más lo estudiaba más me remordía la conciencia, y más malvado, rastrero y desgraciado me sentía. Y, por fin, cuando de repente me di cuenta del todo de que era la mano de la Providencia que me daba en la cara y me decía que mi maldad era algo conocido de siempre allá en el cielo, porque le había robado su negro a una pobre vieja que nunca me había hecho nada malo, y ahora me demostraba que siempre hay Alguien que lo ve todo y que no permite que se hagan esas maldades más que hasta un punto determinado, casi me caí al suelo de miedo que me dio. Bueno, hice todo lo que pude para facilitarme las cosas diciéndome que me habían criado mal, de manera que no era todo culpa mía, pero dentro de mí había algo que repetía: «Estaba la escuela dominical y podrías haber ido; y si hubieras ido te habrían enseñado que a la gente que hace las cosas que tú has hecho por ese negro le espera el fuego eterno».

Aquello me hizo temblar. Y decidí ponerme a rezar y ver si podía dejar de ser un mal chico y hacerme mejor. Así que me arrodillé. Pero no me salían las palabras. ¿Por qué no? No valía de nada tratar de disimulárselo a Él. Ni a mí tampoco. Sabía muy bien por qué no salían de mí. Era porque mi alma no estaba limpia; era porque no me había arrepentido; era porque estaba jugando a dos paños. Hacía como si fuera a renunciar al pecado, pero por dentro seguía empeñado en el peor de todos. Trataba de obligar a mi boca a decir que iba a hacer lo que estaba bien y lo que era correcto y escribir a la dueña de aquel negro para comunicarle dónde estaba; pero en el fondo sabía que era mentira, y Él también. No se pueden rezar mentiras, según comprendí entonces.

De manera que estaba lleno de problemas, todos los problemas del mundo y no sabía que hacer. Por fin tuve una idea y me dije: “Voy a escribir una carta y después intentaré rezar”. Y bueno, me sentí asombrado de como me volví a sentir ligero como una pluma inmediatamente y sin más problemas. Así que agarré una hoja de papel y un lápiz, sintiéndome muy contento y animado, y me senté a escribir: «Señorita Watson, su negro fugitivo Jim está aquí dos millas debajo de Pikesville y lo tiene el señor Phelps, que se lo devolverá por la recompensa si lo manda a buscar».

Me sentí bueno y limpio de pecado por primera vez en mi vida y comprendí que ahora podía rezar. Pero no lo hice enseguida, sino que solté el papel y me quedé sentado, pensando en lo afortunado que era que todo hubiese sucedido así, y cuan cerca había estado de perderme e ir al infierno. Y seguí pensando. Y me puse a pensar en nuestro viaje por el río. Y vi a Jim delante de mí, continuamente, de día y de noche, a veces a la luz de la luna, a veces en plena tempestad, flotando delante, hablando y cantando, y riendo.

Pero no sé por qué no pude encontrar nada que me endureciera el corazón contra él, sino todo lo contrario. Le había visto hacer mi guardia después de la suya, en vez de despertarme, para que yo pudiera seguir durmiendo. Vi lo contento que se puso cuando regresé saliendo de la niebla; y cuando fui otra vez hasta él en el pantano, allá donde hacían la vendetta, y en otras ocasiones parecidas.

Y siempre me llamaba su niño, y me mimaba, y hacía todo lo que se le ocurría por mí, y pensé en lo bueno que siempre era. Y por último, pasando revista, llegué al momento en que le había salvado cuando les dije a los hombres aquellos que teníamos la viruela a bordo, y él dio tantas muestras de agradecimiento, y dijo que yo era el mejor amigo que Jim había tenido jamás, y el único que tenía ahora. Y entonces levanté la cabeza y vi la carta.

Estaba cerca, la agarré y la levanté en la mano. Yo temblaba porque tenía que decidirme, de una vez y para siempre, entre dos cosas, y lo sabía. Pensé unos instantes, conteniendo el aliento, y después me dije:

—Bueno, pues iré al infierno entonces.

Y rompí la carta.

______________________________________________

Mark Twain, Las Aventuras de Huckleberry Finn

***

Para avanzar hacia una visión moral madura y responsable debemos superar la moral inmoral del meramente convencional (a menudo racista, sexista, heterosexista, etc.), autoritario y tiránico Superego.

La Conciencia y el Superego son estructuras psíquicas diferentes y a menudo en conflicto. Lo ilustra el dilema de Huck (Las Aventuras de Huckleberry Finn de Mark Twain).

El dilema de Huck consiste en que mientras su Conciencia le pide que proteja a Jim, un esclavo fugitivo y su querido amigo, el Superego racista que él ha interiorizado de su cultura exige que lo entregue a las autoridades. Después de una agonizante lucha mental entre estos dos imperativos en conflicto, Huck finalmente llega a aceptar que él “irá al infierno”, y desafía a su Superego punitivo haciéndole caso a la voz su Conciencia que lo empuja a amar.

__________________________________________________________________

Donald L. Carveth, Superego, conscience, and the nature and types of guilt

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Construí mi casa junto al mar.
No sobre la arena, que quede claro:
no sobre la arena movediza.
Y la construí de piedra.

Una casa bien sólida
junto al mar profundo.
Y llegamos a conocernos bien, el mar y yo.
Buenos vecinos.
No es que hayamos hablado mucho.
Nos mirábamos en los silencios.
Respetuosos, manteniendo nuestra distancia,
pero observando nuestros pensamientos a través de la franja de arena.
Siempre, la franja de arena nuestra frontera,
siempre, la arena de por medio.

Y entonces, un día,
– y yo aún no sé como ha sucedido –
el mar vino.
Sin avisar.

Sin invitación, y sin embargo
no de súbito ni apresuradamente, sino moviéndose a través de la arena como el vino,
no tanto como el flujo de agua, sino más bien como el flujo de sangre.
Despacio, pero viniendo.
Despacio, pero fluyendo como una herida abierta.
Y pensé en la fuga, y pensé en el ahogamiento y pensé en la muerte.
Y mientras yo pensaba, el mar estuvo avanzando, hasta llegar a mi puerta.
Y yo supe, entonces, que no había ni fuga, ni muerte, ni ahogo.
Que cuando el mar llama a tu puerta, dejan de ser vecinos,
Bien conocidos vecinos, amigos a distancia,
Y le entregas tu casa para un castillo de coral,
Y aprendes a respirar bajo el agua.
_________________________________
Carol Bieleck, Respirando bajo el agua –

(Traducción del inglés: tmz)

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MONICIÓN INCIAL

Hoy es el día de Pentecostés.

Hoy es la Fiesta del Espíritu.

Es la Fiesta del aire de Dios que nos permite vivir, respirar y ser.

Es la Fiesta del perdón.

Para todos.

En este día Dios derrama su amor sobre la Iglesia.

***

¡Que venga el Espíritu Paráclito!

¡Que llene nuestros corazones!

¡Que encienda en ellos el fuego de su amor!

¡Y renueve la faz la tierra!

ORACIÓN UNIVERSAL

En esta Fiesta de Pentecostés oremos a Dios Padre para que envíe su Espíritu, renueve su Iglesia y transforme al mundo entero.

A cada petición diremos: ¡Ven Espíritu Santo!

1. Por la santa Iglesia de Dios. Para que -vivificada y rejuvenecida por el Espíritu que procede del Padre y del Hijo– comunique a todo el mundo la vida nueva 2. que Cristo viene a traernos. OREMOS

3. Por nuestros gobernantes. Para que el Espíritu Santo –luz que penetra en las almas– los asista con su sabiduría. OREMOS

4. Por los pobres, los enfermos y todos los que se sienten sin ánimo ante la vida. Para que el Espíritu Santo –fuente de todo consuelo– cure sus heridas y los 5. colme de esperanza y de fortaleza. OREMOS

6. Por nuestros difuntos. Para que el Espíritu Santo –Señor y dador de vida– los lleve al gozo de la vida eterna. OREMOS

7. Po nosotros y por nuestra Comunidad. Para que el Espíritu Santo –luz santificadora– nos ilumine y nos guíe por el camino de la vida abundante. OREMOS

Danos, Padre, tu Espíritu, para que nos construya como Comunidad fraterna, en la que Jesucristo sea anunciado y reconocido como Salvador. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

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MONICIÓN DE ENTRADA

El tiempo pascual va terminando.

Se acerca el Día de Pentecostés.

Y hoy estamos celebrando la Ascensión del Señor a los cielos.

Es una Fiesta de gran alegría, porque vemos a Cristo glorificado.

Y también porque -con su entrada al cielo- Jesús nos abre el camino a la vida eterna. Y nos deja una puerta abierta por la que nosotros también entraremos a formar parte de esa gran fiesta y alegría eterna que existen junto a Dios.

***

Jesús vuelve junto al Padre, pero misteriosamente sigue presente entre nosotros y nos deja la misión de ser testigos de su Evangelio en todo momento y lugar.

Con gran alegría celebremos esta Eucaristía, convencidos de que nuestro camino en este mundo es un camino lleno de Dios que nos conduce hacia nuestra verdadera Patria en los cielos.

ORACIÓN UNIVERSAL

A Cristo resucitado que subió al Cielo y está siempre presente en su Iglesia, entreguémosle todos nuestros afanes y preocupaciones.

A cada petición diremos: ¡Señor, envíanos tu Espíritu!

1. Por la Iglesia. Para que llena de la fuerza del Espíritu Santo anuncie el Evangelio a toda creatura. OREMOS

2. Por los que gobiernan las naciones. Para que siembren la paz y la armonía entre todos los pueblos. OREMOS

3. Por quienes sufren enfermedades, preocupaciones o injusticias. Para que encuentren en el Señor alivio para sus dificultades. OREMOS

4. Por los que andan alejados de la Iglesia. Para que elevando los ojos al cielo descubran a su Creador y Redentor. OREMOS

5. Por nosotros. Para que con nuestra vida demos un claro testimonio de fe cristiana y con nuestras palabras ayudemos a sembrar la semilla del Evangelio en nuestra sociedad. OREMOS

Concédenos, Señor, la ayuda de tu bondad y según tu promesa acompáñanos siempre con tu presencia hasta el fin de los tiempos. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

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MONICIÓN DE ENTRADA

Estamos ya en el sexto Domingo de Pascua: el último antes de la Ascensión del Señor.

Hemos recorrido un muy amplio camino desde aquella Vigilia Pascual que nos comunicó la alegre noticia de la Victoria de Cristo Resucitado.

Ha sido tiempo de alegría y de conversión.

El Espíritu Santo –quien nos conducirá a la verdad plena— ya está cerca.

Aprovechemos cada Eucaristía de este tiempo para recibir todo el amor que Dios nos ofrece.

Y para ir purificando

–en este manantial que es el Corazón de Jesús–

todos los amores que hayamos conocido

y todos los amores que tengamos ahora mismo.

ORACIÓN UNIVERSAL

Invoquemos a Dios, nuestro Padre, suplicando que extienda los beneficios de la resurrección de su Hijo a todos los hombres.

A cada petición diremos: ¡Padre, muéstranos tu amor!

1. Por la Santa Iglesia de Dios. Para que sea signo de amor en un mundo lleno de guerras e injusticias. OREMOS

2. Por quienes gobiernan las naciones. Para que se esfuercen en alcanzar la concordia entre sus ciudadanos y la paz entre los pueblos. OREMOS

3. Por las familias cristianas. Para que eduquen a sus hijos en sentimientos de respeto y amor hacia los demás. OREMOS

4. Por los que viven solos y por los que se sienten faltos de cariño. Para que encuentren un corazón que les brinde ese amor que viene de lo alto. OREMOS

5. Por nuestras mamás. Para que el Señor las llene de su amor, premie sus desvelos y trabajos, y reciba sus lágrimas y sacrificios. OREMOS

6. Por nosotros. Para que sepamos reconocer –agradecidos– las maravillas que el amor de Dios realiza en nuestras vidas. OREMOS

Escucha, Padre santo, nuestras humildes súplicas y completa nuestra alegría enviándonos tu Espíritu Santo prometido por tu Hijo, que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

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MONICIÓN INICIAL

Pascua es tiempo de florecer y crecer.

Pascua es la primavera del alma.

Es un tiempo para acercarnos más a Jesús y para vivir la alegría que Él nos da.

***

Precisamente hoy el Señor Resucitado nos invitará a vivir muy unidos a Él, como los sarmientos están unidos a la vid.

Cada domingo -cuando venimos a celebrar la Eucaristía- fortalecemos y renovamos esta unión.

Y Él viene a nosotros,

nos limpia,

nos poda,

y nos llena de su vida.

Para que demos fruto abundante:

Para nosotros.

Y para nuestros hermanos.

ORACIÓN UNIVERSAL

A Jesús resucitado, vida y esperanza de la humanidad entera, presentémosle nuestras plegarias.

A cada petición diremos: ¡Jesús Resucitado, Escúchanos!

1. Por la Santa Iglesia de Dios. Para que sea una verdadera Comunidad y produzca los frutos del amor y la unidad. OREMOS

2. Por los gobernantes. Para que la familia humana -en todos los países del mundo- viva en paz, justicia y libertad. OREMOS

3. Por los que han roto con toda práctica religiosa y se han apartado de Dios. Para que sean iluminados por la fe en Cristo Resucitado. OREMOS

4. Por los difuntos de nuestras familias. Para que gocen del Señor en la vida nueva. OREMOS

5. Por nuestra Comunidad parroquial. Para que se deje alimentar y podar por su Señor y produzca frutos de vida y de amor. OREMOS

Escucha, Señor Jesús, nuestra oración, y condúcenos hacia la vida plena que Dios el Padre nos ofrece. Tú, que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

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MONICIÓN INICIAL

Hoy es el cuarto Domingo de Pascua.

Hoy el Resucitado viene a nosotros como Pastor: el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.

El que nos conoce y nos defiende, porque le importamos.

El que da su vida por nosotros y nos alimenta con su Cuerpo y con su Sangre.

***

En este clima, la Iglesia entera vive hoy la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones.

Pidamos al Señor que siga suscitando entre nosotros todas las vocaciones necesarias, para que nuestra Comunidad y nuestro mundo puedan sentirse pastoreados en nombre del Resucitado.

ORACIÓN UNIVERSAL

A Dios, Padre todopoderoso, que resucitó a Jesús, nuestro jefe y salvador, presentémosle nuestras plegarias.

A cada petición diremos: ¡Escúchanos, Padre!

1. Por el papa, los obispos, sacerdotes y diáconos. Para que pastoreen la Iglesia con amor y sacrificio. OREMOS

2. Por quienes ejercen la autoridad en nuestra Patria. Para que nos gobiernen con justicia y capacidad de servicio. OREMOS

3. Por los enfermos y los que viven en soledad. Para que en Cristo -el Buen Pastor que a todos conoce y a todos ama- encuentren la luz y la esperanza. OREMOS

4. Por los jóvenes. Para que de entre ellos surjan líderes que la Iglesia y el mundo de hoy necesitan. OREMOS

5. Por los niños que se preparan para celebrar el sacramento de la Confirmación o de la Primera Eucaristía y por sus familias. Para que se dejen guiar por Jesús el  Buen Pastor. OREMOS

6. Por nuestra Comunidad Parroquial, pequeño rebaño de Cristo. Para que conozca mejor a su Señor y le siga con fe y con amor. OREMOS

7. Por todos nosotros. Para que respondamos con generosidad y entrega a la misión que el Señor nos confía. OREMOS

Padre Santo, que has querido que tu Hijo Jesús sea el verdadero pastor de tu pueblo, acoge nuestras súplicas y haznos discípulos de Aquél que no ha venido a ser servido sino a servir y dar la vida por todos y que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

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MONICIÓN INICIAL

En ambiente de la alegría pascual nos reunimos para celebrar nuestra cita con el Señor Resucitado que con su misteriosa presencia nos impulsa a caminar por sendas de vida nueva.

Como lo hizo en otro tiempo con los discípulos de Emaús, Él nos invita ahora a su doble mesa de la Palabra y de la Eucaristía.

Él mismo nos abrirá el entendimiento para que comprendamos las Escrituras y aceptemos el plan que Dios tiene para nosotros.

ORACIÓN UNIVERSAL

Al Señor Jesús, que se hizo compañero de camino de los discípulos que dudaban de Él, pidámosle que acompañe también a su Iglesia que peregrina entre las dificultades e incertidumbres de esta vida.

A cada petición diremos: «Quédate con nosotros, Señor»

1. Por la Iglesia, comunidad de los creyentes en Cristo. Para que siempre irradie al mundo la alegría de la Pascua. OREMOS

2. Por todos los que buscan a Dios con sinceridad de corazón. Para que descubran en Cristo la imagen viva del Padre. OREMOS

3. Por los que viven decepcionados, caminando sin fe y sin esperanza. Para que el Señor Jesús camine junto a ellos, abra sus ojos y encienda sus corazones. OREMOS

4. Por todos los agentes de pastoral de nuestra Comunidad. Para que se fortalezcan en el compromiso apostólico de cada día y en el anhelo de santidad y de comunión. OREMOS

5. Por nuestras familias. Para que nuestra vida sea iluminada por el esplendor de la Pascua del Señor. OREMOS

6. Por nosotros aquí reunidos. Para que seamos capaces de reconocer la presencia del Señor Resucitado en el prójimo que camina a nuestro lado, en las Sagradas Escrituras y en el Pan de la Eucarístía. OREMOS

Señor Jesús, concédenos, en esta Pascua, la gracia de reconocerte en tu Palabra y en tus Sacramentos, para que caminemos por nuestra vida con amor y esperanza. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

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MONICIÓN INICIAL

Estamos dando los primeros pasos en este tiempo gozoso que es la Cincuentena Pascual.

Tiempo para experimentar en nuestra vida diaria el poder de la Resurrección del Señor y sus frutos.

Entre ellos el don del Espíritu, la paz y la reconciliación: regalos que han salido del corazón traspasado del Señor de la Misericordia.

***

Toda alma que cree y tiene confianza en la Misericordia de Jesús, la obtendrá.

ORACIÓN UNIVERSAL

A Cristo -que fue entregado por nuestros pecados y resucitó para nuestra justificación, y está presente en medio de nosotros- pidámosle que escuche la oración de su Iglesia.

A cada petición diremos: ¡Quédate con nosotros, Señor!

1. Por la Iglesia extendida por todo el mundo. Para que viva con plenitud el gozo pascual y lo extienda a través de su testimonio y misericordia para con todos. OREMOS

2. Por nuestro País. Para que seamos constructores de una paz auténtica, buscando el diálogo, la reconciliación y el bienestar de todos. OREMOS

3. Por quienes tienen dificultades para creer. Para que encuentren en la Comunidad un testimonio que los atraiga e ilumine. OREMOS

4. Por los enfermos que se van acercando a la experiencia de la muerte. Para que la fe en Jesús llene sus corazones de esperanza. OREMOS

5. Por cuantos sufren en el cuerpo o en el espíritu. Para que encuentren en el Señor Resucitado el alivio y la fortaleza que necesitan y -en nosotros- el cariño y un amor solidario. OREMOS

7. Por cuantos estamos aquí reunidos, celebrando la Pascua, y por nuestras familias. Para que nos dejemos encontrar por el Señor Resucitado y transmitamos la alegría de la Vida Nueva a todos los que nos rodean. OREMOS

Señor Jesús, concédenos, en esta Pascua, la gracia de reconocerte en tu Palabra y en tu Eucaristía, para que caminemos por nuestra vida con amor y esperanza. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

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MONICIÓN INICIAL (opción 1)

¿Por qué buscan entre los muertos a Aquel que vive? ¡No está aquí! ¡Ha resucitado!

***

Esta noche,

en todo el mundo,

en todos los lugares donde hay cristianos,

ha resonado esta gran noticia,

se ha encendido el Cirio Pascual,

y se ha elevado hacia Dios el canto gozoso del Aleluya.

***

Hoy celebramos la Pascua del Señor. Y le damos gracias porque también nosotros hemos recibido la Vida Nueva de Cristo resucitado.

¡Participemos con gran alegría y ánimo en este Memorial de la Victoria de nuestro Dios, porque con Él también nosotros hemos pasado de la muerte a la vida!

MONICIÓN INICIAL (opción 2)

Hoy es el Domingo de los Domingos.

El día más importante del año cristiano.

El corazón de nuestra fe.

El día en que celebramos la Resurrección del Señor.

El día de la Nueva Creación.

El día en que Cristo se nos muestra

en su transformada,

resucitada,

humanidad,

En la que también nosotros,

los bautizados,

participamos.

Nosotros,

los llamados a una nueva vida,

a una transformación mística

en hijos de Dios.

***

Que el Señor nos purifique de todo lo viejo

y abra nuestros ojos,

para que podamos verlo,

vivo entre nosotros.

MONICIÓN INICIAL (opción 3)

Anoche,

en todo el mundo,

en todos los lugares donde hay cristianos,

en medio de la oscuridad,

se ha encendido el Cirio Pascual,

que significa:

la Luz de Cristo

entrando en nuestra vida.

En la vida donde hay tanta oscuridad,

tanta tristeza,

entra la Luz verdadera:

Luz que no sólo ilumina el espacio en el que vivimos,

sino también nuestros corazones y nuestras mentes

para que vivamos con más plenitud y más sabor nuestra vida.

***

Celebremos con alegría espiritual esta Pascua del Señor.

Dejémonos encontrar hoy por Aquel que venció a la muerte,

que está vivo,

y nos da una nueva vida.

ORACIÓN UNIVERSAL

Llenos de gozo por la Resurrección de Jesucristo y renovados en el Espíritu, presentémosle nuestras súplicas al Señor.

A cada petición diremos: ¡Jesús resucitado, escúchanos!

1. Por la santa Iglesia de Dios. Para que con gozo y firmeza dé testimonio perseverante de la Resurrección de Cristo. OREMOS

2. Por los que gobiernan las naciones. Para que trabajen por la paz del mundo, a fin de que todos los pueblos puedan vivir en justicia y libertad. OREMOS

3. Por todos los hombres. Para que lleguen a gozar de la paz que Cristo trajo a los apóstoles. OREMOS

4. Por todos los que sufren. Para que su tristeza se vea transformada en una alegría que nadie les podrá arrebatar nunca. OREMOS

5. Por todos los que murieron con la esperanza de la resurrección. Para que los admita a gozar de su presencia. OREMOS

6. Por todos nosotros. Para que sepamos descubrir cada día más plenamente el significado de nuestro bautismo y de nuestra pertenencia a la Iglesia. OREMOS

Señor Jesucristo, que con tu Resurrección renovaste la creación entera, infunde tu Espíritu en nosotros, para que amando como Tú amas, seamos testigos de la Vida Nueva que por el Bautismo hiciste brotar en nuestros corazones. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

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MONICIÓN INICIAL (Antes de la entrada del sacerdote)

En la celebración de hoy contemplaremos el sufrimiento y la muerte del Inocente.

Con Él ofreceremos al Padre las muertes violentas de inocentes y culpables,

las muertes lentas de jóvenes y ancianos,

nuestras propias muertes

y todo el misterio del sufrimiento.

No es una misa:

la Iglesia no celebra misa en este día.

Pero no estamos en unas exequias, ni guardando luto.

Por eso el color de hoy es rojo: es el primer acto del Misterio Pascual.

Escucharemos el relato completo de la Pasión según San Juan.

Oraremos por las necesidades de la Iglesia y del mundo entero.

Nos acercaremos a venerar el madero de la Cruz del Señor.

Y terminaremos recibiendo el Cuerpo de Cristo entregado por nosotros, que reservamos anoche en el Monumento.

***

Ahora vamos a comenzar esta celebración. (De pié y) En silencio absoluto recibiremos al sacerdote y junto con él nos arrodillaremos, orando ante Jesús desde lo más profundo de nuestro corazón.

MONICIÓN ANTES DE LA ORACIÓN UNIVERSAL

La cruz de Jesús es vida para todos.

En este momento de nuestra celebración vamos a elevar nuestras súplicas a Dios para que NADIE quede fuera de ese amor, de esa vida que brota del árbol de la Cruz.

Como cada Viernes Santo, lo haremos con una especial solemnidad.

MONICIÓN ANTES DE LA VENERACIÓN DE LA CRUZ Y COLECTA

En la liturgia de esta tarde, la Cruz de Jesucristo ocupa el centro de nuestro encuentro.

Signo de dolor, de humillación, de amor, de victoria, de salvación.

Vamos a adorarla, a besarla.

Adorar la Cruz es adorar a Cristo.

Es agradecerle su entrega por amor, un amor que da la vida para librarnos de la muerte y el sinsentido.

Es contemplar a los que, como Él, hoy están crucificados, a los que son víctimas de la maldad y el olvido humano.

La Cruz de Jesús es luz que ilumina nuestros sufrimientos, nuestras cruces personales y comunitarias.

Por eso ahora la recibiremos solemnemente, manifestando nuestra fe y agradecimiento a nuestro Salvador.

El sacerdote, al mostrarnos la Cruz, irá diciendo: «Miren el árbol de la Cruz donde estuvo clavado Cristo, el Salvador del mundo». A esta invitación nosotros responderemos: «Vengan y adoremos». Y todos nos iremos acercando a venerar la Cruz.

***

Del mismo modo, hoy se recoge una ofrenda que la Iglesia universal destina a apoyar a los cristianos de Tierra Santa. Es una comunidad pequeña que pasa desapercibida y sufre la marginación. Es una comunidad muy pobre que vive el drama del olvido y desprecio como minoría en un entorno hostil.

Al entregar nuestra ofrenda, no pensemos que pagamos para venerar la Cruz. Es un acto de amor y de solidaridad hacia quienes viven la injusticia y sufren a diario.

MONICIÓN ANTES DE LA COMUNIÓN

Hoy no celebramos la Eucaristía.

Hoy contemplamos a Jesús muerto en la cruz, mientras esperamos celebrar la Eucaristía de la Noche de Pascua.

Pero también en esta espera nos acompaña el Cuerpo del Señor entregado por nosotros. Por eso ahora comulgaremos de la Eucaristía que celebramos ayer.

Desde su cruz el Señor se nos entrega como alimento, para que tengamos fuerzas y valor para cargar nuestras propias cruces.

MONICIÓN FINAL (Después de la oración sobre el Pueblo)

Acabamos de celebrar la Liturgia de la Pasión de Señor.

Hoy a las 8 de la noche reviviremos el Vía Crucis caminando por las calles de nuestra vida

y cerraremos el día con la Procesión del Silencio.

***

Tras la muerte del Señor, el mundo se sumerge en un silencio que parece sin fin.

Por eso también nosotros nos retiraremos ahora en silencio, esperando la Noche santa de la Pascua.

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MONICIÓN INICIAL

En esta tarde Santa, a la misma hora aproximadamente en la que Jesús se reunió con sus discípulos para celebrar la Cena Pascual, nosotros, como comunidad creyente, nos unimos también a su Mesa, reviviendo aquel momento entrañable.

Jesús, sabía que aquella era su «ultima cena». Sabía que estaba decretada su muerte. Por eso, antes de despedirse de los suyos, quiso resumir con unos gestos todo el sentido de su vida y de su Palabra: partió el pan y se los dio a sus discípulos. Tomó una copa de vino y la repartió entre ellos: «Hagan esto en memoria mía».

Una vez terminada la Cena, se quitó el manto, echó agua en una jofaina y se puso a lavarles pies a los que estaban con Él.

Desde entonces, generaciones de cristianos, de todos los tiempos y de todas las razas, han conservado vivos estos recuerdos y los han transmitido hasta nosotros.

Vivamos con intensidad este momento, dejándonos transformar por la Palabra de Dios y por la comunión en su Cuerpo, y así crezca la fraternidad entre todos los hombres.

MONICIÓN ANTES DEL LAVATORIO DE LOS PIES

Lo que hemos escuchado en el Evangelio -el gesto de servicio humilde que realizó Jesús- lo repetirá ahora quien preside nuestra Celebración.

Porque nuestro Maestro y Señor dijo: «si yo les he lavado los pies, también ustedes deben lavarse los pies los unos a los otros».

Y pidamos todos, en la sinceridad de nuestro corazón, que el recuerdo de este gesto de Jesús, nos ayude a ser, cada vez más, servidores sencillos y humildes de nuestros hermanos.

ORACIÓN UNIVERSAL

Seguros de que Dios nos escucha siempre y confiando en su amor y su misericordia, llevemos ante Él nuestra plegaria.

A cada petición diremos: ¡Señor, ten piedad!

1. Para que la Iglesia sea hogar de misericordia y servicio para todos los hombres. OREMOS

2. Para que los sacerdotes sean fieles ministros de la Eucaristía y vivan intensamente aquello que celebran. OREMOS

3. Para que crezcan en el corazón de los hombres sentimientos se generosidad y de perdón. OREMOS

4. Para que los que se sienten solos y abandonados encuentren motivos de confianza y esperanza. OREMOS

5. Para que los que viven hundidos en el mal encuentren una mano amorosa que los ayude a levantarse. OREMOS

6. Para que aprendamos a servirnos unos a otros con amor fraterno y humildad. OREMOS

Escúchanos, Padre, y otorga a quienes celebramos la Cena del Señor que seamos capaces de amar hasta el extremo a nuestros hermanos. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

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RECEPCIÓN DE LOS SANTOS ÓLEOS

(Terminada la Oración de los Fieles)

Monitor:

En estos momentos, antes de preparar el Altar para el Santo Sacrificio, haremos entrega a nuestro Párroco de los santos Óleos, es decir los aceites que fueron bendecidos y consagrados esta mañana en la Santa Iglesia Catedral por el Pastor de nuestra Arquidiócesis, Mons. Alfonso Cortés.

 Empieza la procesión con los aceites y la asamblea entona el Pueblo de Reyes

Ministro (al llegar al presbiterio):

Reverendo Padre, hemos visto la obra maravillosa de Dios al participar en la Misa Crismal. El señor Arzobispo nos entregó estos Óleos, para que nosotros te los diéramos a ti y ellos nos sigan transmitiendo la vida de Dios. Él te los encomienda a ti, como responsable de esta Comunidad Parroquial y a todos nos envía un saludo y su bendición.

Monitor:

Todos respondemos: Demos gracias a Dios.

Monitor:

El Óleo de los Enfermos.

Sacerdote:

Que los enfermos que son ungidos con este Óleo experimenten la compasión de Cristo y su amor redentor, en el cuerpo y el alma. 

Monitor:

Todos respondemos: Bendito seas por siempre, Señor.

Monitor:

El Óleo de los Catecúmenos.

Sacerdote:

Que mediante la unción con este Óleo, los que van a recibir las aguas salvadoras del Bautismo, sean fortalecidos por Cristo para resistir el poder de Satanás y rechazar el mal en todas sus formas. 

Monitor:

Todos respondemos: Bendito seas por siempre, Señor.

Monitor:

El Santo Crisma.

Sacerdote:

Que mediante la unción con este Crisma perfumado, los niños y adultos que son bautizados y confirmados, y los sacerdotes que son ordenados, experimenten el don de la gracia del Espíritu Santo.

Monitor:

Todos respondemos: Bendito seas por siempre, Señor.

Monitor:

Nos podemos sentar.

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«EL SEÑOR NOS NECESITA» (Lc 19, 43)

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MONICIÓN INICIAL

Cercana ya la Noche Santa de la Pascua,

después de habernos preparado con nuestra penitencia y nuestras obras de caridad,

nos disponemos hoy a entrar en los misterios de la Semana Mayor,

misterios que empezaron con la entrada de Jesús en la Ciudad Santa de Jerusalén.

***

Hoy es el Domingo de Ramos.

Hoy escucharemos el Evangelio de la Pasión.

Hoy Nuestro Señor cumple su misión de Siervo y nos entrega su vida.

***

Que el Señor nos conceda el amor y el tiempo para acompañarlo en estos días santos lo más cerca posible.

ORACIÓN DE LOS FIELES

Oremos ahora con fe, y pidamos que la vida nueva que nace de la cruz de Jesús llegue al mundo entero.

 A cada petición diremos: ¡Por la Pasión de tu Hijo, escúchanos Señor!

1. Para que el Redentor del mundo, que en la cruz excusó a los ignorantes y pidió perdón por ellos, tenga piedad de los fieles que han caído en el pecado, les dé valor para recurrir al Sacramento de la Penitencia y les conceda el gozo del perdón y de la paz. OREMOS

2. Para que la Sangre de Jesús, derramada en la cruz, reconcilie con Dios a los que aún están lejos, a causa de la ignorancia, la indiferencia o la maldad. OREMOS

3. Para que el Señor, que en la cruz experimentó la amargura de sentirse triste y abandonado, se apiade de los enfermos, los afligidos y los oprimidos y les envíe a su ángel para que los conforte. OREMOS

4. Para que el Señor, que recibió en su Reino al ladrón arrepentido, se apiade de nosotros, nos dé sentimientos de contrición y nos admita, después de la muerte, en su paraíso. OREMOS

Concédenos, Padre, que contemplando la pasión y muerte de tu Hijo, participemos de su vida nueva que Tú quieres para todos los hombres. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

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MONICIÓN INICIAL

Estamos ya a las puertas de la Semana Mayor, que iniciaremos el próximo domingo, el Domingo de Ramos.

Y para prepararnos a vivir estos Días Santos, nuestra Madre la Iglesia nos introducirá hoy en el misterio de la semilla de trigo que cae en la tierra y muere para dar mucho fruto.

La semilla –Jesucristo– es plantada para producir frutos de salvación.

La semilla –nuestra propia vida– tiene que ser plantada y producir frutos de salvación para nosotros, para nuestros hermanos y para nuestro mundo.

Celebremos esta Santa Misa unidos en comunión espiritual con los cristianos del mundo entero y aprovechemos el tiempo de Cuaresma que nos queda, para que muera lo que tiene que morir.

ORACIÓN UNIVERSAL

Imploremos, hermanos, a Quien tiene todo poder en el cielo y en la tierra y pidámosle que escuche benignamente nuestras preces.

A cada petición diremos: ¡Danos, Señor, un corazón nuevo!

1. Por la Santa Iglesia de Dios que peregrina en México. Para que fiel al Evangelio de Cristo siembre en nuestra tierra la semilla de paz y de esperanza. OREMOS

2. Por nuestros gobernantes. Para que busquen el bien común y defiendan a los más desprotegidos. OREMOS.

3. Por los enfermos y por todos los que sufren. Para que encuentren luz y fuerza en la cruz salvadora de Jesucristo. OREMOS

4. Por cuantos buscan sinceramente el rostro de Dios. Para que reciban la plenitud del perdón. OREMOS

5. Por nosotros que queremos ver a Jesús. Para que seamos capaces de reconocerlo en los más pobres y necesitados. OREMOS

Protégenos, Señor, Salvador nuestro, y concédenos misericordiosamente tus auxilios temporales y eternos. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

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MONICIÓN INICIAL

Al cuarto domingo de Cuaresma se le llama el Domingo de la alegría.

Esa alegría es por la Pascua del Señor que se acerca.

Porque vamos recorriendo esta senda cuaresmal que pronto nos llevará a la meta de la Resurrección en la Noche Santa.

Sabemos que antes hay que pasar por una Vía Dolorosa, por un Gólgota que desearíamos lejos de nosotros. Pero el Señor nos enseña en el Evangelio de hoy que en su Cruz encontramos la salvación.

Dejémonos iluminar por esta Luz.

Dejémonos amar por esta clase de Amor.

Para que también nuestras cruces sean fuente de salvación para nosotros.

***

Hoy también es el Día del Seminario.

Una gran oportunidad para expresar nuestra cercanía, cariño y solidaridad con los seminaristas.

Para orar por ellos y apoyar al Seminario de nuestra Arquidiócesis.

Para que los futuros sacerdotes no se desanimen ante las tentaciones y contrariedades.

Y para que Dios nos bendiga con pastores santos. Que nuestra Comunidad merece y necesita.

ORACIÓN UNIVERSAL

Oremos a Cristo, el Señor, que al morir en la cruz nos dio la vida nueva y nos ha abierto el camino de salvación.

A cada petición diremos: ¡Señor, danos tu luz y tu alegría!

1. Por el Santo Padre el papa Francisco. Para que su ejemplo y su palabra sean luz que alumbre nuestras tinieblas. OREMOS

2. Por los pueblos que viven la ceguera de la guerra, del odio y del rencor. Para que encuentren la paz y la alegría del perdón. OREMOS

3. Por quienes, como Nicodemo, atraviesan momentos de oscuridad en sus vidas. Para que hallen en Cristo la luz que anhelan sus corazones. OREMOS

4. Por los niños y los jóvenes. Para que lleven una vida iluminada y se mantengan lejos de toda tiniebla. OREMOS

5. Por nuestros seminaristas. Para que se preparen con entusiasmo para un día servir al Pueblo de Dios como pastores según el corazón de Cristo. OREMOS

6. Por todos nosotros. Para que perseveremos en el esfuerzo cuaresmal y lleguemos purificados a las Fiestas de la Pascua que se acercan. OREMOS

Señor, Tú que en nuestra fragilidad nos ayudas con medios abundantes, concédenos recibir con alegría la salvación que nos otorgas y manifestarla a los hombres con nuestra propia vida. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

Después de que el Sacerdote diga la Oración Conclusiva de la Plegaria Universal el monitor hará la Monición antes de la Colecta. Terminada la Monición inicia el Canto del Ofertorio. Favor de coordinarse con el Coro para que espere con el Canto del Ofertorio.

MONICIÓN ANTES DE LA COLECTA

La Colecta que realizaremos en estos momentos será destinada para apoyar el Seminario de nuestra Arquidiócesis.

Para nosotros será una oportunidad de experimentar la generosidad de Dios -nuestro Padre providente- «que ama a quien da con alegría y nos regresa el ciento por uno».

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MONICIÓN INICIAL

Hoy el Señor nos introducirá en el misterio del templo de nuestra alma y nos preguntará:

«¿Quién está ahí? ¿Ahí donde sólo Yo tengo el derecho de estar?»

***

¿A qué buey tengo que sacar de mi alma?

¿Cuáles son esas palomas que tienen que salir volando de mi corazón para que yo pueda escuchar la voz del Amado?

[***]

[Permitámosle hoy al Señor entrar y echar de nuestra vida a esos mercaderes que nos separan de Dios y de los hermanos.]

ORACIÓN UNIVERSAL

Oremos hermanos y supliquemos la clemencia de Dios todopoderoso para que nos conceda cuanto pedimos con fe.

A cada petición diremos: ¡Ten piedad de tu pueblo, Señor!

1. Por la Santa Iglesia de Dios. Para que el poder de la Cruz de Cristo la purifique de todas sus faltas y le conceda el gozo de la renovación pascual. OREMOS

2. Por nuestra Patria y por los gobernantes de todas las naciones. Para que Dios dirija sus pensamientos y decisiones hacia una paz verdadera. OREMOS

3. Por quienes se sienten atrapados por el sufrimiento, la tristeza o la desesperación. Para que encuentren luz y fuerza en la cruz salvadora de Jesús. OREMOS

4. Por los jóvenes. Para que descubran el camino que Dios les prepara y respondan siempre con generosidad a sus llamadas. OREMOS

5. Por los que no han podido venir a nuestra celebración. Para que estén presentes en el espíritu y obtengan también ellos los bienes de Dios. OREMOS

6. Por las personas que cuidan la limpieza y decoro de nuestro Templo. Para que valoremos su trabajo que nos ayuda a vivir en una continua acción de gracias. OREMOS

7. Por cuantos celebramos la Cuaresma con fe y devoción. Para que lleguemos a las fiestas pascuales, iluminados por el Espíritu y limpios de todo pecado. OREMOS

Escucha, Dios nuestro, nuestras súplicas y perdona nuestros pecados: para que gocemos siempre de tu perdón y de tu paz. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

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A veces tiro la toalla al piso

Dios la toma

la coloca en mis manos

y me dice

no olvides que esta lucha es de los dos

_______________

No estás sol@ –

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MONICIÓN INICIAL

En nuestro camino de conversión, el pasado domingo tuvimos la oportunidad de acompañar a Jesús en la experiencia del desierto.

Hoy -segundo Domingo de Cuaresma- Jesús nos invita a vivir la experiencia del monte Tabor. Para descubrir en Él toda la luz, toda la grandeza y toda la fuerza de Dios.

Frente a nuestros miedos, Cristo transfigurado nos ofrece una señal cargada de esperanza: si seguimos su camino, nuestras vidas y nuestro mundo tienen futuro. Aunque antes tengamos que pasar por la cruz.

ORACIÓN UNIVERSAL

En este tiempo de salvación que Dios nos da para que nos acerquemos más a Él, presentémosle nuestras plegarias, y pidámosle que su luz ilumine toda oscuridad.

A cada petición diremos: ¡Ilumínanos con tu Palabra, Señor!

1. Por nuestra madre la Iglesia. Para que en medio de las oscuridades y angustias de nuestro mundo, sea signo de la esperanza que viene de Dios. OREMOS

2. Por los países que viven hoy momentos de angustia e incertidumbre por su situación política. Para que el Señor les conceda paz y concordia.  OREMOS

3. Por los que viven agobiados por la esclavitud del pecado. Para que encuentren la luz de Cristo en sus vidas. OREMOS

4. Por los que sufren cualquier clase de mal, especialmente por aquellos que son víctima de nuestros errores y pecados. Para que Dios sea su fortaleza. OREMOS

5. Por todos nosotros. Para que durante esta Cuaresma nos atrevamos a privarnos de algo en bien de los pobres y necesitados. OREMOS

Escucha, Señor, nuestras plegarias, y derrama sobre el mundo entero tu gracia, tu amor y tu perdón. Por Jesucristo nuestro Señor.

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MONICIÓN INICIAL

El pasado miércoles comenzábamos -con la imposición de la ceniza- este período de cinco semanas que llamamos Cuaresma, y que culminará en la celebración más importante de los cristianos: la Pasión, la Muerte y la Resurrección de Jesús: la Pascua del Señor.

Ya desde este primer domingo de Cuaresma, la Iglesia nos invita a vivir una experiencia de desierto.

El desierto es ese espacio simbólico de encuentro con nosotros mismos y con Dios, donde se experimenta la tentación, y donde hay que decidir por quién apostamos.

ORACIÓN UNIVERSAL

Instruidos por los ejemplos del Señor Jesús, que se entregó en el desierto a la oración, pidamos, hermanos, a Dios nuestro Padre, que escuche nuestras humildes plegarias.

A cada petición diremos: ¡No nos dejes caer en la tentación!

1. Por todo el pueblo cristiano. Para que en este tiempo sagrado tenga mayor hambre de la Palabra de Dios. OREMOS

2. Por los dirigentes de las naciones. Para se esfuercen en superar las tentaciones de la violencia y del poder injusto. OREMOS

3. Por los que se sienten tristes o tentados. Para que sean sostenidos por la gracia de Dios. OREMOS

4. Por los que participan de la Pasión de Cristo por la enfermedad y los sufrimientos. Para que alcancen fortaleza y paciencia. OREMOS

5. Por nosotros. Para que nuestras privaciones voluntarias durante esta Cuaresma sean una oportunidad de compartir nuestros bienes con los que menos tienen. OREMOS

Dios todopoderoso y eterno, escucha las oraciones de tu pueblo, perdona sus pecados y purifica su espíritu, para que cuantos con amor observamos las penitencias cuaresmales, obtengamos la paz y la misericordia. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Después de que el Sacerdote diga la Oración Conclusiva de la Plegaria Universal y la gente tome sus lugares, el monitor hará la Monición antes de la Colecta. Terminada la Monición inicia el Canto del Ofertorio. Favor de coordinarse con el Coro para que espere con el Canto del Ofertorio.

MONICIÓN ANTES DE LA COLECTA

Este primer Domingo de Cuaresma es también el Día de la Caridad, por eso la Colecta que realizaremos en estos momentos será destinada a la Caritas de nuestra Iglesia de León.

Participando en ella, expresamos nuestro deseo de que nuestro ayuno se convierta en amor concreto y generoso hacia los más necesitados.

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MONICIÓN INICIAL

Es Miércoles de Ceniza. Y nos reunimos para iniciar juntos la Cuaresma.

Para nosotros es un día muy especial, en el cual la Iglesia nos ofrece un rito de perdón y de reconciliación.

La imposición de la ceniza es símbolo –sobre todo- de abrirse a la misericordia divina.

En la Misa de hoy se omite el Acto Penitencial, que se realizará en la imposición de la Ceniza, que llegará luego de escuchar las lecturas bíblicas y la homilía del sacerdote.

Después de la explicación de la Palabra de Dios, el celebrante bendecirá la ceniza y comenzará su imposición.

La Cuaresma ha empezado.

ORACIÓN UNIVERSAL

Oremos ahora al Señor que nos llama a la conversión y a la penitencia y pidámosle que nos dé su fuerza para buscarle con sencillez de corazón.

A cada petición diremos: ¡Danos un corazón nuevo, Señor!

1. Por la santa Iglesia. Para que sea fortalecida y purificada por las prácticas cuaresmales. OREMOS

2. Por los que sufren hambre. Para que nuestro ayuno de este día les procure el alimento necesario. OREMOS

3. Por los que están alejados de la fe. Para que sientan la llamada a compartir la alegría de Dios. OREMOS

4. Por todos aquellos que viven en la tristeza y la desesperación. Para que encuentren amor y consuelo. OREMOS

5. Por los que están hundidos bajo el peso del pecado. Que encuentren la ayuda necesaria para cambiar de vida. OREMOS

6. Por todos nosotros. Para que nos dispongamos sinceramente a dar frutos de verdadera conversión. OREMOS

Señor y Padre nuestro, ten misericordia de nuestra debilidad, y ayúdanos a caminar decididos hacia tu Reino, pues somos tus hijos e hijas. Por Jesucristo nuestro Señor

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MONICIÓN INICIAL

Nuestra Madre la Iglesia trae hoy ante el altar a los que nosotros descartamos y marginamos: y lo hace porque sabe que Jesús no rechaza a nadie. Así lo muestra el Evangelio de hoy, donde vemos a Jesús tocando con su mano a un hombre enfermo de lepra.

***

Hoy Jesús nos abraza también a nosotros: con todas nuestras debilidades.

Y quiere limpiarnos de toda clase de lepra que nos separa unos de otros.

La medicina que nos ofrece es su perdón generoso y total.

No desconfiemos nunca de su amor.

Acerquémonos con humildad a su corazón misericordioso y compasivo.

ORACIÓN UNIVERSAL

Imploremos, hermanos, la piedad de Dios, Padre todopoderoso, y pidámosle que escuche nuestra oración.

A cada petición diremos: ¡Danos, Señor, la salud y la paz!

1. Por los pastores de la santa Iglesia. Para que manifiesten en su ministerio la presencia de Jesús, que está siempre al lado de los enfermos y de los marginados. OREMOS

2. Por quienes gobiernan las naciones. Para que orienten su autoridad a favor de los más débiles y necesitados. OREMOS

3. Por los enfermos de SIDA. Para que sepamos acogerlos como hizo Jesús con los leprosos. OREMOS

4. Por nuestros familiares y amigos difuntos. Para que Dios les conceda el descanso eterno. OREMOS

5. Por nosotros. Para que no tengamos miedo de acompañar con amor y respeto a quienes sufren a causa de enfermedad y discriminación. OREMOS

Recibe, Dios eterno, las oraciones de tu Iglesia, y da cumplimiento a las peticiones de los que te suplican. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

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MONICIÓN INICIAL

Cuando Jesús comenzó su predicación en Galilea, provocó un gran entusiasmo en la gente.

Muchos iban a verlo y escucharlo, porque su palabra levantaba el ánimo y renovaba los corazones.

Y de Él salía una fuerza que curaba a los enfermos y daba nueva esperanza a las vidas destrozadas.

***

Nosotros también queremos ver a Jesús y por eso nos reunimos a celebrar esta Eucaristía.

También hoy Jesús pasa entre nosotros y con su poder divino vence el mal que trata de dominarnos de muchas maneras.

Su misericordia nos sana.

Su gracia penetra profundamente en nuestras vidas.

Su amor nos llama, para que seamos apoyo y ayuda a los que sufren.

ORACIÓN UNIVERSAL

Invoquemos a Dios Padre todopoderoso para que escuche nuestra oración y nos auxilie siempre en la necesidad.

A cada petición diremos: Escúchanos, Señor, y ten piedad.

1. Por la santa Iglesia de Dios. Para que continúe sin cansarse el trabajo de Jesús alentando a los enfermos y consolando a los afligidos. OREMOS

2. Por los que tienen responsabilidades educativas y sociales. Para que promuevan el crecimiento integral de las personas. OREMOS

3. Por los que se quedaron sin trabajo. Para que encuentren en los demás el auxilio necesario. OREMOS

4. Por los que sufren en el cuerpo o en el espíritu. Para que Cristo Crucificado sea su fortaleza y su paz. OREMOS

5. Por los que cuidan a los enfermos. Para que no se cansen nunca de tratarlos con atención personal e infinito respeto. OREMOS

6. Por nosotros. Para que en medio de las pruebas y dificultades nos mantengamos firmes en la fe. OREMOS

Escucha, Padre, las oraciones de tu pueblo y pues confiamos en tu misericordia, bendícenos siempre con tu bondad. Por Jesucristo nuestro Señor.

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MONICIÓN DE ENTRADA

Hace cuarenta días celebramos con gozo el Nacimiento del Señor.

Hoy recordamos el momento en que Jesús fue presentado en el templo por María y José no sólo para cumplir con la ley, sino sobre todo para encontrarse con el pueblo que lo esperaba.

Impulsados por el Espíritu Santo, llegaron al templo aquellos dos ancianos: Simeón y Ana. Y cuando vieron al Niño Jesús, reconocieron en Él al Salvador venido de parte de Dios para ser Luz de todas las naciones.

También nosotros hemos llegado hoy a la Casa de Dios para encontrarnos con Cristo: Luz de nuestras vidas.

Que la participación en esta Fiesta de la Luz nos convierta en Luz para los demás.

ORACIÓN UNIVERSAL

Contemplando a Jesús, que es presentado hoy en el templo en brazos de María, oremos con fe a Dios nuestro Padre, que nos ha enviado a su Hijo como Salvador de todos.

A cada petición diremos:  ¡Que nuestros ojos vean tu salvación, Señor!

1. Por nuestra Madre la Iglesia: para que haga brillar ante los hombres la luz de Cristo. OREMOS

2. Por los que rigen los destinos de los pueblos: para que su labor sea siempre de servicio, de justicia y de paz. OREMOS

3. Por los niños y niñas abandonados que no tienen lo necesario para vivir: para que encuentren amor y ayuda a los que tienen derecho. OREMOS

4. Por los que se acercan al fin de sus días: para que alcancen un tránsito feliz en la paz y en los brazos de Dios. OREMOS

5. Por todos los difuntos rescatados por la Sangre del Redentor: para que entren en la presencia del Señor. OREMOS

6. Por nosotros aquí reunidos: para que nuestra fe nos libere de todos nuestros miedos y esclavitudes, y la gracia y la sabiduría guíen nuestros pasos. OREMOS

Oh Dios, que has derrotado al que tenía el poder de la muerte y que en Cristo has manifestado tu amor salvador y la luz de tu verdad a todos los hombres, escucha nuestras súplicas y haz que vivamos en la claridad de tu presencia. Por Jesucristo nuestro Señor.

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MONICIÓN INICIAL

Jesús proclamó la Buena Nueva de sanación y de vida.

Era una Palabra poderosa,

que llegaba al corazón,

que liberaba y daba vida.

Esta misma Palabra se nos entregará a nosotros aquí en esta Asamblea Eucarística.

Para recibirla sólo tenemos que guardar silencio en nuestro interior y preguntar: «¿Qué quieres para mí, Señor?»

Esto basta para que Él hable hoy a nuestros corazones y nos traiga sanación y vida.

ORACIÓN UNIVERSAL

Oremos a Dios, nuestro Padre, que todo lo puede y quiere la salvación de todos los hombres.

A cada petición diremos: ¡Sánanos, Señor!

1. Por el Santo Padre el papa Francisco. Para que el Señor lo sostenga en su ministerio de Pastor Universal de la Iglesia. OREMOS

2. Por los enfermos, especialmente por aquellos que sufren en la mente y en el espíritu. Para que el Señor Jesús los cure de sus males. OREMOS

3. Por aquellos que desesperados se alejaron un día de Dios. Para que vuelvan a la Iglesia que es su casa. OREMOS

4. Por los que viven sometidos al influjo del demonio de la droga, del libertinaje, del juego y de la mentira. Para que Jesucristo los libere de sus esclavitudes. OREMOS

5. Por las familias que viven sin amarse, por los hijos que crecen sin ver un clima de cariño. Para que el Señor les conceda la gracia de la reconciliación. OREMOS

6. Por nuestros difuntos. Para que descansen en la paz y el amor de Dios. OREMOS

7. Por los que nos reunimos hoy alrededor del Altar. Para que nos sintamos recreados, alimentados e inspirados por la celebración de la Eucaristía Dominical. OREMOS

Muestra, Padre, tu bondad al pueblo que te suplica, para que reciba sin tardanza lo que Te pide con humildad. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

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MONICIÓN INICIAL

El Señor está con nosotros: el compasivo y misericordioso.

El paciente y lleno de amor viene para anunciar el Reino.

***

Este es el inicio de la predicación de Jesús:

El Reino.

Que es su presencia, su reinado.

El programa para nuestra vida.

***

Y nosotros venimos aquí para llenarnos de fortaleza.

Para alimentarnos de su Palabra y de su Pan, que es su Cuerpo.

***

No tengamos miedo de dejar las redes que nos enredan.

Confiemos en el Señor que nos ama:

así como somos.

Pero no nos va a dejar así.

ORACIÓN UNIVERSAL

Animados por el mismo Espíritu de Jesús, presentémosle a Dios, nuestro Padre, las necesidades de la Iglesia y del mundo entero.

A cada petición diremos: ¡Descúbrenos, Señor, tus caminos!

1. Por la Santa Iglesia Católica. Para que humilde y sencilla, sea un hogar abierto para todos los cristianos. OREMOS 

2. Por los jefes de los estados. Para que Dios dirija su voluntad en el servicio de la justicia, de la libertad y de la paz. OREMOS

3. Por quienes viven en los márgenes de la sociedad. Para que trabajemos por eliminar las barreras que nos separan. OREMOS.

4. Por nuestros difuntos. Para que Dios los admita en su Reino de la luz y de la paz. OREMOS.

5. Por cada uno de nosotros. Para que nunca dudemos de la misericordia de Dios. OREMOS

Oh Dios, cuyo poder es infinito, acoge nuestras súplicas y protege con auxilio celestial a los que confían en tu misericordia. Por Jesucristo nuestro Señor.