Origen: Domingo 2 de Octubre 2016 – Domingo 27º T.O. C


Moniciones Ciclo C – Año de la Misericordia 


Tiempo Ordinario C (2)


 

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Lecturas


MONICION DE ENTRADA

Iniciamos hoy el Novenario Festivo en Honor de la Virgen del Rosario: una peregrinación en la búsqueda del rostro del Señor quien abre caminos en el desierto y hace nuevas todas las cosas.

Un tiempo marcado por la Eucaristía y por la Plegaria: por la escucha del Señor y por la alegría de la Conversión, por la Fiesta y por la Cruz, por el júbilo y por la seriedad.

Con el corazón levantado hacia el Señor que nos convoca y nos reúne, celebremos esta Acción de Gracias con María. Ella nos acompaña siempre y comparte nuestros misterios de gozo, de luz y de dolor, hacia la gloria que esperamos.


ORACIÓN UNIVERSAL

Unidos a María, presentémosle al Padre nuestras plegarias.

A cada petición diremos: ¡Aumenta nuestra fe, Señor!

1. Por nuestra Iglesia de León. Para que el Señor ilumine nuestro caminar y a través del Plan Diocesano de Pastoral nos mueva a trabajar con ilusión y generosidad.  OREMOS

2. Por la familia humana entera. Para que Dios le conceda el don de la paz. OREMOS

3. Por quienes aún no conocen a Cristo. Para que por medio de la Iglesia, reciban el don de la fe y crucen el umbral de la Puerta que introduce en la vida de comunión con Dios. OREMOS

4. Por las familias que sufren divisiones y rupturas. Para que abran sus puertas al Redentor y experimenten la alegría del perdón. OREMOS

5. Por todos los que sufren -enfermos, presos, marginados- y por sus familias. Para que encuentren en Cristo -a través de María- consuelo, fortaleza y esperanza. OREMOS

6. Por nuestros difuntos. Para que el Señor les conceda el descanso eterno. OREMOS

7. Por nosotros y por nuestra Comunidad Parroquial. Para que nuestra fe en Jesucristo y nuestro amor a la Santísima Virgen María nos hagan amables y compasivos con todos. OREMOS

Dios, Padre Nuestro, que nos has dado en María un modelo de fidelidad al Evangelio y una luz de esperanza en el camino hacia Ti, escucha nuestras plegarias y derrama tu amor sobre el mundo entero. Por Jesucristo Nuestro Señor.


mi dulce Jesús —

25 de septiembre de 2016 — Deja un comentario

mi dulce Jesús
creo que ese evangelio de hoy
[y no sólo el de hoy]
no nos ayuda mucho
en afrontar los retos 
del momento actual
con todo respeto
quiero recordarte que tu voz
es la voz de toda una Institución
y hay gente que se siente confundida
con tus declaraciones

sinceramente tuyo —

***
El Submarino, Mi dulce Jesús —


 

qué hacer con ellos —

25 de septiembre de 2016 — Deja un comentario

nuestros invisibles
cansados de ser invisibles

signos de parte de Él

a orilla de nuestra piel
a la entrada de nuestra alma
nos confunden
no caben
en nuestro cosmos

qué hacer con ellos —

un muro
sí un muro
y que lo paguen «ellos»

***
El Submarino, Más ocurrencias [no] piadosas sobre este Evangelio tan ambiguo que deberían quitar de la Liturgia porque hay gente que se siente confundida con ese tipo de textos irresponsables —


 

nuestro mundo perfecto —

25 de septiembre de 2016 — Deja un comentario

nuestro mundo perfecto
nuestra iglesia doméstica
nuestro refugio
de gente sana
gente que piensa lo mismo que nosotros 
defendiendo nuestra visión
de quienes no caben en nuestra cabeza

qué hacer con ellos —

un muro
sí un muro
y que lo paguen «ellos»

***
El Submarino, Ocurrencias [no] piadosas sobre el Evangelio de hoy


 

ese que huele mal —

25 de septiembre de 2016 — Deja un comentario

ese que —para mí— huele mal
ese que — según yo— se ve mal
que amenaza mi santa paz
el extraño
ese que en realidad no debería estar
en mi mundo perfecto que con tanto trabajo
me voy construyendo

qué hacer con él —

***
El Submarino, Tan sólo unas ocurrencias sobre el Evangelio de Hoy


 

debemos estar preparados para las sorpresas

porque la manera de cómo vemos las cosas

no es la manera de cómo Dios ve las cosas

y el objetivo es verlo todo a través de los ojos de Dios

***

El Submarino, Meditando sobre las Lecturas del Domingo


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Hoy casi nadie recuerda a Apolonio de Tiana, pero en su época (los siglos I y II) su fama fue inmensa y se le atribuyeron muchos prodigios. Flavio Filóstrato, escritor griego algo posterior, escribió una Vida de Apolonio en la que nos narra uno de sus milagros.

Al principio del siglo II, una grave epidemia asolaba Éfeso. Tras intentar inútilmente muchos remedios, los efesios se dirigieron a Apolonio, quien acudió a Éfeso y les anunció la inmediata desaparición de la peste: Hoy mismo pondré fin a esta epidemia que los abruma.

Condujo al pueblo a uno de los teatros donde se levantaba una estatua en honor del dios protector de la ciudad y ahí vio a un mendigo vestido de harapos repelentes.

Tras colocar a los efesios en círculo en torno a ese miserable, Apolonio les dijo: Tomen tantas piedras como puedan y arrójenlas sobre este enemigo de los dioses.

Los efesios se preguntaron adónde quería ir a parar Apolonio. Les escandalizaba la idea de matar a un desconocido manifiestamente miserable que les pedía suplicante que tuvieran piedad de él.

Pero Apolonio insistía e instaba a los efesios a lanzarse contra él, a impedir que escapara.

Tanto habló en su contra que alguno creyó ver una mirada encendida en el mendigo, como la de un demonio, y entonces arrojó la primera piedra y luego otro lo hizo hasta que los efesios, convencidos de que tenían que habérselas con un demonio, lo lapidaron con tanto ahínco, que las piedras arrojadas formaron un gran túmulo alrededor de su cuerpo.

Pasado un momento, Apolonio los invitó a retirar las piedras y contemplar el cadáver del animal salvaje al que acababan de matar.

Una vez liberada la criatura del túmulo de proyectiles, comprobaron que no era un mendigo.

En su lugar vieron una bestia que se asemejaba a un enorme perro de presa, tan grande como el mayor de los leones.

Allí estaba, ante ellos, reducido a una masa sanguinolenta por sus pedradas y vomitando espuma como un perro rabioso.

En vista de lo cual se alzó una estatua a Heracles, el dios protector de Éfeso en el lugar en que se había expulsado al espíritu maligno.

Y así fue como desapareció la peste de Éfeso.

***

René Girard, quien estudia este relato en su libro Veo a Satán caer como el relámpago, define como el horrible milagro, el haber desencadenado un contagio colectivo tan intenso que acaba polarizando a toda la población de la ciudad contra el infortunado mendigo.

Ninguno de los efesios rompe ese contagio colectivo pues hubiera caído con el mendigo, como un cómplice del demonio.

Una masa no puede escindirse.

Para eso —en lugar de desahogarse con pulsiones irracionales— tendría que reflexionar, tomar decisiones éticas, ponderar, limitarse.

Pero cuando una masa histérica actúa para liberarse contra una víctima única, su furia o su escarnio son imbatibles.

Una vez que la infortunada víctima ha quedado aislada, privada de defensores, nada puede protegerla ya de la masa desenfrenada. Todo el mundo puede encarnizarse contra ella sin temor a represalia alguna.

Los efesios —manipulados por el mago— mataron al mendigo, pero no enfrentaron realmente la peste de la ciudad.

***

El Submarino, Lectio Divina —


tener grietas —

21 de septiembre de 2016 — Deja un comentario

yacía a la entrada de su casa

cubierto de llagas

tener heridas no es tan grave

pueden ser tu salvación

tener grietas no es una tragedia

es por donde Él entra

***

El Submarino, Meditaciones [dermatológicas] sobre el Evangelio del próximo Domingo


nuestros invisibles —

20 de septiembre de 2016 — Deja un comentario

era invisible para él
y murió invisible para él
pero de pronto se volvió visible
vio a lo lejos a Abraham y a Lázaro

quiénes son nuestros invisibles
socialmente invisibles
eclesialmente invisibles

esos invisibles se están cansando se ser invisibles

nosotros no los vemos
pero Dios los ve
para Él “ellos” tienen nombre
un día vamos a ver a los que nos quisimos ver

Él sueña
con un mundo donde todos sean visibles
donde nadie tenga que morir invisible
una sociedad donde el dolor del hermano aparezca

***
El Submarino, Meditando sobre el Evangelio del próximo Domingo