Archives For Oración de los Fieles

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MONICIÓN INICIAL

Hoy es la Epifanía del Señor.

Hoy, Dios se hace Luz para iluminar los caminos de nuestra vida.

Hoy, nosotros -como los Magos de Oriente-  venimos a adorar al Niño recién nacido y a ofrecerle nuestra vida como ofrenda de amor.

Porque Jesús viene para todos.

Y la luz de la estrella que guió a los Magos brilla también para nosotros

para conducirnos a la verdad

que anhelamos en lo más profundo de nuestra alma.

***

Abramos los ojos

para ver

la estrella

que Dios ha encendido

para cada uno de nosotros.

ORACIÓN UNIVERSAL

Iluminados por los misterios de la gracia, imploremos, hermanos, con ánimo confiado y agradecido, la misericordia del Señor.

A cada petición diremos: ¡Señor, danos tu Luz!

1. Por la Santa Iglesia de Dios: para que ilumine a los hombres de toda la tierra con la luz que resplandece en el rostro de Cristo. OREMOS

2. Por nuestra Patria: para que la luz de Cristo llegue hoy a cada hogar. OREMOS

3. Por las familias que viven en la oscuridad: para que la Luz del Nacimiento de Cristo las ilumine y transforme. OREMOS

4. Por los que sufren sin esperanza: para que brille sobre ellos esa estrella que conduce a la salvación. OREMOS

5. Por nosotros y por nuestra Comunidad: para que -guiados por la estrella de la fe- sepamos recono­cer el rostro de Dios en los más pequeños y necesitados. OREMOS

Señor y Dios nuestro, que Te manifiestas a cuantos Te buscan, escucha los deseos y las oraciones de tu Iglesia. Por Jesucristo nuestro Señor.

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MONICIÓN DE ENTRADA (opción 1)

Hoy, todo nos habla de alegría porque es Navidad.

Hoy, Dios se hace ternura en el Niño de Belén.

Hoy, María y José nos lo ofrecen para que lo recibamos en nuestro corazón.

***

Abramos hoy las puertas de nuestra vida.

Y Él pondrá su tienda en nosotros.

Abramos hoy el corazón. Con sencillez y humildad.

Y Él nos colmará de su gracia y de su salvación.

MONICIÓN DE ENTRADA (opción 2)

El Señor está con nosotros porque su nombre es Emanuel:

Aquel que de manera inesperada habitó entre nosotros,

el Dios no por encima de nosotros,

sino con nosotros,

cercano, humano, indefenso como un niño.

A este Dios saludamos hoy,

porque en esta Santa Misa,

como hizo en otro tiempo en Belén,

también vendrá a nosotros,

para nacer en el alma,

es decir:

en la vida

de cada uno de nosotros.

ORACIÓN DE LOS FIELES

Pensando en las fiestas que estamos celebrando y atentos a las necesidades de todos, dirijamos nuestras plegarias a Dios Padre todopoderoso.

A cada petición diremos: ¡Escúchanos, Padre!

1. Por la Santa Iglesia de Dios: para que sea un pesebre en el que todos puedan contemplar, adorar y amar a Jesús: el Salvador del mundo. OREMOS

2. Por todos los pueblos, ciudades y naciones: para que abunde en la tierra la hospitalidad, la justicia, la libertad y la prosperidad. OREMOS

3. Por las personas y familias enemistadas: para que alcancen la armonía y la paz. OREMOS

4. Por los que sufren: para el nacimiento de Jesús les traiga alivio y paz en sus preocupaciones y necesidades. OREMOS

5. Por nosotros: para que el nacimiento Cristo sea luz para nuestras oscuridades y esperanza para nuestras vidas. OREMOS

Escucha, Padre del cielo, la oración de tu Iglesia, y ayuda a los que sufren, para que consolados por la presencia de Tu Hijo, no tengan que temer ningún mal. Por Jesucristo nuestro Señor.

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MONICIÓN DE ENTRADA (opción 1)

El Adviento consume ya sus últimas jornadas y la venida del Señor es inminente.

María va a dar a luz al Salvador, porque así lo dijo el ángel: «Vas a concebir y a dar a luz un hijo y le pondrás por nombre Jesús. Él será grande y será llamado Hijo del Altísimo».

***

Ya todo está preparado.

Nuestra mirada se dirige a Belén…

… porque puede suceder en cualquier momento.

Indicación importante: Esta monición de carácter meditativo quiere introducirnos ya en el clima de la Navidad. Por eso hay que prepararla con esmero y leerla con amor, de manera contemplativa, sin prisas, como con asombro ante el Misterio del Dios que se hace Niño, no como si se leyera una receta de cocina…

MONICIÓN DE ENTRADA (opción 2)

No teman, dentro de cinco días vendrá a ustedes el Señor, nuestro Dios.

***

El tempo de Adviento -que consume ya sus últimas jornadas- es un tiempo de trabajo interior para que el Señor encuentre lugar en la posada.

En la posada de nuestra vida.

En la posada de nuestro corazón.

Para que esta Navidad, podamos celebrar de veras la presencia del  Señor que viene a nosotros como un Niño.

Abrámonos a Aquel que abre todas las puertas y este año toca también al corazón y a la mente de cada uno de nosotros.

ORACIÓN UNIVESRAL

Oremos a Jesús, luz y esperanza de la humanidad entera.

 A cada petición vamos a responder: ¡Ven, Señor Jesús!

1. Por nuestra Madre la Iglesia, que ha recibido, como María, la misión de dar a luz a Cristo: para que en medio del mundo sea la presencia de Emanuel, «el Dios-con-nosotros». OREMOS

2. Por nuestro País y todos sus habitantes: para que las próximas fiestas de Navidad nos ayuden a avanzar por los caminos de la paz. OREMOS

3. Por los más necesitados: para que en esta Navidad, Dios les conceda experimentar la alegría del amor fraterno. OREMOS

4. Por quienes viven sumergidos en dudas e incertidumbres: para que el Nacimiento del Señor aleje de ellos las tinieblas y colme sus corazones de luz y esperanza. OREMOS

5. Por los matrimonios cristianos: para que, ante las dificultades, confíen siempre en la ayuda de Dios. OREMOS

6. Por nosotros: para que, con la delicadeza de María, preparemos nuestros corazones para el nacimiento de Cristo y compartamos nuestra alegría con los que pasan necesidad. OREMOS

Escucha nuestras oraciones, Señor, y aviva nuestra esperanza, para que podamos descubrirte presente entre nosotros y Te recibamos con fe y gratitud cuando vengas a salvarnos. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

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MONICIÓN DE ENTRADA

La liturgia de este tercer domingo de Adviento nos llama a estar alegres porque el Señor ya viene y la Navidad ya está próxima.

Es posible que nosotros tengamos motivos personales para estar cansados, abatidos o tristes y que el ambiente colorido de calles y tiendas nos agobie.

Precisamente por eso debemos enterarnos de que el Señor viene a curar a los de corazón quebrantado y a anunciar la Buena Nueva a los pobres, el perdón a los cautivos y la libertad a los prisioneros.

Dejémonos iluminar por la luz del mensaje profético de este día y participemos en esta Santa Misa con gozo y con alegría que sólo Dios puede darnos.

ORACIÓN UNIVERSAL

Oremos, hermanos, a Jesús, luz y esperanza nuestra.

A cada petición diremos: ¡Danos tu alegría, Señor!

1. Por el Papa, los obispos y los sacerdotes: para que muestren al mundo la alegría del evangelio. OREMOS

2. Por nuestros gobernantes: para que el Señor dirija sus pensamientos y acciones hacia la justicia, la libertad y el bien de todos, especialmente de los más débiles. OREMOS

3. Por los agentes de pastoral de nuestra Comunidad: para que irradien la alegría de sentirse hijos de Dios. OREMOS

4. Por los matrimonios cristianos y por todas las familias: para que estén siempre alegres y constantes en oración. OREMOS

5. Por los que se hunden en la tristeza: para que la alegría de los creyentes les comunique esperanza. OREMOS

6. Por los enfermos: para que los ángeles del Señor les lleven consuelo. OREMOS

7. Por nosotros: para que llevemos la alegría de la Navidad a quienes más la necesiten. OREMOS

Ven, Señor, Tú que traes la paz y la alegría al mundo. Ven a salvarnos. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

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MONICIÓN DE ENTRADA (opción 1)

Celebramos hoy el segundo domingo de Adviento: un paso más hacia la Navidad. Y la Liturgia nos urgirá a preparar el camino para el Señor que viene.

Que vendrá a nuestra vida como un ladrón, o sea inesperadamente.

Que vendrá para robarnos. Para despojarnos de lo que nos cierra a Dios.

Para quitarnos lo que nos impide verlo.

Para robarnos lo que nos impide reconocerlo y recibirlo.

Él vendrá para destruir lo viejo: nuestro viejo mundo, nuestras viejas costumbres, nuestros modos de pensar egoístas, los obstáculos que nos separan unos de otros y nos impiden encontrarnos como hermanos.

Él vendrá.

Y su llegada será el inicio de un cielo nuevo y de una tierra nueva: de un mundo habitable, que todos anhelamos en lo más profundo de nuestras almas.

MONICIÓN DE ENTRADA (opción 2)

Celebramos el segundo domingo de Adviento: un paso más hacia la Navidad.

Y muy oportunamente -en la Liturgia de hoy- la voces enérgicas del profeta Isaías y de Juan el Bautista nos llaman a la acción: a preparar el camino para el Señor que viene a salvarnos.

Arreglar las calles y las habitaciones de nuestro corazón.

Quitar los obstáculos que nos separan unos de otros.

Abrir caminos nuevos de generosidad.

Cambiar nuestras actitudes personales y sociales egoístas.

Construir puentes de comunión y de diálogo.

Para que este año

                    todo el mundo

                             pueda experimentar

                                      la alegría de la Navidad.

ORACIÓN UNIVERSAL

Oremos al Señor que vendrá lleno de poder para purificarnos con el fuego de su Espíritu.

A cada petición diremos: ¡Ven, Señor Jesús!

1. Por la Santa Iglesia de Dios: para que llena del Espíritu Santo proclame a todos los hombres la salvación que Cristo viene a traernos. OREMOS

2. Por nuestra Patria: para que la venida del Señor nos traiga la paz, apague los odios y ponga fin a la violencia. OREMOS

3. Por los que sufren o viven tristes: para que la venida del Señor les traiga fortaleza y alegría. OREMOS

4. Por los que nada esperan y por los que sólo tienen afanes materiales: para que encuentren luz en su camino. OREMOS

5. Por nosotros y por nuestra Comunidad: para que durante este Adviento allanemos los caminos de la fraternidad con signos de solidaridad y justicia. OREMOS

Señor Jesús, ven a traernos la plenitud de lo que nos has prometido y muéstranos tu bondad, para que produzcamos fruto. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

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MONICIÓN DE ENTRADA

Hoy –el último domingo del Año Litúrgico– nuestros ojos se fijan en Jesucristo: Rey y Señor del Universo.

Él viene a nosotros como Pastor. Para velar por su rebaño.

Y viene también como Juez. Para juzgar a los hombres.

Nuestra vida será evaluada. Nos espera un juicio donde saldrá a flote  la verdad de nuestra vida.

Este juicio sucede todos los días.

Cada vez que alguien se cruza en nuestro camino.

¿Seremos capaces de interpretar la presencia del otro como la presencia del Dios que nos juzga?

***

***

Hoy también es el Día del Seminario.

Una gran oportunidad para expresar nuestra cercanía, cariño y solidaridad con los seminaristas.

Para orar por ellos y apoyar al Seminario de nuestra Arquidiócesis.

Para que los futuros sacerdotes no se desanimen ante las tentaciones y contrariedades.

Y para que Dios nos bendiga con pastores santos. Que nuestra Comunidad merece y necesita.

ORACIÓN UNIVERSAL

Llenos de confianza, dirijamos nuestras súplicas a Cristo Rey del Universo y Señor de nuestras vidas.

A cada petición diremos: ¡Venga a nosotros tu reino, Señor!

1. Por nuestra Iglesia de León: para que el Señor le conceda la alegría de las vocaciones al ministerio sacerdotal. OREMOS

2. Por los que tienen autoridad y poder: para que, a ejemplo de Cristo Rey, lo ejerzan como un servicio, defendiendo a los más pequeños y vulnerables de nuestra sociedad. OREMOS

3. Por los que pasan hambre o sed, por los extranjeros, los indigentes, los enfermos y los presos: para que encuentren consuelo en el Señor y ayuda oportuna en nuestro amor fraterno. OREMOS

4. Por las familias cristianas: para que sean hogares de amor y de fe, donde los hijos encuentren el ambiente favorable para el nacimiento y desarrollo de la vocación sacerdotal. OREMOS

5. Por nuestros jóvenes: para que de entre ellos surjan líderes que la Iglesia y el mundo de hoy necesitan. OREMOS

6. Por nuestros seminaristas: para que perseveren en su vocación y se preparen con entusiasmo para un día servir al Pueblo de Dios como pastores según el corazón de Cristo. OREMOS

7. Por nuestros difuntos: para que sean recibidos en el Reino de la luz y de la paz. OREMOS

8. Por nuestra Comunidad parroquial: para que la caridad fraterna destruya los poderes del mal y Cristo sea Rey y Señor de nuestras vidas. OREMOS

Escucha, Padre, la oración de tu familia y concédenos lo que te hemos pedido. Por Jesucristo nuestro Señor.

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MONICIÓN INICIAL

Estamos ya en el Domingo 33 del Tiempo Ordinario.

El final del Año Litúrgico se acerca rápido.

Casi como un ladrón en la noche. Para activar esa necesaria esperanza con la que aguardamos la Venida de Aquel que ya está entre nosotros. Que nos reúne. Que nos fortalece. Que es nuestro Pastor. Y que nos prepara para esta Venida suya inesperada a través de esta Eucaristía.

Porque Él es también Aquel que ya viene. En su Palabra y en su Pan.

***

La Liturgia de hoy nos recordará que nuestra espera del Señor no puede ser una espera pasiva. Que cada uno de nosotros ha recibido algún talento, algún carisma, para ponerlo al servicio de los demás. Y que el Señor -cuando venga- nos preguntará: ¿Cómo lo aprovechaste? ¿Qué aportaste de bueno a tu vida? ¿Qué aportaste a la vida de los demás?

ORACIÓN UNIVERSAL

Poniendo nuestra vida en las manos de Dios nuestro Padre, presentémosle las necesidades de la Iglesia y del mundo entero.

A cada petición diremos: ¡Ten piedad de tu pueblo, Señor!

1. Por la Iglesia que peregrina en la Nación Mexicana: para que sea un vínculo de unidad y de paz entre todos los que habitan estas tierras. OREMOS

2. Por nuestra Patria dañada por la violencia, el miedo y la inseguridad: para que renazca entre nosotros la esperanza, la justicia y la paz. OREMOS

3. Por cuantos miran al futuro con temor: para que aprendan a esperar en Dios en quien vivimos, nos movemos y somos. OREMOS

4. Por quienes olvidan que somos hermanos y provocan sufrimiento y muerte: para que el Señor les de el don de la conversión. OREMOS

5. Por nuestros difuntos: para que puedan contemplar el rostro del Señor en el País de los vivos. OREMOS

6. Por nosotros: para que la participación en la Eucaristía dominical nos ayude a reconocer nuestros talentos personales y nos motive a ponerlos al servicio de los demás. OREMOS

Señor y Dios nuestro, acoge nuestra oración confiada. Mantén nuestros ojos abiertos a tu presencia, y a la vida y necesidades de nuestros hermanos. Y que los dones que nos has dado nos lleven a hacer tu voluntad. Por Jesucristo, nuestro Señor.