Archivos para Moniciones eucarísticas

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MONICIÓN INICIAL

En esta tarde Santa, a la misma hora aproximadamente en la que Jesús se reunió con sus discípulos para celebrar la Cena Pascual, nosotros, como comunidad creyente, nos unimos también a su Mesa, reviviendo aquel momento entrañable.

Jesús, sabía que aquella era su «ultima cena». Sabía que estaba decretada su muerte. Por eso, antes de despedirse de los suyos, quiso resumir con unos gestos todo el sentido de su vida y de su Palabra: partió el pan y se los dio a sus discípulos. Tomó una copa de vino y la repartió entre ellos: «Hagan esto en memoria mía».

Una vez terminada la Cena, se quitó el manto, echó agua en una jofaina y se puso a lavarles pies a los que estaban con Él.

Desde entonces, generaciones de cristianos, de todos los tiempos y de todas las razas, han conservado vivos estos recuerdos y los han transmitido hasta nosotros.

Vivamos con intensidad este momento, dejándonos transformar por la Palabra de Dios y por la comunión en su Cuerpo, y así crezca la fraternidad entre todos los hombres.

MONICIÓN ANTES DEL LAVATORIO DE LOS PIES

Lo que hemos escuchado en el Evangelio -el gesto de servicio humilde que realizó Jesús- lo repetirá ahora quien preside nuestra Celebración.

Porque nuestro Maestro y Señor dijo: «si yo les he lavado los pies, también ustedes deben lavarse los pies los unos a los otros».

Y pidamos todos, en la sinceridad de nuestro corazón, que el recuerdo de este gesto de Jesús, nos ayude a ser, cada vez más, servidores sencillos y humildes de nuestros hermanos.

ORACIÓN UNIVERSAL

Seguros de que Dios nos escucha siempre y confiando en su amor y su misericordia, llevemos ante Él nuestra plegaria.

A cada petición diremos: ¡Señor, ten piedad!

1. Para que la Iglesia sea hogar de misericordia y servicio para todos los hombres. OREMOS

2. Para que los sacerdotes sean fieles ministros de la Eucaristía y vivan intensamente aquello que celebran. OREMOS

3. Para que crezcan en el corazón de los hombres sentimientos se generosidad y de perdón. OREMOS

4. Para que los que se sienten solos y abandonados encuentren motivos de confianza y esperanza. OREMOS

5. Para que los que viven hundidos en el mal encuentren una mano amorosa que los ayude a levantarse. OREMOS

6. Para que aprendamos a servirnos unos a otros con amor fraterno y humildad. OREMOS

Escúchanos, Padre, y otorga a quienes celebramos la Cena del Señor que seamos capaces de amar hasta el extremo a nuestros hermanos. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

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MONICIÓN INICIAL

Cercana ya la Noche Santa de la Pascua,

después de habernos preparado con nuestra penitencia y nuestras obras de caridad,

nos disponemos hoy a entrar en los misterios de la Semana Mayor,

misterios que empezaron con la entrada de Jesús en la Ciudad Santa de Jerusalén.

***

Hoy es el Domingo de Ramos.

Hoy escucharemos el Evangelio de la Pasión.

Hoy Nuestro Señor cumple su misión de Siervo y nos entrega su vida.

***

Que el Señor nos conceda el amor y el tiempo para acompañarlo en estos días santos lo más cerca posible.

ORACIÓN UNIVERSAL

Oremos ahora con fe, y pidamos que la vida nueva que nace de la cruz de Jesús llegue al mundo entero.

A cada petición diremos: ¡Por la Pasión de tu Hijo, escúchanos Señor!

1. Para que el Redentor del mundo, que en la cruz excusó a los ignorantes y pidió perdón por ellos, tenga piedad de los fieles que han caído en el pecado, les dé valor para recurrir al Sacramento de la Penitencia y les conceda el gozo del perdón y de la paz. OREMOS

2. Para que la Sangre de Jesús, derramada en la cruz, reconcilie con Dios a los que aún están lejos, a causa de la ignorancia, la indiferencia o la maldad. OREMOS

3. Para que el Señor, que en la cruz experimentó la amargura de sentirse triste y abandonado, se apiade de los enfermos, los afligidos y los oprimidos y les envíe a su ángel para que los conforte. OREMOS

4. Para que el Señor, que recibió en su Reino al ladrón arrepentido, se apiade de nosotros, nos dé sentimientos de contrición y nos admita, después de la muerte, en su paraíso. OREMOS

Concédenos, Padre, que contemplando la pasión y muerte de tu Hijo, participemos de su vida nueva que Tú quieres para todos los hombres. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

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MONICIÓN DE ENTRADA

Hoy –el último domingo antes de la Semana Santa– escucharemos a Jesús gritando para que Lázaro salga del sepulcro y pase de la muerte a la vida.

Hoy –el último domingo antes del Domingo de Ramos– escucharemos a Jesús gritando para que también nosotros salgamos de nuestras cuevas y de nuestros sepulcros.

Él es la Resurrección y la Vida.

La libertad.

La alegría.

La paz.

La superación.

El amor.

***

No nos hagamos sordos a su voz.

ORACIÓN UNIVERSAL

En este tiempo de Cuaresma roguemos a Dios nuestro Padre para que escuche nuestras humildes plegarias.

A cada petición diremos: ¡Abre nuestros sepulcros, Señor!

1. Por la santa Iglesia de Dios: para que transmita -con sus gestos y palabras-  la vida nueva en Cristo el Señor. OREMOS

2. Por los que dirigen los destinos de los pueblos: para que den vida y esperanza a los más necesitados. OREMOS

3. Por los que viven escondidos en sus tumbas de tristeza, egoísmo, guerras, envidias o desesperanza: para que como Lázaro escuchen el grito de Cristo que los llama a una nueva vida. OREMOS

4. Por los que han perdido el sentido de la vida, por los que se refugian en la droga o el alcohol, por los que ven el suicidio como la única puerta de salida: para que la compasión de Cristo toque sus corazones. OREMOS

5. Por quienes en otros años celebraron la Cuaresma y hoy no se encuentran entre nosotros: para que disfruten de la Vida Eterna junto al Padre. OREMOS

6. Por los que como Marta y María pasan por el trance doloroso de perder a un ser querido: para que la Palabra de Dios ponga esperanza en sus vidas.  OREMOS

7. Por todos nosotros: para que la participación de la Eucaristía nos haga crecer en caridad y comunión fraterna. OREMOS

Escucha, Padre de bondad, al pueblo que te suplica, para que lo que no se atreve a esperar por sus propios méritos, lo alcance gracias a la pasión de tu Hijo, que vive y reina contigo por los siglos de los siglos. Amén.